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La Comisión Europea propone gestionar la migración con "solidaridad patrocinada"

Es un sistema de contribuciones flexible por el cual unos acogerán y otros ayudarán de otras maneras

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Unas 9.000 personas han sido realojadas en Kara Tepe, tras el incendio del campo de Moria, en Lesbos. EFE

“La migración es un problema complejo. El antiguo sistema no funciona y Moria nos lo recuerda a gritos: necesitamos encontrar soluciones sostenibles”. Así ha presentado la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el Pacto de Migración y Asilo, una de las grandes apuestas de su legislatura.

La Comisión Europea ha descartado el sistema de cuotas de acogida y propone sustituirlo por una solidaridad patrocinada o solidaridad a la carta: todos aportan pero unos de una manera (acogidas) y otros con financiación. Esta medida supone una clara concesión a países como Hungría que se negaban a recibir inmigrantes en su suelo. El plan ahora ha de discutirse en los Estados miembros, no es un plan final, sino el punto de partida.

«Este paquete refleja un acercamiento pragmático y realista. Sabemos que tenemos que restablecer la confianza entre los Estados miembros y la ciudadanía europea en que podemos gestionar la migración como Unión», ha dicho Von der Leyen.

«La UE ya ha demostrado en otras áreas que puede adoptar pasos extraordinarios para reconciliar las diferentes perspectivas. Hemos creado un mercado interno complejo, una moneda común y un plan de recuperación sin precedentes para reconstruir nuestras economías. Ha llegado el momento de afrontar el reto de gestionar la migración de forma conjunta, con el equilibrio adecuado entre solidaridad y responsabilidad».

“Es un balance entre solidaridad y responsabilidad, con la complejidad que supone contemplar las diferentes situaciones geográficas”, ha añadido, en su breve declaración sin preguntas.

¿Cómo conseguir que todos los países participen en el sistema sin obligarles, ya que no funcionó ese paln en el pasado? Una de las grandes novedades es un sistema ideado para no forzar a los países a acoger, sino patrocinar esa solidaridad. Es una solidaridad a la carta, de la que ha hablado el comisario para la Promoción del Modo de Vida Europeo, el griego Margaritis Schinas.

Cada Estado miembro está obligado a actuar con responsabilidad y solidaridad con los otros»

Margaritis schinas

«Cada Estado miembro está obligado a actuar con responsabilidad y solidaridad con los otros. Cada Estado miembro ha de contribuir en tiempos de presión, para ayudar a estabilizar todo el sistema, y sobre todo respaldar a los que sufren más presión», ha señalado Schinas, que es uno de los vicepresidentes de la Comisión Von der Leyen.

La Comisión propone «un sistema de contribuciones flexible» a los Estados Miembros. Las modalidades pueden variar «desde la recolocación de solicitantes de asilo de un país de primera entrada» o varias formas de apoyo operativo.

Es una solidaridad a la carta, con patrocinios para quienes soporten más presión, por parte de quienes no la tengan ni quieran acoger. «Todos los países de la UE tienen que implicarse en las crisis migratorias, pero no todos de la misma manera: unos, fundamentalmente los países de llegada, asumirán la acogida, mientras que el resto podrá elegir entre gestionar las repatriaciones o poner dinero encima de la mesa para pagar la cuenta», ha aclarado Margaritis Schinas.

Las diferencias son enormes entre los países del sur como Italia, Grecia o España, que son frontera exterior de la UE, y otros como Hungría o Austria, que rechazan cualquier reparto porque no entienden estas llegadas como llegada a la Unión Europea.

«Nadie iba a estar contento con la propuesta nos anticipaba la comisaria de Interior hace unos días. Y hay que tener en cuenta que es un punto de llegada y no una meta. Propone que los Estados miembros patrocinen el retorno o la reubicación. Es el punto más decepcionante del plan», afirma Blanca Garcés Mascareñas, investigadora senior y coordinadora de investigación sobre migraciones en el CIDOB de Barcelona.

A su juicio, el plan «no responde a las cuestiones pendientes de resolver. Vuelve a pasar por encima y resolver cómo se distribuye la responsabilidad y cómo establece la corresponsabilidad. Si compartimos un espacio común, hay que compartir responsabilidades. No se da con una solidaridad flexible, porque entonces no hay compromiso. Son retos comunes. Al final es muy vago lo que proponen».

«Hora de actuar»

El comisario de Promoción del Modo de Vida Europeo ha comparado el nuevo pacto con una casa de tres pisos. En el primero estarían los países vecinos y una nueva relación con ellos, con vistas a ayudar a su población para evitar que caigan en manos de las mafias, y a los Estados para que ofrezcan perspectivas a sus nacionales.

En el segundo es el corazón del Pacto: cómo gestionar las llegadas y cómo reubicar a los que sí acceden al refugio, que según la comisaria de Interior, Yiva Johansson, son minoría en relación a la situación de 2015 y 2016, cuando eran mayoría los refugiados, procedentes sobre todo de Siria y de Afganistán. Se hará un registro de los que lleguen de forma coordinada. A partir de ahí empezará el proceso de refugio, si reúne las condiciones, o retorno, si no es el caso.

El tercer pilar se refiere a cómo gestionar la solidaridad de forma interna. Todos están conectados. «Los problemas que vemos en Moria no están causados por Europa, pero sin Europa se agravarán. Moria nos recuerda que es hora de actuar. Hemos de contar con una política migratoria común. No vivimos la migración de la misma forma, pero es un desafío que hemos de afrontar unidos», ha añadido Schinas.

El vicepresidente de la Comisión Europea ha anunciado la creación de una task force para ayudar en la gestión de la crisis en Lesbos, motivada por el incendio del campo de Moria. Unas 12.000 de personas han quedado sin su ya depauperado cobijo y están siendo realojados en otro campo en la isla. Alemania ha aceptado acoger a 1.500.

La comisaria del Interior ha destacado cómo la situación es muy diferente a 2015, cuando había más de dos millones de cruces irregulares. La mayor parte de la migración llega de forma legal y pasa por los aeropuertos. En 2019 las entradas irregulares fueron 142.000. Los cruces irregulares en España fueron más de 50.000 y solicitudes de asilo 130.000. La entrada de los migrantes no es la patera sino el avión.

En lugar de una propuesta ambiciosa, en el sentido de regular ese espacio común, se centra en el control fronterizo, si bien reconocen que no es el problema»

blanca garcés mascareñas

Sin embargo, el documento se centra en el control fronterizo, lo que, a juicio de Garcés Mascareñas, es sorprendente. «En lugar de una propuesta ambiciosa, en el sentido de regular hacia ese espacio común, se centra en el control fronterizo, si bien reconocen que no es el problema. Es una política simbólica. Hay un miedo de Europa de pensar que los bárbaros esperan en la frontera para entrar», afirma la investigadora.

«Hay un intento de convertir la política de frontera en una política realmente europea. Con Frontex y procedimientos europeos. En este paso se introduce el screening rápido en frontera para distinguir solicitantes de asilo y los que han de retornar. Hay dudas sobre las garantías de esa evaluación rápida», añade Garcés Mascareñas.

Decía Margaritis Schinas, con alusión a Back to the Future y a Steven Spielberg: «Hemos aprendido del pasado. Si volvemos al futuro, solo repetiremos el pasado». El presente, en Moria, aún está por resolver. Todo indica a que será un laboratorio de este plan migratorio y allí se establecerán hotspots donde se haga una evaluación rápida y se proceda a retornar a quienes no tengan derecho al asilo y buscar ubicación a quienes sí puedan quedarse.

La Comisión Europea asegura que este Pacto marca un nuevo comienzo. Todo dependerá de cómo se gestione esa solidaridad a la carta. Si no suman todos, será imposible y es una bomba de relojería que estallará en toda la UE.

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