La geringonça, el pacto de socialistas con otras fuerzas de izquierda como los comunistas, está en crisis en Portugal. El gobierno del socialista Antonio Costa tiene dificultades para sacar adelante los presupuestos que cuentan con los fondos de recuperación europeos. El Bloque de Izquierda y el Partido Comunista los rechazan porque exigen más inversión social. Si no hay luz verde este miércoles, habrá convocatoria de elecciones anticipadas. El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, mira atento hacia Portugal por si es un anticipo de lo que sucederá en España.

Después de conocer que el Bloque de Izquierdas, el Partido Comunista y los Verdes votarán en contra de los presupuestos, el socialista Costa ha convocado una reunión de urgencia del Consejo de Ministros en la noche del lunes. Al terminar el encuentro, Costa dijo: «Seguiremos negociando». ¿Les suena? Los socialistas han hecho concesiones importantes sobre el salario mínimo, que por fin rebasará los 700 euros en 2022, las pensiones que mejorarán y sobre las guarderías. Pero no ha sido suficiente.

Costa va a agotar todas las vías para evitar nuevas elecciones. Va a apurar hasta el último minuto para lograr los votos que le faltan para sacar adelante el presupuesto. Pero si no puede ser, se resiste a dimitir. «Mi deber es no dar la espalda en los momentos de dificultad y por eso no dimito», ha dicho este martes el primer ministro. 

El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, ha dicho que si no se aprueban los presupuestos este miércoles disolverá la Asamblea de la República y convocará elecciones anticipadas. Aún así, espera que haya acuerdo a última hora. «Ahorraría muchos costes, muchos problemas y algunas preocupaciones», dijo Marcelo, como es conocido el presidente, el fin de semana.

El líder del Partido Comunista de Portugal (PCP), Jerónimo de Sousa, mantiene que Portugal más que unos presupuestos, «necesita una respuesta a los problemas que se están acumulando».

Los principales escollos que hacen imposible de momento que se aprueben los presupuestos son las divergencias sobre la reforma de la legislación laboral y el refuerzo al sistema nacional de salud. Del Fondo de Recuperación de la UE Portugal recibirá 9.700 millones de euros, pero Costa quiere tener la deuda bajo control y ser cauteloso con el gasto público.

Su objetivo es que salgan las cuentas en consonancia con los requisitos de Bruselas. Las previsiones para 2022 son de una deuda pública del 123% del PIB, un déficit del 3,2% y un crecimientod el 5,5%.

Costa revalidó la victoria de los socialistas el 6 de octubre de 2019 pero sin llegar a la mayoría absoluta. Desde noviembre de 2015, gobernaba con el apoyo del Bloque de Izquierdas (Podemos a la portuguesa) y el Partido Comunista y los Verdes. Es la geringonça, esa chapuza, en tradición literal, que ha funcionado nada menos que seis años. Tras la pandemia, esta alianza por la que los socialistas reciben apoyo sin que los otros partidos estén en el gobierno está en crisis.

El Partido Socialista cuenta con 108 diputados de los 230 de la Cámara. Para que los presupuestos se aprueben necesita superar los 116, es decir, necesita ocho más. Las cuentas de 2021 lograron luz verde gracias a la abstención del Partido Comunistas, los Verdes, que cuentan con dos escaños, y el PAN (animalistas), que tiene un diputado.

Ahora el Bloque tiene 18 escaños y los comunistas tienen 12 diputados. Si el rechazo de los partidos de izquierda deriva en elecciones anticipadas, pueden recibir un voto de castigo. De hecho, no están en su mejor momento, según los sondeos.

Mal momento para casi todos

Hace menos de un mes se celebraron elecciones municipales y los socialistas, aunque ganaron en porcentaje de votos, un 33%, perdieron la simbólica alcaldía de Lisboa, Coimbra y Funchal. Carlos Moedas, ex comisario europeo, del Partido Social Demócrata, de centro derecha, ganó por sorpresa en la capital portuguesa al socialista Fernando Medina. Encabezaba la coalición Novos Tempos.

Pero a la derecha no le conviene ir a las urnas tan pronto. El Partido Social Demócrata elegirá a su nuevo líder el 4 de diciembre, así que el momento no le conviene. Rui Rio, actual presidente, se enfrenta al eurodiputado Carlos Rangel por el liderazgo de la derecha. Rangel ha hecho responsable a los socialistas «de arriesgar a que el país se quede sin rumbo».

El presidente del Partido Socialista, Carlos César, ha arremetido contra el Partido Comunista y el Bloque de Izquierda por su rechazo a aprobar los presupuestos de 2022. «Solo con magia negra puede sortearse tanta insensatez», ha dicho Carlos César, según informa el Diario de Noticias.

De acuerdo con el dirigente socialista, «el gobierno nunca llegó tan lejos en la búsqueda de la confluencia con el Bloque y los comunistas… ¿Qué más podían hacer el gobierno y el PS ?! Cada vez que el gobierno avanzaba en las negociaciones o se acercaba a un acuerdo lo ignoraban o daban nuevos pasos para alejarse de un consenso mínimo, a corto plazo y en un país como el nuestro». Las exigencias del Bloque y los comunistas como fijar el salario mínimo en 850 euros a 1 de enero de 2022, a juicio de los socialistas, llevarían a la ruina a cientos de pequeñas y medianas empresas.

Al partido que puede beneficiar este río revuelto es a Chega! (Basta), el partido de ultraderecha liderado por el ex comentarista deportivo André Ventura, que ronda el 9% de apoyos, 1,3% más que hace dos años. En principio las elecciones deberían celebrarse en octubre de 2023 y Costa aspiraba a una retirada con honores con vistas en algún puesto en Europa. Si hay comicios anticipados, serían probablemente en enero de 2022.