Imagínense un Real Madrid-Barcelona (o Barcelona-Madrid, no sean suspicaces) que para justo cuando el equipo local va perdiendo. Y al volver al juego, el equipo sale rejuvenecido y remonta. Es lo que oficialmente ha pasado en Bolivia. Cuando todo apuntaba a que habría una segunda vuelta, se interrumpió el recuento. Al reanudarse, el presidente, Evo Morales, (Isallavi, 1959) recuperó el terreno perdido hasta garantizarse el triunfo por la mínima en primera vuelta.

Con el 99,99% del recuento realizado, el presidente boliviano lograría un 47,07% de los votos, mientras que el opositor, Carlos Mesa, tendría un 36,5%. Para evitar la segunda vuelta el ganador ha de conseguir diez puntos más que su rival. Son 800.000 votos de diferencia pero es cierto que el margen para evitar otra votación es mínimo.

El Tribunal Electoral retrasará el anuncio de los resultados oficiales porque han de repetirse los comicios en cinco mesas, donde hubo impugnaciones, en el departamento de Pando. De todas maneras, son apenas unos cientos de votos y no darían la vuelta al resultado.

«Nuestra victoria es indiscutible», ha declarado el presidente Evo Morales, nada más conocer que tenía una ventaja de más de diez puntos sobre Mesa. Ha añadido que su victoria es «constitucional» y ha acusado a la oposición de no reconocer el «voto indígena».

Evo Morales es el primer boliviano de origen indígena (aymara) en llegar a la Presidencia del país. Morales se atribuye la cuarta victoria consecutiva.

El opositor Carlos Mesa (La Paz, 1953) se niega a reconocer la anunciada victoria de Morales, quien se apresuró a denunciar cuando parecía que habría segunda vuelta que estaba en marcha «un golpe de estado». Mesa ha acusado a Evo Morales de «consumar un fraude», al tiempo que ha llamado a protestar de forma pacífica.

Carlos Mesa, historiador y periodista, candidato por Comunidad Ciudadana, fue presidente de Bolivia entre octubre de 2003 y junio de 2005.

«Estamos en un momento crucial en la Historia», dice Carlos Mesa en un mensaje a sus compatriotas. «Estas movilizaciones pacíficas y democráticas no deben terminar… Sabemos de la testarudez del presidente y del gobierno, pero no se desanimen», dice en su mensaje a los bolivianos, difundido en su cuenta de Twitter.

El guion recuerda inevitablemente a Venezuela. En un foro reciente sobre el exilio femenino en Venezuela, el ex jefe del gobierno español Felipe González señalaba que Maduro nunca perdería en unas elecciones en las que participara, como el propio líder bolivariano dijo cuando los chavistas perdieron las legislativas de diciembre de 2015. «Morales va camino de hacer lo mismo». Así ha sido.

«Todo el pueblo sabía que (Mesa) es un cobarde. Ahora se ha demostrado que no solo es un cobarde, sino que es un delincuente», ha señalado Evo Morales, que en enero cumpliría 14 años en el poder. Ha denunciado que los jóvenes que marchan en la calles en demanda de una segunda vuelta trabajan a sueldo de la oposición.

Las protestas a favor de una segunda vuelta electoral se han extendido por todo el país. En La Paz, la capital, miles de jóvenes se han concentrado ante el Tribunal Electoral con banderas de Bolivia.

En ese lugar hubo enfrentamientos el martes y el miércoles. En Santa Cruz, bastión opositor, y en Cochabamba, hubo choques entre militantes del oficialista Movimiento al Socialismo y leales a Carlos Mesa.

Las próximas horas serán cruciales para saber qué camino toma Bolivia.