Bienvenidos al Emirato Islámico de Afganistán. Los talibanes han cambiado de nombre al país asiático una vez que han tomado el control. Contra todo pronóstico Kabul caía en manos de los insurgentes yihadistas este domingo sin plantar resistencia. Después de negociar su salida del poder, el presidente Ashraf Ghani salió hacia Tayikistán, y dio paso a un gobierno de transición. Los afganos temen que los talibanes reinstauren el régimen de terror de los años 90. El aeropuerto de Kabul es un caos desde que se ha sabido que los talibanes se habían hecho con el control y gran parte de las embajadas han empezado a abandonar el país. Numerosos afganos se han plantado allí para intentar salir.

Antes de la medianoche del domingo, los talibanes entraban en el Palacio Presidencial y proclamaban el emirato. Han evocado la victoria de Mahoma en La Meca y han recitado el verso «con ayuda de Alá, llega la victoria».

Las banderas tricolores (rojo, negro y verde) ha sido reemplazada por la bandera talibán (fondo blanco con la shahada o profesión de fe del islam en negro) en el Palacio Presidencial de Kabul. Este cambio de bandera es una señal que se ha repetido en cada ciudad que caía en manos talibanes. Así amaneció el domingo Jalalabad con banderas blancas y sus habitantes supieron que ya estaban bajo su dominio.

Estados Unidos ha sido el pionero que ha empezado la evacuación de sus ciudadanos, personal diplomático y colaboradores. La mayoría de los países europeos harán lo mismo, entre ellos España, si bien dejará en Kabul una representación diplomática, encabezada por el nuevo embajador, Ricardo Losa.

Sesenta países han instado a los talibanes a que dejen salir de Afganistán a los que quieran hacerlo. En el comunicado advierten que «quienes ocupan puestos de poder y autoridad en todo Afganistán son responsables, y rinden cuentas, de la protección de las vidas humanas y los bienes, y del restablecimiento inmediato de la seguridad y el orden civil».

La desesperación de quienes tienen se sienten en el punto de mira de los talibanes ha llevado a cientos de afganos a presentarse en el aeropuerto, a pesar de que los vuelos comerciales se han suspendido. Son vuelos militares los que están llevando a cabo la evacuación.

Estrategia de comunicación

Los talibanes de este 2021 han demostrado un claro dominio del arte de la guerrilla, «brillante», en palabras del periodista paquistaní, Ahmed Rahsid. Asimismo han desarrollado una estrategia de comunicación astuta porque los combatientes han ido acompañados de medios afines que han ido difundiendo sus conquistas.

A la par los portavoces talibanes han insistido en que no van contra el pueblo afgano, sino contra las potencias de ocupación y sus colaboradores. De ahí que todo aquel que ha trabajado con las tropas quiera salir del país. Uno de ellos, Fawad Ahmad, declaraba a El Independiente la semana pasada que temía que le degollaran si le descubrían. Es uno de los traductores que el gobierno español se dispone a evacuar con sus familias.

Conscientes del miedo que inspiran, los talibanes quieren lanzar un mensaje de calma tras tomar el poder en este agosto de 2021, 20 años después de perderlo. Buscan, sin duda, el reconocimiento de la comunidad internacional. Así el portavoz del emirato, Zabihullah Mujahid, ha escrito en su cuenta de Twitter:

«Aseguramos a todas las embajadas, las misiones diplomáticas, instituciones, y residentes extranjeros en Kabul que no corren peligro. Todos deberían permanecer en Kabul con plena confianza. Las fuerzas del Emirato Islámico se van a encargar de mantener la seguridad en Kabul y otras ciudades del país».

Otro portavoz Suhail Shahhen hablaba en la BBC de instaurar «un emirato inclusivo en el que todos los afganos puedan participar y en el que todos los ciudadanos estén representados. Será un gobierno islamista, inclusivo y afgano». En relación a las mujeres ha dicho que «no deben tener miedo y podrán ir a la escuela… Podrán trabajar incluso en mejores puestos que antes. Tendrán que llevar hiyab«. Sobre las ejecuciones que aplicaban en su anterior etapa en el poder se remitía a los tribunales. Será decisión de los jueces.

Será un emirato inclusivo… Habrá un gobierno islamista, inclusivo y afgano»

suhail shahhen, portavoz talibán

Incluso desde la televisión estatal, una vez tomado su control, los talibanes insistían en la noche del domingo en pedir a los afganos que estuvieran tranquilos. Saben que inspiran temor y por ello en algunas ciudades los trabajadores se han refugiado en sus casas en lugar de ir a trabajar y sin los empleados no pueden poner el país en marcha.

La lección aprendida

«Son los mismos talibanes que en los 90 pero han aprendido que de la misma forma que gobernaron no pueden hacerlo. Antes no tenían contacto con el exterior, pero ahora lo necesitan y por ello muestran cierta flexibilidad. Sus delegaciones han sido recibidas en Rusia, China… tienen mayor aceptación internacional. También su discurso lo refleja y por ello hablan de compartir el gobierno y no usar la violencia… pero en el terreno lo que hasta ahora han mostrado es que quieren el poder para ellos solos», señala Bachir Mohamed Lahsen, experto en propaganda yihadista.

El riesgo de no ser lo suficientemente radicales es para los talibanes que su competencia es el autoproclamado Estado Islámico al que pueden ir a parar sus elementos más extremistas si les consideran muy condescendientes.

Los talibanes negociaron en Doha y lograron lo que querían de Estados Unidos. Era Donald Trump, pero su sucesor, el demócrata Joe Biden, ha seguido el mismo curso. Según el experto paquistaní Ahmed Rashid, autor de Los Talibán, EEUU cedió en exceso a los talibanes, por ejemplo esa liberación de 5.000 presos.

A cambio se supone que no dejarán que campen a sus anchas Al Qaeda y otros grupos yihadistas, pero de alguna forma les han ayudado y a la vez la proclamación del emirato tiene un efecto llamada. Lo cierto es que hasta ahora los talibanes han demostrado que sabían lo que querían en Doha y sobre el terreno han sorprendido con una ofensiva relámpago.

Lo que resulta difícil de entender es que el ejército afgano, formado por las Fuerzas Armadas de EEUU, las más poderosas del planeta, haya sucumbido ante los guerrilleros talibanes. Según Bachir Mohamed Lahsen, es similar a lo ocurrido en Irak. «En Mosul 400 combatientes del Estado Islámico pudieron con 60.000 soldados iraquíes en junio de 2014. No se enfrentaron y dejaron su armamento tirado. Lo mismo ha pasado con el ejército afgano, que estaba desmoralizado por la gran corrupción de los políticos».  

Ahora queda por ver si saben cómo gobernar. El mulá Abdul Ghani Baradar, quien se perfila como hombre fuerte del gobierno de transición, ha señalado que ni siquiera ellos esperaban ganar con tanta contundencia, y que ahora se enfrentan al reto de garantizar la seguridad y el bienestar de la nación, según informa ITVNews en Afganistán.

El mulá Baradar fue crucial en las negociaciones de Doha y a su vez es quien se entrevistó hace pocos días con el ministro chino de Exteriores, Wang Yi. China obtuvo lo que quería: nada de vínculos con los uigures a cambio de suministro comercial y acceso a recursos naturales. Para China el tablero afgano es un juego en el que sale ganando.

Lo que hagan no será muy diferente a prácticas que conocemos en Qatar, Arabia Saudí, Emiratos, o Irán»

bachir mohamed lahsen, investigador

La gran incógnita es esa: ¿cómo van a gobernar? La mayoría se temen que persigan a quienes han colaborado con las tropas internacionales, que recluyan a las mujeres y las impidan estudiar y trabajar, o que los libros están proscritos, salvo los religiosos. Otros creen que se impondrá el pragmatismo.

«Lo que hagan no será muy diferente a prácticas que conocemos en Qatar, Arabia Saudí, Emiratos o Irán…. por ejemplo en lo que se refiere a las mujeres. Van a gobernar de forma híbrida: no querrán enfadar a los suyos, a los más radiales, pero tendrán en cuenta las exigencias de la comunidad internacional. No tienen tanto poder como para enfrentarse a la sociedad afgana y a la internacional», añade Bachir Mohamed Lahsen.

Puño de hierro en guante de seda

¿Qué han hecho hasta ahora en las provincias que han ido conquistando? Eso nos dará una pista sobre sus planes. En Kunduz llevan una semana al mando y comenzaron con una ofensiva de encanto. Los combates habían durado varias semanas y había problemas de suministro de agua, eléctrico… Los funcionarios se habían refugiado en sus casas y lo primero que tuvieron que hacer los talibanes es instarlos a que volvieran a sus puestos.

Según relata The New York Times, las autoridades locales fueron buscando a los funcionarios para que estuvieran tranquilos y volvieran al trabajo. Empezaron de buenos modos pero luego colocaron carteles en la ciudad en los que amenazaban con castigos a los que no colaboraran.

Elaboraron listas de los empleados y los llamaron por teléfono para que se reincorporaran. Cuando lo hicieron se dieron cuenta de que nada había cambiado en sus oficinas, salvo que la foto del presidente Ghani había sido reemplazada por la bandera blanca de los talibanes.

Los locales se han sentido intimidados porque los talibanes siempre llevan armas, incluso los heridos cuando ingresan en los hospitales. Precisamente los centros sanitarios han sido vitales para los insurgentes. Tenían que estar operativos. De momento han permitido a las mujeres trabajar como enfermeras y doctoras, siempre cubiertas con el burqa.

La cuna de los talibanes, Kandahar, cuya conquista ha marcado un punto de inflexión y ha acelerado su victoria final, amantes de los libros como Abdul, un profesor jubilado se preparaban para el desembarco de los bárbaros. Cuando controlaron la ciudad hace dos décadas los libros estaban prohibidos y ahora teme que vayan por esos derroteros, en un testimonio recogido por The Economist.

En Kandahar estaba instalada una de las bases más importantes de los estadounidenses y muchos temen que haya represalias contra quienes trataron con los extranjeros.

En la capital, Kabul, la última ciudad en caer bajo el poder de los talibanes, la mayoría está atemorizada. Es simbólica la imagen de una conocida tienda de trajes de novia cuyos escaparates aparecían cubiertos este domingo. Sayed explicaba a The Guardian cómo la bandera talibán ya era visible hasta en el jardín Babur, un barrio donde está enterrado el emperador Babur. Sayed teme que persigan a los traidores y que también confisquen las propiedades de los hombres de negocios de la capital.

Antes de pactar el gobierno de transición los talibanes liberaron a los presos de la cárcel de Pul-e-Charkhi, la mayor de Afganistán. Toda una paradoja, ya que muchos afganos se sienten entre rejas en este nuevo emirato.