La cuenta atrás hacia las elecciones en Alemania avanza imparable y el socialdemócrata Olaf Scholz, vicecanciller y ministro de Finanzas, se mantiene como favorito en los sondeos. Este domingo ha sobrevivido al segundo debate a tres en las cadenas públicas, ARD y ZDF. Scholz habría sido el ganador de este truelo, como lo fue en el primer encuentro. El 41% de los encuestados consideran al candidato socialdemócrata más convincente que sus rivales. El 27% se inclina por Armin Laschet, de la coalición conservadora de CDU y CSU, y un 25% por la aspirante de los Verdes, Annalena Baerbock, a quien los votantes ven más simpática que sus contrincantes.

Armin Laschet, candidato de la coalición de la canciller Angela Merkel, ha mostrado su colmillo contra el vicecanciller Olaf Scholz en la primera parte del debate, que se ha prolongado 90 minutos. Laschet, jefe del gobierno de Renania del Norte-Westfalia, ha tratado de poner a Scholz contra las cuerdas. Primero, ha atizado de nuevo con el «que vienen los rojos«. Laschet se presenta como la garantía de que no estará Die Linke, la izquierda a la izquierda de los socialdemócratas, en el próximo gobierno.

Scholz no quiere descartar ninguna opción antes de llegar a la Cancillería, salvo la ultraderecha, proscrita por todos los partidos políticos como socia de gobierno. El socialdemócrata mantiene esta posición táctica para fortalecer sus opciones de negociación. Die Linke no es su primera opción, como no lo es para los Verdes, a los que no les hace ninguna gracia un pacto con Die Linke.

Laschet se ha presentado en todo momento como si su partido no estuviera en el gobierno federal aliado con los socialdemócratas. Incluso, al arremeter contra la gestión de Scholz y una reciente investigación en el Ministerio que encabeza Scholz, ha dicho: «Si mi ministro de Finanzas trabajara como usted, estaría fuera». Ha sido el candidato conservador quien más agresivo se ha mostrado. En Alemania el tono bronco que se ve en los debates en España es impensable.

Annalena Baerbock, candidata de los Verdes, que cumple 41 años en diciembre, ha aprovechado los momentos en los que Scholz y Laschet se han enzarzado para presentarse como el cambio frente a lo ya conocido. «La gente tiene que pagar sus impuestos escrupulosamente y luego no hacen nada con los que evaden», ha dicho.

Ha tenido momentos brillantes como su alusión a la estrecha vigilancia de los niños en las escuelas por el coronavirus mientras que en las oficinas no hay tal control. «Usted hace 16 años que gobierna», le ha espetado a Laschet. Siempre se ha mostrado más cercana al socialdemócrata. Todo indica que dentro de dos semanas serán socios de gobierno.

La media de encuestas sitúan al socialdemócrata Scholz como vencedor con un 25,9%, a casi cinco puntos de la Unión, encabezada por Armin Laschet. En tercer puesto están los Verdes, con un 15,8%, y en tercer lugar los liberales con un 11,7%. Die Linke se sitúa en el 6, 1%. Los Verdes serán clave en la formación de gobierno. Es probable que la próxima coalición sea de tres partidos, en lugar de dos (contando como si fuera uno CDU y CSU), como hasta ahora.

La ultraderecha, con el 11,3%, queda fuera de cualquier coalición porque en Alemania hay una línea roja clara contra esta opción. Baerbock dejó claro que esta formación se coloca fuera de la Ley Fundamental en muchas ocasiones.

España en positivo

En este segundo debate a tres se ha aludido en una ocasión a España y de manera positiva. La candidata ecologista ha puesto a nuestro país como ejemplo de digitalización. Es la gran asignatura pendiente en Alemania. Recientemente el embajador alemán en España, Wolfgang Dold, nos reconocía cómo la fibra óptica está implantada en el 80% del territorio en España, mientras que en Alemania solo lo está en un 8%.

En el minuto de oro, Laschet ha insistido en que esta elección va sobre «confianza» y se ha presentado como el candidato más fiable. Muy discutible al proceder de quien se partía de risa en plenas inundaciones. Baerbock ha intentado una vez más distanciarse de los candidatos de los partidos que ya están en el gobierno. «Formemos un gobierno moderno antes de que sea tarde. Alemania puede mucho más», ha dicho. El socialdemócrata Scholz ha recordado cómo su partido ha defendido la solidaridad en tiempos de coronavirus.

En el segundo debate no hemos escuchado ni una alusión a política exterior. O Alemania está ensimismada o bien tienen interiorizado, candidatos y periodistas, que cualquier tema crucial es tan alemán como europeo, o tan europeo como alemán.

Aún queda un tercer debate electoral el próximo domingo, cuando falte apenas una semana para la votación. Todo indica que el vicecanciller Olaf Scholz está logrando su objetivo de hacerse con gran parte de esos 10 puntos extra que añadía Merkel a los conservadores. La clave es situarse en el centro y transmitir confianza y seguridad.