«Es imposible que vuelva con él». Clara y directa, Tamara Falcó reaparecía públicamente este martes tras su ruptura con Íñigo Onieva y dejaba claro que no hay reconciliación posible con el hombre con el que preparaba ilusionada su boda – prevista para el 17 de junio de 2023 – cuando la filtración de un vídeo del empresario besando a otra dio al traste con su compromiso y también con su relación.

«Decidí apostar por mi exnovio y lo llevé hasta el límite, hasta que las evidencias fueron aplastantes» confesaba la hija de Isabel Preysler, asegurando que «este no es el Íñigo con el que yo me he prometido». «Yo es que para los cuernos soy muy cuadriculada y nunca pensé que estuviera abusando de mi confianza así» explicaba, cerrando totalmente la puerta a una reconciliación.

Unas declaraciones que habrían dejado totalmente hundido a Íñigo, que hasta el martes tenía esperanzas de recuperar a Tamara pero que, tras verla en su reaparición así de «entera», ha sido consciente de que «no hay nada que hacer» para conseguir su perdón y retomar su relación.

Mientras el empresario continúa completamente desaparecido y nadie sabe a ciencia cierta dónde se refugia en estos duros momentos – unos dicen que sigue en el piso que compartió con Tamara, algunos que está en la casa de su madre y otros que está ‘escondido’ en el domicilio de un íntimo amigo – su familia inenta continuar con su vida al margen del escándalo protagonizado por Íñigo y prefieren no pronunciarse sobre las declaraciones de la marquesa de Griñón.

Jaime Onieva, su hermano pequeño, mantiene la compostura y completamente impasible deja en el aire cómo está el empresario y qué le ha parecido a toda la familia que Tamara haya cerrado la puerta completamente a una reconciliación. Si hace unos días aseguraba que Íñigo está «mal» con lo sucedido, ahora opta por el más tenso de los silencios.

La madre y la hermana del ingeniero, Carolina Molas y Alejandra Onieva, también cierran filas en torno a él y con rostros serios y de evidente preocupación dejan en el aire qué les han parecido las declaraciones de Tamara: «No voy a decir nada, de verdad, gracias», apuntaba la actriz mientras su progenitora, que hace unos días admitía que lo estaban pasando «muy mal» y confesaba que Íñigo estaba sufriendo mucho, ahora opta por el silencio.