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Keiko Fujimori se adelanta a Pedro Castillo en un ajustado recuento en Perú

Quien fuera primera dama con su padre aspira por tercera vez a la Presidencia

Keiko Fujimori, candidata de la derecha a la Presidencia de Perú, saluda a sus seguidores tras la votación

Keiko Fujimori, junto a sus vicepresidentes Luis Galarreta y Patricia Juárez, tras el voto del domingo. EFE

Expectación máxima hasta el final. Cada voto es crucial en la batalla por la Presidencia de Perú. Keiko Fujimori, que lo intenta por tercera vez, encabeza el recuento con el 50,32 % de los votos frente al 49,68 % de Pedro Castillo con el 89,12 % escrutado, según la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). Es previsible que Castillo acorte esta diferencia ya que el voto rural se contabiliza después del urbano. La ventaja de Keiko Fujimori ahora es de poco más de 100.000 votos.

Los candidatos han hablado esta noche, después de conocerse el conteo rápido, nada más cerrarse las urnas. Entonces era Pedro Castillo, candidato de Perú Libre, de la extrema izquierda.

Keiko Fujimori, hija del ex presidente Alberto Fujimori, aún encarcelado por crímenes de lesa humanidad, encarna al establishment. Incluso el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa ha apoyado a Keiko Fujimori, pese a su confeso antifujimorismo.

Desde Tacabamba, en Cajamarca, su región, lanzaba un llamamiento templado. «Quiero saludar al pueblo peruano por su lealtad, por esta gesta democrática, por el respaldo y también decirles que hay que mantener la calma, hay que ser prudentes. El pueblo es sabio, sabe lo que hace, es inteligente… Llamo a la más amplia cordura».

Desde Camacho, Keiko Fujimori ha subrayado la importancia de «tender puentes y diálogos… Es fundamental mantener la prudencia». Keiko, que ya era primera dama con 18 años tras la separación de sus padres, ha insistido en la necesidad de «perdón» en Perú.

La sociedad peruana está muy polarizada. El antifujimorismo viene marcando la política del país andino en los últimos 30 años. A eso se suma una gran desafección que se traduce en las urnas en una elevada abstención, aunque el voto es obligatorio, y una gran cantidad de votos válidos.

Keiko Fujimori es la tercera vez que se presentaba a la Presidencia. Pasó a segunda vuelta a pesar de que no arrancó como favorita. Tampoco lo era Pedro Castillo, que sorprendió con un primer puesto en esa primera convocatoria. Representan los dos extremos de la sociedad peruana.

Plebiscito al establishment

Castillo es un outsider populista, avalado por un partido marxista leninista. Keiko Fujimori es puro establishment y tiene el respaldo de los empresarios y de gran parte de los medios. «Más que un plebiscito sobre el modelo económico se trata de un plebiscito sobre el establishment. No hay nada más establishment en Perú que la unión de los Fujimori y los Vargas Llosa», decía el politólogo peruano Carlos Meléndez.

A Castillo le han apoyado esos peruanos que veían que nada tenían que perder. Ese hartazgo del establishment les ha llevado a apoyar lo desconocido. No tienen miedo al abismo porque ya están en el abismo. Sin embargo, para quienes aún tienen que perder el mensaje del miedo a una venezolanización de Perú combinado con el nacionalismo en chándal de Keiko y las alusiones al perdón les han convencido.

A ello se suma este año el impacto de la pandemia en un país donde el 70% de la población trabaja en la informalidad, en negro. Perú, con 500 muertes por cada 100.000 habitantes, es el país del mundo con más fallecidos en términos per capita.

Dado que el resultado será muy ajustado, todo es posible cuando se anuncien los resultados oficiales, algo que se puede retrasar unos días. Cualquier señal de protesta contra el dictamen de las urnas puede alentar a los descontentos a que tomen las calles. Las próximas horas son vitales.

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