«La realidad de Marsella es la que cuenta BAC Nord. ¡Vayan a verla! Tomen consciencia de este terrible realidad y de la urgencia de retomar el control». Palabra de Marine Le Pen en Twitter. Casi dos millones de franceses ya han disfrutado de este thriller con policías fuera de las normas del director Cédric Jimenez, quien no se identifica con los postulados de la líder de la ultraderecha francesa. En España puede verse en la plataforma Netflix.

¿Retrata BAC Nord una realidad incómoda y por eso irrita al poder y sirve a la ultraderecha para poner el dedo en la llaga del caos que reina en Marsella? ¿Es condescendiente con unos policías que actúan por su cuenta allí donde el Estado deja de serlo? ¿Es una vía para adentrarse en esa Francia en la que pocos quieren adentrarse? ¿Es racista por mostrar a los delincuentes, inmigrantes en su mayoría, como los malos frente a unos polis ingobernables pero bien intencionados?

Francia encara unas elecciones presidenciales la próxima primavera que se prevén muy inciertas, de modo que Marine Le Pen, líder de Agrupación Nacional, aprovechó que el presidente Emmanuel Macron viajó a principios de septiembre a Marsella para echarle en cara cómo es la Marsella real. Le Pen reprochaba a Macron que iba a Marsella a montar el show. Curiosamente lo hacía con otro show sobre un thriller. El espectáculo electoral francés queda inaugurado.

Marine Le Pen aspira a volver a disputar la segunda vuelta de las presidenciales y sueña con ganar. Ya lo intentó en 2017 pero fue derrotada por Macron. En esta ocasión tiene un serio rival, el periodista Eric Zemmour, que le disputa el trono ultranacionalista. De hecho, en la última encuesta realizada por Harris Interactive para el semanario Challenges, Zemmour, más políticamente incorrecto que la propia Marine Le Pen, pasaría a segunda vuelta con Macron, lo que sería un auténtica bomba. Zemmour aún es candidato oficioso, no oficial.

Marsella es la segunda ciudad más poblada de Francia, con 850.000 habitantes. Macron ha anunciado unas inversiones de 1.500 millones de euros para rehabilitación, educación, en suma, para acometer problemas que llevan siéndolo desde hace años.

Esa Marsella de BAC Nord en la que tres policías de la brigada anticriminal (BAC) de los barrios del norte de la ciudad, los más pobres y donde más inmigración se concentra, se ven presionados por un sistema absurdo al que le da igual si detienen a vendedores de tortugas o narcodelincuentes. Más de diez personas murieron el pasado verano en los enfrentamientos entre bandas por el control del narco. Los ajustes de cuentas entre los capos de la droga son la norma.

Son barrios en los que hay población de mayoría musulmana con una altísima tasa de criminalidad (de ahí el interés de Marine Le Pen por remarcar el reinante caos). En uno de esos barrios, en La Castellane, vivió su infancia Zinedine Zidane, el ex entrenador del Real Madrid, de origen argelino.

Como Doron en Fadua, los tres policías de la BAC, Greg (Gilles Lellouche), Yass (Karim Leklou) y Antoine (François Civil) bordean la ley. Utilizan la droga que se incautan para pagar a los confidentes, por ejemplo. Son personajes de ficción, pero su historia se inspira en un caso real que sucedió en 2012.

Un caso real

Aquel año 18 policías de la unidad BAC Nord fueron arrestados y acusados de extorsión y robo de drogas. Dijeron que habían utilizado las drogas para conseguir información que les condujera al arresto de un capo que operaba en Marsella. El fiscal del caso alegó que los agentes también se beneficiaron de las ganancias del narcotráfico. Algunos admitieron irregularidades y otros dijeron que solo habían pasado algún cigarrillo.

Los tres policías de BAC Nord querían pillar a un pez gordo y para lograrlo se saltaron la ley. Querían que el informante, Amel, les llevara al capo. Primero se convierten en héroes pero luego asuntos internos entra en juego y les arrestan. Les acusan de narcotráfico internacional y les quieren obligar a desvelar al informante. Su superior se desentiende, aunque estaba al tanto.

La película se filmó cuando aún no había resolución judicial y parece ponerse del lado de los agentes. «Mi trabajo no es juzgar. Traté de vivir el caso como ellos, a su nivel y a través de sus ojos, sin pensar más allá», dijo el director, Cédric Jimenez, originario de Marsella.

Votar a Le Pen por ‘BAC Nord’

Pero la película ha traspasado las salas de cine y lo ha hecho de la mano de Marine Le Pen, para disgusto del director. «Espero que Marine Le Pen no pase a segunda vuelta gracias a mí, eso me disgustaría», ha dicho. «Al contrario, quise hablar de las zonas que están teniendo grandes dificultades. Quiénes pueden ser verdaderamente hostiles. Pero no pienso que esto se arregle con un voto radical como el voto a Le Pen. En absoluto».

En Cannes, donde se estrenó la película fuera de concurso, ya se percataron de cómo el filme podría ser utilizado como arma electoral por la ultraderecha. «Mis felicitaciones. Es una película fantástica. Muy, muy, muy fuerte. Pero hay algo que me inquieta: estamos en un año electoral. Y he visto la película con un ojo de extranjero y me he dicho: ‘Oh, quizá yo votara a Le Pen después de verla'», comentó Fiachra Gibbons, periodista irlandés de France Presse. Gibbons le reprochó al director que retraba esos barrios del norte de Marsella como «lugares más allá de la civilización» y a los que viven allí como «animales».

En su cuenta de Instagram, Nicolas Mathieu, autor de Leurs enfants après eux, exponía su visión de la película y el debate que ha suscitado, según se hacía eco Le Figaro. «Bac Nord solo está repitiendo con una eficiencia bastante notable el escenario archiclásico de convertir en matones a aquellos que se supone que representan a la ley».

Según el ganador del Goncourt en 2018, «la película no trata solo de la policía sino también de tres policías, tres individuos de deseo y carne, y si una ficción no siente empatía por sus personajes no tiene el menor sentido». Concluía Mathieu: «Es obvio que hay un punto de vista. Pero el cine no actúa como fiscal del Estado. Su función no puede ser la de representar los intereses de la sociedad».