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Los afganos que hemos dejado atrás

Las familia de Taiba y Abdul Marouf esperan que España no les abandone en manos de los talibanes

Muchos afganos pasaron días junto al aeropuerto en condiciones infrahumanas

Varios afganos avanzan por aguas residuales junto a aeropuerto cuando aún podían salir del país. EFE

España ha logrado evacuar de Afganistán a 2.206 personas, la mayor parte son colaboradores afganos que trabajaron con el Ejército, la embajada, y algunos para la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). Entre ellas están la familia del traductor Fawad Ahmad y la de Lida Noori, profesora de español, con los que habló El Independiente y que lograron salir a tiempo. Los dos temían que los talibanes les mataran si les daban alcance. Sin embargo, hemos dejado atrás a muchas familias, algunas en situación de grave riesgo. De las 170 familias de las que colaboraron con la AECID y querían dejar el país, apenas una treintena están ya en España.

«La misión sigue», decía el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares en su comparecencia en comisión parlamentaria este lunes. «Seguimos teniendo colaboradores de España en riesgo. No han podido salir todos porque dependía de las fuerzas de EEUU y de la operación OTAN. España ha hecho todo lo que ha podido y seguirá haciéndolo. No nos resignamos. No dejamos a nadie atrás. Dependemos de una acción conjunta de la comunidad internacional», añadía.  

Estados Unidos, que controlaba las operaciones en el aeropuerto de Kabul, salió como había acordado antes del 31 de agosto, después de 20 años en Afganistán. Está por ver cómo se atiende a los que se han quedado varados.

Casi 100 países se comprometieron el domingo 29 de agosto a hacer que los talibanes permitan la salida de Afganistán de aquellos que lo deseen en una declaración conjunta distribuida por el Departamento de Estado. La firmaron 95 naciones, entre ellas España, y también el Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad, Josep Borrell, y el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

El viernes 27 de agosto, uno de los negociadores de los talibanes, Sher Mohammad Abbas Stanekzai, anunció que el grupo no impedirá que nadie deje el país y prometió que los afganos podrán viajar de manera libre, según informa la agencia Efe. Los talibanes han anunciado que podrían abrir el aeropuerto en un par de días. Un equipo técnico procedente de Qatar les ayudará en la labor. Si fuera así, y cumplieran lo prometido, podrían reanudarse los vuelos.

Taiba, sola y con dos hijas

Taiba Moamadi tiene 48 años y vive sola con sus dos hijas, de 16 y 12 años. Se llaman Asila y Niyaesh. Vive sola porque su marido la abandonó. Ahora no tiene trabajo. Está en Kabul pero se le está terminando el dinero y ya planea su vuelta a Herat, de donde procede. Trabajó hace años en un proyecto de la AECID y estaba en las lista de candidatos a la evacuación en los vuelos españoles. Pero no pudo acceder al aeropuerto.

Los talibanes me amenazaron y si no salgo del país, me matarán. Me persiguen porque trabajé para el gobierno. Estamos en una situación desesperada»

taiba moamadi

«Los talibanes me amenazaron y si no salgo del país me matarán. Me persiguen porque trabajé para el gobierno», señala Taiba. «Por favor, ayuden a quienes seguimos aquí. Nosotras tres estamos en una situación desesperada».

Sus hijas no han reanudado las clases aún. No confía Taiba en que puedan hacerlo con los talibanes. La mayor soñaba con ser médico y la menor, empresaria, para ayudar a los más desfavorecidos, dice la madre muy orgullosa. «Me aman tanto… Están muy preocupadas. Y yo por ellas».

Estados Unidos evacuó a más de 100.000 personas, pero también el presidente de EEUU, Joe Biden, ha reconocido que se han dejado a gente atrás. Entre ellos, Mohamed, un intérprete que ayudó a Joe Biden hace 13 años, según relata el Wall Street Journal este miércoles. Mohamed ayudó a rescatar al entonces senador Joe Biden y a otros dos miembros de la Cámara Alta de EEUU cuando su helicóptero tuvo que aterrizar por una tormenta de nieve. Pasó hace 13 años y Dion Nissenbaum cuenta cómo el intérprete, su esposa y sus cuatro hijos ahora piden a Biden ayuda para salir de Afganistán.

Abdul Marouf, acusado de ser espía

Abdul Marouf Khaikan, de 37 años, que también trabajó en un proyecto de la AECID, tuvo que volver a Herat hace unos días. Sus hijos, de tres años y año y medio, enfermaron en el canal de aguas residuales que se formó junto al aeropuerto. Tenía, como Taiba, salvoconducto para embarcar en los vuelos españoles. Miles de vidas se apostaron para intentar entrar y salir en los vuelos. Hubo avalanchas y murieron varias personas, entre ellas niños.

Después de siete días y siete noches en ese lodazal, Abdul Marouf decidió salir el sábado 28 de agosto porque temía que sus hijos no pudieran recuperarse. Tampoco pudo quedarse en Kabul porque se le acabó el dinero.

En Herat colaboró con los proyectos de la agencia española hasta 2013. Era coordinador de un centro de salud animal. La AECID acredita esta relación que duró cuatro años y se desarrolló en la provincia de Badghis, donde estaba desplegado el ejército español. Ahora está desempleado.

Hace pocos días, un talibán me llamó y me dijo que sabían que quería salir del país. Me acusó de ser un espía»

abdul marouf khaikan

«Los talibanes ya me amenazaron cuando trabajé en la AECID. Ahora que han vuelto temo que cumplan sus amenazas. Nos señalan por trabajar con los extranjeros. Nos acusan de ser espías y los talibanes matan a los espías», relata Marouf. «Hace pocos días, un talibán me llamó a través de un número no identificado y me dijo que sabían que quería salir del país. Me acusó de ser un espía».

Marouf, como Taiba o como Saloofa, la madre del joven muerto en el atentado de Kabul, había vendido lo que tenía para empezar una nueva vida lejos del Afganistán de los talibanes. «No nos podemos mover con libertad y no podemos trabajar. Los talibanes nos persiguen», dice Marouf. «Pedimos a las autoridades españolas que nos salven de esta dramática situación tan pronto como sea posible porque ahora estoy expuesto y me pueden matar en cualquier momento».

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