La estrategia está clara. Cristina Fernández de Kirchner hace de poli buena y arremete contra el presidente y su entorno. Por supuesto, CFK se pone de lado del pueblo argentino, que castigó severamente al kirchnerismo en las recientes elecciones primarias. La gestión de la pandemia ha sido nefasta y la crisis económica se ha agravado tanto que muchos recuerdan los tiempos del corralito.

La vicepresidenta, Cristina Fernández, ha roto su silencio y ha pedido al presidente Alberto Fernández que «honre la voluntad del pueblo argentino». Previamente varios ministros habían presentado su dimisión. Las primarias fueron un desastre para el Frente de Todos kirchnerista que perdió claramente frente a la oposición de Juntos por el Cambio.

Era la primera prueba electoral del presidente Fernández desde su elección a final de 2019 y perdió estrepitosamente en la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, entre otros. En las primarias se elegían a los candidatos de las legislativas del 14 de noviembre.

En una extensa carta difundida en su cuenta de Twitter, Cristina Fernández recuerda a Alberto Fernández que fue ella quien propuso su candidatura a la Presidencia en los comicios de 2019 con ella de segunda, y le solicitó que honre esa decisión, pero sobre todo la voluntad del pueblo argentino.

Cristina Fernández de Kirchner ha reconocido que en las primarias el peronismo sufrió una derrota electoral «sin precedentes» y ha dicho que ella no está boicoteando al presidente. «Es el resultado de la elección y de la realidad».

Tres días después de la derrota, el ministro del Interior, Eduardo Wado de Pedro, y al menos otros cuatro ministros, todos integrantes del sector kirchnerista del gobierno, liderado por la expresidenta y actual vicepresidenta, Cristina Fernández, pusieron sus cargos a consideración del presidente, que evalúa si acepta o no las renuncias, según informa la agencia Efe.

Sobre esa «catástrofe política», la vicepresidenta argentina dijo: «Uno escuchaba a algunos funcionarios y parecía que en este país no había pasado nada, fingiendo normalidad y, sobre todo, atornillándose a los sillones».

CFK se reunió con el presidente 48 horas después de conocerse los resultados de las primarias. En ese encuentro la vicepresidenta le planteó nombres como el gobernador de Tucumán, Juan Manzur, para reemplazar a Santiago Cafiero en la jefatura del gobierno.

Denuncia operaciones del entorno presidencial

La vicepresidenta ha advertido de que no va tolerar operaciones de prensa desde el entorno presidencial, en concreto, a través de su portavoz «sobre nuestro espacio político».

«A propósito de la categoría de funcionarios que no funcionan… el vocero presidencial escaparía a aquella clasificación. Es un raro caso: un vocero presidencial al que nadie le conoce la voz. ¿O tiene alguna otra función que desconocemos? ¿La de hacer operaciones en off por ejemplo? Verdadero misterio», ha escrito.

Ha dicho que se comunicó con el ministro de Economía, Martín Guzmán, «cuando se difundió falsamente que en la reunión que mantuve con el presidente de la Nación, había pedido su renuncia. Las operaciones son permanentes y, finalmente, sólo terminan desgastando al gobierno».

La vicepresidenta se atribuye las advertencias al presidente sobre «la política de ajuste fiscal equivocada que estaba impactando negativamente en la actividad económica y por lo tanto en el conjunto de la sociedad».

La vicepresidenta ha dicho, sin embargo, su confianza en que el presidente no solamente «va a relanzar su gobierno, sino que se va a sentar con su ministro de Economía para mirar los números del presupuesto».