¡Sudamérica brillará en Brasil con todas sus estrellas! La Confederación Sudamericana de Fútbol (CONMEBOL) sorprendía este lunes con el anuncio de que la Copa América se celebrará en los estadios brasileños, cuando estaba a punto de decidirse su salto a Estados Unidos o su suspensión.

La CONMEBOL ha agradecido al presidente brasileño, Jair Mesías Bolsonaro, que haya aceptado que su país sea el anfitrión de este encuentro deportivo que en circunstancias normales es un objeto de deseo en todo el continente americano. La Copa América tendrá lugar entre el 13 de junio al 10 de julio.

La sorpresa es mayúscula, ya que Brasil es el segundo país del mundo en número de fallecidos por Covid y el tercero en número de casos. Registra unos 60.000 positivos al día. Según la Universidad Johns Hopkins, ha superado los 16,5 millones, y los 465.000 fallecimientos. Es el número uno de este fatídico ranking en Latinoamérica y recibirá en dos semanas a la decena de selecciones que participan en la Copa América y a sus decenas de miles de seguidores.

La Copa América llega a Brasil después de que se malograra la posibilidad de celebrarlo en Colombia y Argentina, que compartían sede. Colombia vive desde hace más de un mes un estallido social que sigue especialmente vivo en la ciudad de Cali. Argentina vuelve a estar confinada por el rebrote de casos de Covid y por la escasez de vacunas.

Economía sobre la salud

«Bolsonaro se ha caracterizado por priorizar la economía sobre la salud. El hecho de llevar la Copa América hace que haya mucha movilidad y habrá riesgos de focos de contagio importantes. Lo que hace Bolsonaro es ser consecuente con sus ideas», explica Marcel Lhermitte, consultor político y editor de la revista Túnel, sobre la identidad del fútbol uruguayo.

El presidente de Brasil ha quitado importancia a la pandemia de Covid-19 desde el principio Ha llegado a calificarla como «una gripezinha«. Fue víctima de la enfermedad, al igual que otros mandatarios como el ex presidente Trump, también negacionista, o el primer ministro británico, Boris Johnson, que fue el que estuvo más grave.

«Hay mucho descontento social y sabido es que las competiciones deportivas han sido utilizadas por los gobiernos fascistas para ganar popularidad. Hitler con las Olimpiadas, Mussolini con la Copa del Mundo de 1934, la Argentina de Videla con el Mundial de 78, el Uruguay de los ochenta organizó un Mundialito. La derecha utiliza estos eventos para ganar apoyos», añade Lhermitte.

La Copa América se suspendió en 2020. Era la segunda vez que no se celebraba este evento deportivo. También se tuvo que anular su convocatoria en 1918, debido a la pandemia de gripe. En 2019 la selección ganadora fue Brasil y el presidente Bolsonaro acudió a la final y celebró la victoria con entusiasmo.

La CONMEBOL necesita ingresos

Gabriela Ortega, profesora en la Universidad Camilo José Cela y ex portera de la selección nacional femenina de Ecuador, señala que el presidente de la CONMEBOL es paraguayo.

«Y Paraguay tiene relación principalmente con tres países: Uruguay, Argentina y Brasil. Una vez que Argentina se echa atrás, Brasil es el país con gran dimensión para evitar que se suspenda de nuevo. En términos económicos sería un desastre para la CONMEBOL, pero es una decisión totalmente equivocada». Las finanzas de este organismo, implicado hace años en casos de corrupción, dependen de un evento como la Copa América.

Algunos futbolistas se han manifestado a favor de que se suspenda la Copa América este año, entre ellos Luis Suárez, el delantero uruguayo del Atlético de Madrid cuyo gol dio la Liga al equipo que entrena el Cholo Simeone. «Me llama la atención que se juegue la Copa América con una situación tan complicada como la que se está viviendo. Hay que darle prioridad a la salud del ser humano», ha dicho el delantero de la selección uruguaya, según cita el diario As.

Fernando Muslera, portero de la selección uruguaya, coincide con Luis Suárez. “Si le preguntas a Fernando Muslera persona, te diría que no estoy de acuerdo en jugar, pero somos profesionales y debemos prepararnos para lo que se nos viene por delante”, ha señalado Muslera a la prensa de su país.

Según Gabriela Ortega, «el ánimo en general en toda Latinoamérica es de pesimismo y la gente no está pensando en el fútbol. El fútbol aglutina masas pero la población ahora no está en eso».

Además, destaca Ortega cómo Brasil no tiene protocolo Covid o es casi nulo.»Los datos económicos son malos en Brasil, según el último Latinobarómetro. Hay más inseguridad, más desempleo, más mercado informal… Es seguro que Bolsonaro lo utilizará como opio del pueblo, tratará de vender que Brasil está tan bien que puede celebrar la Copa América. Quizá le sirva de cara al exterior pero los brasileños no se lo van a comprar».

Cada vez son más frecuentes las manifestaciones contra Bolsonaro por su gestión de la crisis del Covid. La polarización es muy acentuada en Brasil, que celebra elecciones en 2022. Y todo indica que el duelo a muerte será entre Bolsonaro y Lula da Silva. De momento, Bolsonario prueba a meter un gol geopolítico para intentar sobrevivir.