Medio Ambiente

Greenpeace pide una moratoria para poner fin a la "expansión descontrolada" de las macrogranjas

La ONG publica un informe sobre el impacto ambiental de la ganadería intensiva en España y reclama una "transformación radical del sistema productivo" | En España se sacrificaron en 2020 más de 910 millones de animales para consumo humano

Imagen aérea de la macrogranja de Caparroso, en Navarra

Imagen aérea de la macrogranja de Caparroso, en Navarra Pedro Armestre/Greenpeace

La ONG Greenpeace ha vuelto a denunciar en un extenso informe el impacto medioambiental de las macrogranjas en España y reclama medidas urgentes para frenar una «expansión desmesurada y descontrolada» de la ganadería intensiva. «Urge el establecimiento de una moratoria estatal y/o regionales a la ganadería industrial», reclaman desde la organización sobre un problema que será de uno de los grandes temas a tratar en la Cumbre del Clima que se celebra en dos semanas en Glasgow.

Las macrogranjas son el mayor exponente de la producción global de alimentos a gran escala, la solución que ha encontrado la industria para abastecer a miles de millones de personas de una forma rápida y barata. Sin embargo, el impacto medioambiental de estas instalaciones es tremendo, según denuncia Greenpeace: empeoran la calidad de las aguas superficiales y subterráneas, emiten una gran cantidad gases de efecto invernadero y provocan una gran pérdida de biodiversidad.

Macrogranjas, veneno para la España rural: efectos ambientales de la ganadería industrial es el título del dossier presentado por Greenpeace en el que pide una moratoria en España para que no se den más licencias a macrogranjas. Pero esa medida tiene que ser únicamente el pistoletazo de salida de un plan más ambicioso, advierte la ONG.

«Las moratorias deben ser sólo un primer paso, ya que, tal como se está planteando en otros países, como Holanda por ejemplo, es imprescindible ir a la raíz del problema, reducir drásticamente el número de animales en intensivo
y apostar por una transformación del modelo productivo, uno que no siga destruyendo el planeta, respete sus límites biofísicos, fije población en el medio rural y proteja la salud de las personas», señala Greenpeace en el informe de 52 páginas.

Qué es una macrogranja

Son granjas es las que hay una gran cantidad de animales en un área demasiado pequeña y en la que no se puede producir su propio alimento ni gestionar de manera segura los excrementos que producen. Son sistemas que se basan en buscar la máxima producción de carne, leche y huevos al menor precio y en el menor tiempo posibles.

De acuerdo con la Directiva de Emisiones Industriales, se consideran complejos industriales, en el ámbito de la ganadería, las explotaciones de cría de aves de corral y cerdos:
a) que dispongan de más de 40.000 plazas para aves de corral
b) que dispongan de más de 2.000 plazas para cerdos de cría (de más de 30 kg)
c) o que dispongan de más de 750 plazas para cerdas reproductoras

De la misma forma, también se consideran granjas industriales aquellas que superen la emisión de diez toneladas de amoniaco al año o las cien toneladas de metano al año aunque el número de cabezas de ganado no llegue a las arriba indicadas. Sin embargo, las explotaciones de vacuno no están contempladas en la ley y están exentas de declarar sus emisiones.

En España hay un total de 507.020 explotaciones ganaderas activas, lo que se traduce en una por cada kilómetro cuadrado

Macrogranja de Caparroso, Navarra (Pedro Armestre/Greenpeace)

Cuántas macrogranjas hay en España

En el informe, Greenpeace habla de un total de 507.200 explotaciones activas, pero no ha podido recabar el dato de cuántas son de tipo extensivo y cuántas de intensivo. «Hemos preguntado a todas las Comunidades y es un dato que nos deberían dar, pero sólo nos han contestado cuatro», afirma a El Independiente la doctora en Ecología Paloma Nuche, que ha participado en la elaboración del documento. Esas comunidades son Castilla-La Mancha, Extremadura Islas Baleares y Cataluña.

Andalucía es la comunidad que más explotaciones alberga, con casi 120.000, pero donde más se practica la ganadería intensiva es en Castilla-La Mancha (una media de 4.803 animales por instalación), Aragón (4.064) y Catalunya (2.376). «Para que nos hagamos una idea, en Aragón existían, en 2020, 184 cerdos por km² frente a 28 personas por km²», expone el informe.

De las cuatro especies principales para consumo humano de carne -ganado bovino, ovino, caprino y porcino-, es el porcino el de mayor cabaña ganadera. En 2020 había casi 33 millones de cerdos, lo que supone el 66% de la carne producida. También es la especie ganadera que más ha aumentado en los últimos seis años y la que menos se produce de una manera ecológica. «En el corto periodo 2016-2020, la producción total de carne aumentó un 16,2%, alcanzando un total de 7,5 millones de toneladas en 2020», añade Greenpeace.

El 50% de las estaciones de control de aguas superficiales indican una mala calidad debido a la contaminación por nitratos, fruto de la agricultura intensiva y la ganadería industrial

Macrogranja de Caparroso, Navarra (Pedro Armestre/Greenpeace)

Los efectos de las macrogranjas en las aguas

La ONG relaciona directamente la calidad de las aguas con la ganadería intensiva. «El 50% de las estaciones de control de aguas superficiales indican una mala calidad debido a la contaminación por nitratos, fruto de la agricultura intensiva y la ganadería industrial. También el 30% de las estación de control de aguas subterráneas», indica el informe.

«El aumento de la contaminación por nitratos durante el periodo 2016-2019 ha sido mayor en las comunidades que mayor censo ganadero tenían en 2016, lo que indica que la ganadería industriales es una de las principales causas de la contaminación de aguas subterráneas por nitratos».

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