La diplomacia climática de la COP27 celebrada en Egipto no ha podido con las circunstancias en las que se ha celebrado. La crisis energética derivada de la guerra de Ucrania ha marcado el encuentro anual de la Conferencia de Partes creada por la ONU para dar solución a la emergencia del cambio climático que afecta a la Tierra.

La presión de los países productores de petróleo ha sido especialmente aguda en una cumbre en la que la Unión Europea amenazó con salir ante los pasos atrás que dejaba el documento final.

Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión Europea, reconoce en la evaluación de la COP27 no ha disimulado su decepción. “Hemos perdido mucha velocidad desde Glasgow. Ya hemos perdido mucho tiempo y nuestra gente y nuestro planeta no tienen más tiempo que perder”, ha afirmado.  “Nuestros ciudadanos esperan que lideremos y  eso significa reducir mucho más rápidamente las emisiones. Así es como limitamos el cambio climático. No esperar y responder cuando el cambio climático haya tenido sus efectos devastadores”, ha añadido.

La gran victoria de los productores de petróleo es el nuevo lenguaje nacido incluye energía de «bajas emisiones» junto a las renovables como las fuentes de energía del futuro. Lo que es una indefinición que aleja la COP de las recomendaciones del IPPC, el instrumento científico creado para orientar las decisiones de la diplomacia climática de estas cumbres.

“Los acuerdos para la transición energética y dejar atrás los combustibles fósiles parecen fuera de alcance en la COP27. Ahora más que nunca necesitamos mantener el objetivo de limitar el aumento global de temperatura a 1,5 ºC. Cada fracción de aumento implica mayores costos, mayores daños, y más muertes”, asegura Vanesa Castán Broto de la Universidad de Sheffield y experta del IPCC en declaraciones a Science Media Center España. 

Los grupos de presión de las industrias de los combustibles fósiles han destacado en esta cumbre. La European Climate Foundation ha contabilizado hasta 600 representantes en los pasillos de la COP.  «La influencia de la industria de los combustibles fósiles se encontró en todos los ámbitos. Esta COP ha debilitado los requisitos en torno a que los países asuman compromisos nuevos y más ambiciosos. El texto no menciona la eliminación de los combustibles fósiles y apenas hace referencia a la ciencia y al objetivo de 1,5 grados”, asegura Laurence Tubiana, directora de la European Climate Foundation que además expresa su preocupación por la COP28 que se celebrará en Emiratos Árabes Unidos: “La Presidencia egipcia ha elaborado un texto que protege claramente a los petroestados del petróleo y el gas y a las industrias de los combustibles fósiles. Esta tendencia no puede continuar en los Emiratos Árabes Unidos el próximo año».  

Desde una perspectiva política Florent Marcellesi, portavoz de Verdes Equo, considera «altamente frustrante y preocupante que no se haya aumentado la ambición climática en Egipto. Debido al bloqueo de países petroleros y de Rusia, el texto final de COP27 no mejora los objetivos climáticos planteados en Glasgow el año pasado y no da ningún paso adelante hacia el abandono de todos los combustibles fósiles. Sin embargo, la comunidad científica es clara: con los objetivos climáticos actuales el aumento de temperatura superará ampliamente el umbral de seguridad para evitar los peores impactos del cambio climático».

Creación del Fondo para Pérdidas y daños

La parte más positiva de las negociaciones de la cumbre es el acuerdo de crear un fondo que ayude a los países más vulnerables a afrontar los impactos de la crisis climática. La creación de este fondo es una demanda histórica de la sociedad civil. «El acuerdo de un Fondo de Financiación para Pérdidas y Daños marca el inicio de un nuevo camino para la justicia climática. Los gobiernos han puesto la primera piedra de un nuevo fondo que se necesitaba desde hace mucho tiempo para prestar un apoyo vital a los países y comunidades vulnerables que ya están siendo devastados por la aceleración de la crisis climática», afirma Yeb Saño, director ejecutivo de Greenpeace Sureste de Asia y jefe de la delegación de Greenpeace en la COP27.

«Este resultado nos hace avanzar», ha declarado Simon Stiell, Secretario Ejecutivo de ONU Cambio Climático. «Es un resultado histórico que beneficia a los más vulnerables de todo el mundo. Hemos determinado el camino a seguir en una conversación que ha durado décadas sobre la financiación de las pérdidas y los daños, deliberando sobre cómo abordar los impactos en las comunidades cuyas vidas y medios de subsistencia han sido arruinados por los peores impactos del cambio climático”.

La decisión de entrada, conocida como el Plan de implementación de Sharm el Sheij, destaca que se espera que la transformación mundial hacia una economía baja en emisiones de carbono requiera inversiones de al menos 4 a 6 billones de dólares al año. La obtención de esta financiación requerirá una transformación rápida y completa del sistema financiero y de sus estructuras y procesos, con la participación de los gobiernos, los bancos centrales, los bancos comerciales, los inversores institucionales y otros actores financieros.

Para muchos hablar de éxito con un compromiso financiero de ayuda es decir mucho, especialmente cuando el objetivo -fijado para 2020- de crear un fondo de 100.000 millones de dólares para ayudar a los países pobres con dinero de los países desarrollados aún no se ha cumplido.