El oso ruso se ha convertido en una pesadilla para Josep Borrell. El Alto Representante de Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea ha comparecido ante el Parlamento Europeo para rendir cuentas sobre su reciente visita a Moscú, donde el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, dijo que la Unión Europea no era «un socio fiable». Borrell ha reivindicado su visita y ha anunciado que estudia proponer sanciones contra Moscú por el encarcelamiento de Alexei Navalni.

«Rusia no ha estado a la altura de las expectativas de convertirse en una democracia moderna. Hay una desconfianza creciente entre la UE y Rusia», ha confirmado Josep Borrell, a quien muchos eurodiputados ha criticado en esta sesión.

Unos 80 miembros del Parlamento Europeo han llegado a pedir su dimisión en una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que le ha respaldado. Entre los que han pedido su renuncia hay representantes del Partido Popular, de los Conservadores y Reformistas Europeos, de los liberales (Renew Europe). Solo figura entre los firmantes de la carta un español, el eurodiputado de Vox, Hermann Tertsch.

«La visita obedecía a dos motivos: transmitir cara a cara la posición de la UE en asuntos que nos preocupan, como los derechos humanos y la situación de Alexei Navalni. Este asunto centró el intercambio con Lavrov. También pretendía preparar el Consejo de la UE con Rusia. Quería saber si están dispuestos a decantarse por un diálogo más constructivo. No están dispuestos, si seguimos colocando sobre el tapete los derechos humanos y los valores», ha dicho Borrell.

El jefe de la diplomacia europea ha justificado su visita por la necesidad de plantear cara a cara las cuestiones que preocupan a la UE, como la detención de Navalni, y no quedarse en meros comunicados.

«¿Qué he sacado en limpio? El gobierno ruso está degenerando por una ruta autoritaria. El margen para la sociedad civil y la libertad se está estrechando. Las autoridades rusas no tienen contemplación alguna para oprimir a la oposición. La autoridad en el poder en Rusia, que combina intereses económicos y control militar, no deja espacio al Estado de derecho y la apertura democrática», ha añadido Borrell.

Rusia ve a la UE como una amenaza

El Alto Representante ha asegurado que Rusia ha dejado claro que consideran «nuestro sistema sistema liberal y democrático como una amenaza existencial». Ha recordado cómo Lavrov «se acaloró porque pedí la excarcelación con Navalni y pedí verle». Se lo negaron, si bien ha asegurado que van a mantener el apoyo con el equipo de Navalni.

Borrell se ha referido a la expulsión de tres diplomáticos de Suecia, Alemania y Polonia justo durante su visita. «Pedí a Lavrov que revocaran la decisión y fue inútil», ha señalado. Fue la puntilla del viaje, que había sido aprobado por la mayoría de los Veintisiete, pero no por unanimidad.

Para Rusia nuestro sistema liberal y democrático es una amenaza

josep borrell

«Estoy muy preocupado sobre las implicaciones de las acciones de Rusia. Estamos en una encrucijada. Son opciones peligrosas para la sociedad rusa. Las opciones que tomemos definirán lo que queda del siglo. ¿Vamos a un modelo colaborativo o más cerrado? Abordaremos este asunto en el Consejo de ministros Exteriores del 22 de febrero y luego en el Consejo de Ministros de marzo. Puede incluir sanciones y voy a hacer propuestas», ha insistido.

En segundo lugar, ha dicho Borrell, «es de importancia clave mantener un espacio abierto para un compromiso oficial cuando eso redunda en nuestro interés. Hemos de definir unas relaciones que eviten un enfrentamiento permanente», ha dicho el jefe de la diplomacia europea, con un especial llamamiento a las relaciones con la sociedad rusa.

Borrell ha advertido cómo «Rusia ha tratado de sembrar cizaña entre nosotros. No lo consiguieron en Ucrania ni en derechos humanos. Es un objetivo de Rusia. No podemos caer en esta trampa».

La trampa del oso ruso

Entre los que han criticado a Borrell, el eurodiputado Carles Puigdemont que le ha instado a dejar su cargo, después de acusar a la UE de «doble rasero» por no considerar al mismo nivel que Navalni a los políticos independentistas presos en España, ahora en campaña electoral en Cataluña.

El representante de Vox, Hermann Tertsch, ha advertido que a los políticos independentistas en Rusia «los habrían fusilado o envenenado». Ha pedido la renuncia de Borrell, quien a su juicio «fue a por lana y salió trasquilado».

Con el viaje ha fortalecido al régimen ruso.. Lavrov pudo contar sus mentiras y hacerlas llegar a miles en todo el mundo»

anna fotyga, ecr

También ha sido muy dura la polaca Anna Fotyga, del grupo de Conservadores y Reformistas. «Su decisión, influida por los Estados políticos grandes, hizo que cayera en una trampa que diseñó Lavrov. Lo hizo en contra de opiniones de países de mi región y europarlamentarios. Con su viaje ha fortalecido al régimen ruso de cara a las elecciones parlamentarias. Lavrov pudo contar sus mentiras, su arrogancia, y hacerla llegar a miles en todo el mundo».

El ex ministro polaco de Exteriores, Radoslaw Sikorski, le ha dicho a Borrell que «no era el momento adecuado» y ha dicho que espera que ahora «entienda mejor la posición de Centroeuropa».

En su intervención final, en español, Borrell se ha permitido incluso la ironía. «Parecía que quien había expulsado a los diplomáticos europeos era yo. Pero no fui yo, fue Lavrov. Puede que lo hiciera a raíz de mis declaraciones. Dije en la rueda de prensa dos veces que estaba claramente preocupado por los juicios a Navalni, el intento de envenenamiento y la represión a la sociedad civil. ¿Cómo pueden decir que no defendí al señor Navalni?», ha sentenciado el jefe de la diplomacia europea.

Ha recordado cómo los ministros de Exteriores de países de la UE han ido hasta 19 veces a Moscú. «¿Pueden ir ellos y no el Alto Representante?», ha señalado. Sobre el momento oportuno, ha señalado que es algo discutible, que comporta riesgos, pero que lo cómodo sería limitarse a una declaración. Ha recordado cómo una mayoría de los ministros del Consejo de Exteriores.

«Si la defensa de los derechos humanos está en nuestro ADN está clara, hay que plantar cara. ¿Eso ha perjudicado a la oposición rusa? No lo creo», ha dicho Borrell, quien ha pedido a los europarlamentarios que no hagan el juego al Kremlin. «En el fondo, de lo que se trata, es de actuar con libertad y determinación».

Borrell ha planteado cómo los autoritarismos creen que las democracias son débiles intrínsicamente. «Las democracias somos más resilientes. Pero no podemos dejar que nuesras diferencias nos debiliten. Hemos de construir la unidad entre los países miembros y la unidad de acción», ha dicho.

«La situación de Navalni requería nuestra presencia allí. ¿Creen que no me habría gustado enzarzar con Lavrov sobre esa comparación de una disidente que intentaron envenenar y ahora encarcelan con algún eurodiputado de esta Cámara?», ha remarcado. «Si el poder ruso no quiere cooperar, tomamos buena nota y hemos de buscar otras formas de afrontar esta relación. La visita ha servido. Sabemos mejor el terreno que pisamos».

La liberal Hilde Vautmans le ha recordado a Borrell cómo se trata a un oso. Con miel y un palo. Ahora el jefe de la diplomacia europea sabe que sin el palo el oso ruso nos hace bailar al son que marca.