El primer ataque letal de la Administración Biden ha tenido lugar este jueves en Siria. El objetivo han sido bases de combatientes proiraníes en Siria. Ha sido autorizada «en respuesta a los recientes ataques contra personal de Estados Unidos y de la coalición en Irak», según el portavoz del Pentágono, John Kirby.

La operación contra bases de las milicias iraquíes vinculadas a Irán, como Kataib Hizbulá y Kataib Sayyid al-Shuhada. Es una respuesta a un ataque contra instalaciones de personal estadounidense en Irak, que se atribuyó a grupos vinculados a Irán. A principios de mes, un contratista que trabajaba para los militares estadounidenses murió por un bombardeo con un misil. Un militar estadounidense resultó herido.

«El presidente Biden actuará para proteger a los americanos y al personal de la coalición. Hemos actuado para desescalar la situación en el este de Siria e Irak», ha señalado el portavoz del Pentágono, según cita The Washington Post.

El secretario de Defensa, Lloyd Austin, aseguró a los reporteros que estaban seguros de que la base en Siria estaba siendo utilizada por las milicias responsables de esos ataques.

La Administración Biden está dando pasos de acercamiento a Irán por la vía diplomática. Especialmente significativo del giro diplomático de la Administración Biden ha sido el nombramiento de Robert Malley, forjador del pacto nuclear, como enviado para Irán.

Trump rompió de forma unilateral con el acuerdo nuclear alcanzado con el régimen de los ayatolás, que aún mantienen los europeos. También EEUU orquestó el ataque que acabó con la vida de Qassam Suleimani en enero de 2020. Suleimani era el responsable de las fuerzas iraníes en el exterior.

En Irak aún hay destacado un contingente de 2.500 efectivos estadounidenses, en apoyo de operaciones de contrainsurgencia. En Siria solo hay unos 1.000 militares estadounidenses.