El pulso entre la mayoría de los líderes de la Unión Europea y el primer ministro húngaro, Viktor Orban, se traduce en el órdago que lanzó Mark Rutte este jueves. El jefe del gobierno de Países Bajos ha asegurado que «Hungría no tiene nada que hacer en la UE». Ha sido la nueva ley que prohíbe hablar sobre homosexualidad en las escuelas o medios de comunicación la que ha despertado la indignación de Rutte y otros líderes europeos.

«Para mí ellos no tienen nada más que hacer en la UE, pero no soy yo quien decide», ha señalado Rutte. El primer ministro de Países Bajos ha recordado que la Unión Europea es una «comunidad de valores». Rutte hizo estas declaraciones en la cumbre de jefes de Estado y de gobierno de la UE en la que esta medida de Hungría ha cobrado un inesperado protagonismo.

Diecisiete país de la UE han dirigido una carta a los presidentes de la Comisión Europea y el Parlamento Europeo en la que defienden los valores de respeto a la diversidad. «Me avergüenzo cuando me siento en su misma mesa», ha añadido Rutte, en relación a Orban.

La presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, ha calificado de «vergüenza» lo aprobado por el Parlamento húngaro, donde tiene mayoría el Fidesz, el partido de Orban.

«Europa va de garantizar derechos»

El primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, reconocido gay, ha dicho: «Si de verdad piensa que por ver una película o por hablar en una clase sobre orientación sexual te haces gay, realmente no ha entendido nada. Aceptar que era gay fue la parte más difícil para mí, aceptarlo yo mismo y cómo decírselo a mis padres. Escuchar ahora que soy gay porque vi algo en la televisión cuando era pequeño es inaceptable… Ser gay no es una elección, pero ser intolerante sí lo es». Bettel ha añadido: «Europa va también de garantizar derechos».

La ley húngara dice que «la pornografía y los contenidos representen la sexualidad o promuevan el desvío de la identidad de género, el cambio de sexo o la homosexualidad no deberán ser accesibles a menores de 18 años».

Sin embargo, Orban mantiene que la ley no va contra la comunidad LGTBI. Asegura que quienes la critican no la han leído. «Defiendo los derechos de los homosexuales. La ley no va de eso. Trata sobre el derecho de los menores y de sus padres». Ha asegurado que la ley ya ya sido aprobada y que entrará en vigor.

No se contempla la expulsión de un país de la UE, pero sí que todo Estado miembro puede invocar el artículo 50 como ha hecho el Reino Unido una vez que el 23-J de 2016 se aprobara el Brexit.