La península ibérica se encamina hacia un nuevo episodio de calor extremo a comienzos de julio. Aunque todavía no puede hablarse de una ola de calor oficialmente confirmada, el meteorólogo Francisco Martín de Meteored advierte de que ya se observan “condiciones de calor extremo y temperaturas muy altas” al oeste de la península, con un escenario que podría intensificarse en los próximos días”.

PUBLICIDAD

Martín explica que se está formando “un domo de calor, una cúpula de calor” al oeste de la península ibérica, un bloqueo atmosférico que favorecería temperaturas muy elevadas en Portugal, Extremadura, el valle del Guadalquivir y zonas de Galicia. Según señala, “lo que sí que parece que está claro es que va a afectar a la parte occidental de la península”, y algunos modelos incluso sitúan la anomalía térmica hacia Francia.

Según Meteored las anomalías térmicas serán positivas y podrían situarse entre 8 y 10 ºC por encima de la media en amplias zonas del oeste peninsular. El calor más intenso se concentrará inicialmente en los valles del Guadiana y Guadalquivir, donde volverán a superarse los 40 ºC.

El meteorólogo insiste en que todavía existe incertidumbre, pero subraya que las predicciones apuntan a “un periodo de temperaturas extremas muy prolongado”, tanto en las máximas como en las mínimas. En su previsión, el episodio podría comenzar el 1 de julio y extenderse durante buena parte de la semana siguiente, con valores muy altos en el centro y oeste peninsular.

Martín atribuye la intensidad del episodio a varios factores acumulados. Además del bloqueo atmosférico, asegura que la sequedad del suelo y las anomalías cálidas del agua del mar, que en el Atlántico oriental, el Cantábrico y el Mediterráneo estarían entre 6 y 8 grados por encima de lo normal. “Esto se ha sido provocado por la primera y la segunda ola de calor que hemos tenido en Europa”, resume, al explicar cómo el calor previo retroalimenta nuevos episodios.

El panorama no se limita a España. El meteorólogo recuerda que en Europa central y oriental ya se han registrado temperaturas inusuales para finales de junio, con máximas que han llegado a 40 grados en ciudades como Viena y Varsovia, y a 41 o 42 en Berlín. “No es normal”, advierte, y lo presenta como una señal de alarma sobre la necesidad de adaptación.