La ciencia y la política climática discurren, una vez más, por carriles diferentes. Este verano el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) avisó: El cambio climático se acelera, se intensifica y afecta a todas las regiones del planeta. Los esfuerzos de los países más ricos para frenar el calentamiento global no se ven, todavía, reflejados en los datos de emisiones de gases de efecto invernadero, principales causantes de la subida de las temperaturas en el planeta.

Así se desprende del Informe anual de Transparencia Climática, institución de la ONU que hace seguimiento de las actuaciones de los países para cumplir con los compromisos del Acuerdo de París que fijan la obligación de los países firmantes a llevar a cabo medidas para que el calentamiento del planeta no supere los 1,5ºC. En 2021 las emisiones en los países del G-20, responsables del 75% del total de emisiones de efecto invernadero, se han incrementado un 4%. Las emisiones de estos países habían caído un 6% en el 2020 debido a la pandemia pero la vuelta a la actividad ha supuesto que algunos países como Argentina, China, India e Indonesia superen, en 2021, sus niveles de emisiones de 2019.

Más renovables y más carbón

Si bien el informe apunta a que se han producido avances en la generación de energía renovable, la dependencia de los combustibles fósiles de los países más ricos del mundo se mantiene. EE.UU., con un incremento del 18% en el consumo de carbón, China -con un 61%- e India -con un 17%- impulsan el crecimiento de esta fuente de energía contaminante. Según los datos de Transparencia Climática se prevé que la participación de las energías renovables en el suministro de energía crezca del 10% en 2020 al 12% en 2021. Y en el sector de la energía -la energía utilizada para generar electricidad y calor-, las energías renovables aumentaron en un 20% entre 2015 y 2020, y se proyecta para convertirse en casi el 30% de la combinación de energía de todo el G20 en 2021.

Este informe quiere llamar la atención de los gobernantes a pocas semanas de la cumbre de líderes del G20 en Roma y de la cumbre del clima en Glasgow (COP26). “Los gobiernos del G20 deben sentarse a la mesa con objetivos nacionales de reducción de emisiones más ambiciosos. Los números de este informe confirman que no podemos mover el dial sin ellos; ellos lo saben, nosotros lo sabemos; la pelota está firmemente en su tejado antes de la COP26 ”, ha asegurado Kim Coetzee coordinador de este informe. El informe destaca que, aparte del Reino Unido, los miembros del G20 no tienen estrategias a corto ni a largo plazo para lograr el 100% de energías renovables en el sector energético para el 2050.

Según Transparencia Climática los compromisos del G20 en abril de 2021 no sólo no alcanzaría la ambición climática de limitar el calentamiento global a una subida de 1,5ºC, sino que conduciría a un calentamiento de 2,4°C para finales de siglo, advierten los expertos, con las consecuencias que tiene para el planeta alejarse de los Acuerdos de París.

“El aumento de emisiones era una elección ayer, pero no puede ser la de hoy. Los daños que nos vienen de la crisis climática se están acelerando exponencialmente. La gente sufre sus terribles consecuencias y quiere que las cosas cambien. Es hora de que los gobiernos del G20 se pongan al día y realicen la transición verde que necesitamos «, ha declarado Christiana Figueres, cofundadora de Global Optimism y ex secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático entre 2010 y 2016.