«Para los chíies de Oriente Próximo es una mezcla de James Bond, Erwin Rommel y Lady Gaga». Así retrataba al general Qassem Soleimani el experto estadounidense Kenneth Pollack en la revista Time que consideraba al número dos del régimen de Teherán como una de las 100 personalidades más relevantes del año 2017. Acaba de morir en el aeropuerto de Bagdad, víctima de un ataque ordenado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

«Todos los amantes de la resistencia vengarán al general Soleimani», ha dicho el líder supremo, ayatolá Jamenei. Soleimani tenía hilo directo con el Líder Supremo de la República Islámica, Ali Jamenei. Movía los hilos de la política regional del régimen iraní. Era la figura con más influencia después del ayatolá Jamenei. El golpe de Estados Unidos al régimen de los ayatolás es brutal.

Es una mezcla de James Bond, Rommel y Lady Gaga», dijo el experto Kenneth Pollack en la revista ‘Time’

Mientras Occidente, sobre todo Estados Unidos e Israel, veía a Soleimani como el responsable de que exportar la revolución islámica más allá de Irán, para los chíies era el artífice de sus más gloriosas victorias. Estaba detrás de la marca chíi Hezbolá en Oriente Próximo, pero también fue quien combatió con fiereza contra el autodenominado Estado Islámico (ISIS) en Siria.

El ministro iraní de Exteriores, Mohamed Javad Zarif, recordaba precisamente en su cuenta de Twitter el papel del general Soleimani en la lucha contra el ISIS, Al Qaeda y Al Nusra.

Para los opositores al régimen es quien ha llevado a cabo una política agresiva en el exterior, que ha acaparado los recursos de los que carece la población, especialmente desde que el presidente Trump rompió de forma unilateral el acuerdo nuclear. También dentro de Irán se le atribuye la represión contra la revolución verde en 2009.

El general Qassem Soleimani, de 62 años, era el jefe de la fuerza Al Quds de los Guardias de la Revolución, a cargo de las operaciones en el exterior del régimen de los ayatolás. En los últimos años se había convertido en una estrella mediática gracias a su atención a Instagram. Su página oficial ha sido cerrada.

Tal era su poder y su éxito que se había especulado que podría dar un giro a su trayectoria y ser candidato en las presidenciales de 2021. Ya no podrá ser.

Según un estudio de IranPoll y la Universidad de Maryland, citado por France24, el 83% de los iraníes tiene una opinión favorable del general Soleimani, mejor valorado que el presidente Hassan Rohani o el jefe de la diplomacia, Mohamed Javad Zarif.

Ha estado detrás de las grandes decisiones políticas y militares de Irán de los últimos años. Ahora estaba muy volcado con las milicias prochíies en Irak. Sin dejar de atender el flanco libanés o el sirio.

Era el poder en la sombra de la fuerza Al Quds desde que Estados Unidos invadió Afganistán en 2001. El ex embajador de EEUU en Afganistán y en Irak Ryan Crocker decía en 2013 a la BBC que era el general Soleimani la mano que estaba detrás de cada decisión de Irán en la región desde principios del siglo XXI.

Artífice de la expansión militar de Irán

En su autobiografía, Soleimani contaba que había nacido en Rabor, al este de Irán. A los 13 años tuvo que trasladarse a otra ciudad debido al as deudas de su padre con el gobierno del Shah. Al ser derrocado el Shah, declaró su fidelidad a ayatolá Jomeini y se unió a la Guardia Revolucionaria, la fuerza paramilitar que se convirtió en el gran escudo del régimen de los ayatolás.

Dos años después, fue destacado al frente en la guerra contra el invasor iraquí. Destacó por atreverse a aquello que otros no se atrevían. Resultó herido y perdió muchos hombres cuando estaba al frente de una brigada. En esa guerra contra Irak forjó su instinto bélico.

En 2006 ya fue objetivo de un bombardeo de la aviación israelí. En una entrevista en la televisión iraní, alardeó de cómo había escapado de la muerte. Aquel ataque fue en el Líbano, donde se apoyaba a Hezbolá. «Los aviones espía de Israel sobrevolaban donde estábamos (en el barrio de Dahineh, Beirut, bastión de Hezbolá)», contaba el general iraní. Junto al líder de Hezbolá, Nasrallah, se desplazaron a otro edificio.

Desde allí vieron cómo destrozaban el sitio que habían dejado atrás. Se escondieron para no ser detectados hasta que confirmaron que estaban a salvo y pudieron salir en vehículo de la zona. Esta vez en Bagdad no ha tenido esa suerte.

Durante décadas se movió entre bambalinas. Vio en el caos de la política exterior de EEUU, primero en Afganistán y luego en Irak, una oportunidad para acrecentar el poder del régimen chií en la zona. Y lo aprovechó extraordinariamente. Tejió una extraordinaria red de contractos dentro y fuera de Irán.

En un mensaje, citado por The Guardian, que el general Soleimani hizo llegar al comandante David Petraeus en 20017, a cargo de las tropas de Estados Unidos en Irak, le decía: «Usted debería saber que yo, Qassem Soleimani, estoy a cargo de la política de Irán con respecto a Irak, Líbano, Gaza y Afganistán. El embajador en Bagdad es un miembro de Al Quds. Quien le va a reemplazar también».

Estamos allí donde no puede imaginar que estamos, señor Trump. Usted empezará la guerra. Nosotros la terminaremos», dijo Soleimani hace meses

El comandante Petraeus describió al general Soleimani como «un personaje realmente diabólico».

Saltó al primer plano con la guerra de Siria, donde Irán ha prestado una ayuda crucial para el régimen de Bashar Al Assad. Cuando el autoproclamado Estado Islámico cobró fuerza, hizo extraños amigos. La lucha contra el ISIS era objetivo común de eternos rivales como Estados Unidos y el régimen iraní. El general Soleimani desempeñó un papel muy relevante en la derrota del ISIS.

Hay quienes ven una premonición en la advertencia que lanzó el general Soleimani al presidente Trump hace unos meses. «Señor Trump, le digo algo: estamos allí donde no puede imaginar que estamos. Usted empezará la guerra pero nosotros la terminaremos».