No habrá confinamiento estricto en Alemania en Semana Santa. La canciller alemana, Angela Merkel, se ha atribuido la responsabilidad del error de anunciar una vuelta al confinamiento en Semana Santa. La medida tenía problemas legales para ponerse en marcha.

«Este fallo es mío exclusivamente. Asumo toda la responsabilidad. Como es un error, lo corregiremos. Pido perdón a todos los ciudadanos», ha dicho Merkel, que no se presentará como candidata en septiembre de este año.

Merkel ha convocado a los líderes de los 16 Länder a una reunión de crisis en respuesta a las críticas a ese anuncio de hace dos días. Incluso desde las filas del gobierno se han levantado voces en contra de que no hubiera servicios religiosos ni estuvieran abiertos los comercios del 1 al 5 de abril.

El ministro del Interior de Baviera, de la Unión Socialcristiana, Horst Seehofer, ha mostrado su asombro «de que, de todos los partidos cuyo nombre tienen una C [de cristiano] sugieran que las iglesias se abstengan de celebrar servicios, especialmente en Semana Santa». 

Con más de 120.000 comercios amenazados de cierre, las organizaciones que los representan han denunciado el cierre de negocio en Semana Santa.

También se prohibían las reuniones y las comidas al aire libre. Muchas de las restricciones se iban a mantener hasta el 18 de abril.

Sin embargo, los alemanes, como ocurre en España, pueden viajar de vacaciones al exterior, previa PCR negativa. Alemania exigirá también un test negativo a la vuelta. Esta cuestión afecta especialmente a España, ya que muchos alemanes tienen previsto viajar a Baleares en Semana Santa. De hecho, ya han empezado a llegar.

Desde el inicio de la pandemia, en Alemania han muerto 75.000 personas. De ellas 248 en las últimas 24 horas, según el Instituto Robert Koch.

Hundimiento de la CDU/CSU

El gobierno alemán, que comenzó bien su lucha contra el nuevo coronavirus, lleva tiempo sin saber qué hacer para conocer los contagios, que siguen aumentando sin que la campaña de vacunación logre contenerlos.

El cansancio por las medidas impuestas por la pandemia, y los casos de corrupción en las filas de la CDU y CSU están afectando a las posibilidades electorales del principal partido en el gobierno.

La Unión (CDU y CSU) se hunde en la última encuesta al bajar hasta el 26% de apoyos. En 2017 logró un 32,9%. Si se celebraran ahora elecciones generales, la Unión podría ser desbancada del gobierno y se abre la vía a una coalición semáforo (socialdemócratas, verdes y liberales). También sería posible una alianza de la Unión y los ecopacifistas.

El SPD lograría un 16%, los liberales un 10%, y los Verdes, los grandes triunfadores, con un 22% (tenían 8,9% hace cuatro años). Alternativa para Alemania (AfD) se quedaría en un 10% (perdería 2,6 puntos) y Die Linke, un 8%.

Además, Merkel no será candidata por primera vez en más de tres lustros. Aún se desconoce si será Armin Laschet, el nuevo líder de la CDU, el candidato a canciller, o bien será Markus Söder, el jefe del gobierno de Baviera. Siempre que se ha dado paso a los socialcristianos han perdido (pasó con Strauss en 1980 y con Stoiber en 2002).