Las llaman elecciones pero el resultado es conocido. En Nicaragua ganará el actual presidente, Daniel Ortega, en el poder desde hace 14 años, y su esposa, Rosario Chayo Murillo, a quien acaba de designar copresidente, cargo inexistente en la Constitución. Porque lo valen. Como dice el escritor nicaragüense Sergio Ramírez, «Daniel Ortega va a ganar por el número de votos que él decida». La Chayo y su marido sellaron hace décadas un pacto de sangre que les ha llevado a encabezar un clan que ha convertido Nicaragua en su sociedad anónima.

Ni ha existido campaña electoral ni nada que se le parezca a un proceso con unos mínimos democráticos. Daniel Ortega ha encarcelado a todo aquel que podía hacerle sombra, entre ellos a Cristiana Chamorro, hija de Violeta Chamorro, quien le desbancó de la Presidencia en 1990. También a su hermano Pedro Joaquín mientras Carlos Fernando Chamorro, director del Confidencial, está en el exilio. Al menos siete candidatos presidenciales están entre rejas. En total, hay más de 150 presos políticos.

En el exterior apenas unos pocos aliados de Nicaragua, entre ellos Venezuela y Bolivia, dan fiabilidad al proceso. Dentro del país el 79% de la población no cree en la legitimidad de las elecciones y solo el 18% votaría por Ortega, según una encuesta de Cid Gallup que publicó el periódico Confidencial.

Aún así la pareja presidencial ha convocado a los nicaragüenses con unos mensajes que dan cuenta de que viven en una realidad paralela. En su intervención del viernes, Rosario Murillo, que se dirige a la nación cada día desde el Canal 4 de televisión decía: «Tenemos también nuestra cita con la Democracia todo el día Domingo. Una cita que fortalece nuestras Libertades. Una cita a la que acudimos para fortalecer, para consolidar el Amor, el AMORANICARAGUA, la Paz, la Tranquilidad, el Ambiente y los Valores de Familia y de Comunidad. Para consolidar la Solidaridad, y para consolidar avances de las Familias en cada lugar… Avances visibles, porque los vemos, los sentimos, los vivimos, y además, son el respaldo que necesitamos para trabajar mejor, en mejores condiciones, y alcanzar mejores resultados». 

Recientemente Rosario Murillo, que ya era vicepresidenta, ha sido coronada como copresidenta. «Aquí en Nicaragua tenemos dos presidentes porque respetamos el principio 50-50, o sea aquí tenemos una copresidencia con la compañera Rosario», dijo Ortega el 25 de octubre, refiriéndose a quien es su pareja desde los años 70.

Dado que a los nicaragüenses no les han dado opciones más que apoyar a Daniel Ortega y Chayo Murillo la rebelión viene del lado de la abstención. El hashtag #NoVotoMiVoto se ha convertido en tendencia en Nicaragua. Es probable que también el dato de participación que facilite el régimen de Ortega sea falso porque la abstención es una clara muestra de rechazo a su mandato.

Ahora hay todo un esfuerzo para que la rebelión pasiva sea un valor electoral. La abstención tiene el valor de la resistencia»

silvio prado, investigador

«Habrá fraude electoral, como ya lo hubo en anteriores convocatorias, sobre todo en 2016 cuando la abstención fue altísima. Pudo llegar al 60% aunque se dijo que la participación había llegado al 78%. Les interesa acreditar una alta participación. Hay ahora todo un esfuerzo para que la rebelión pasiva sea un valor electoral. La abstención tiene el valor de la resistencia, un valor político claro», afirma Silvio Prado, ex funcionario del Frente Sandinista, investigador y politólogo.

La democracia es frágil en Nicaragua. Las primeras elecciones propiamente dichas del siglo XX se celebraron en 1990, ya que procesos anteriores en 1928 y 1932 tuvieron lugar bajo supervisión de EEUU. Después el pacto entre Daniel Ortega y Arnoldo Alemán trancó el proceso de transición y el desarrollo de las instituciones democráticas. Daniel Ortega estuvo en el poder entre 1979 y 1990, y regresó en 2007. Va a conseguir su cuarto mandato en estas elecciones fake.

La convocatoria de elecciones era una excusa para intentar ganar legitimidad después de la represión con que acabó con las protestad de abril de 2018. Pero su deriva autoritaria no ha hecho más que confirmarlo como un autócrata.

Una dinastía enriquecida

Incluso los Ortega y Murillo actúan como una dinastía, dispuestos a perpetuarse en el poder. Desde que se conocieron en 1978 en Costa Rica, donde se había exiliado Daniel Ortega, están juntos. Después de dos años de cruenta guerra civil los sandinistas derrocaron al dictador Somoza y comenzó el primer mandato de Daniel Ortega. Contrajeron matrimonio en 2005.

Rosario Murillo procede una familia acomodada y con solera. Es hija de Zoilamérica Zambrana Sandino, sobrina nieta de Augusto Sandino, el héroe nacional de Nicaragua en quien se inspira el Frente Sandinista.

La Chayo Murillo es hija de un empresario de éxito, con tierras y ganado. Estudió en Suiza y Reino Unido. Al regresar trabajó en el diario La Prensa, que dirigía Pedro Joaquín Chamorro, padre de Cristiana y Carlos Fernando, a quienes ahora persigue.

Tuvo diez hijos de tres parejas. Cuando conoció a Daniel Ortega ya había sido madre de Zoilamérica Narváez Murillo, hija de Jorge Narváez Parajón, y de Rafael. El tercero de sus hijos, Anuar Joaquín Hassan Murillo, murió en el terremoto de 1972 en el que perdieron la vida 20.000 personas. Esa pérdida le llevó a interesarse por la poesía.

Siempre había querido ser ministro de Cultura, pero siendo su marido presidente era bastante feo. Logró que dejará de haber Ministerio de Cultura y que hubiera un Instituto de Cultura y eso ya lo pudo dirigir»

ernesto cardenal sobre ‘la chayo’

En la primera etapa del Daniel Ortega en el poder a Rosario Murillo le interesa la cultura y llega a dirigir el Instituto de Cultura y elimina el Ministerio, que estaba en manos del poeta Ernesto Cardenal. «Siempre había querido ser ministro de Cultura, pero siendo su marido presidente era bastante feo. Logró que dejara de haber Ministerio de Cultura y en vez de él hubiera un Instituto de Cultura, y eso ya lo pudo dirigir. Yo estaba en Japón en una visita oficial cuando me llamaron por teléfono desde mi oficina para decirme que la Casa de Gobierno había notificado que ya no había más Ministerio; así que yo ya no era ministro”, escribió en sus memorias Ernesto Cardenal.

Hay un hecho que marca un antes y un después en la relación entre Daniel Ortega y Rosario Murillo. Y en el destino de Nicaragua. La hija mayor de la Chayo denuncia a Daniel Ortega por violación en 1998, cuando era jefe de la oposición al gobierno de Arnoldo Alemán. Rosario Murillo se pone del lado de Daniel Ortega y repudia a su hija.

«A raíz de las denuncias de Zoilamérica hizo un pacto con Rosario Murillo y por este pacto el partido se convirtió en un partido-familia. De ahí le viene todo el poder a Rosario Murillo. Cuando pudo volver al poder, transformó el gobierno en una empresa familiar. Todos sus hijos están colocados en puestos de responsabilidad», señala Silvio Prado.

Todos salvo Zoilamérica, que no logró que los tribunales le dieran la razón porque el delito habría prescrito. Los abusos databan de finales de los 70 y habrían comenzado cuando ella apenas tenía diez años. «Quieren hacer de Nicaragua el reino para toda la vida», indica Zoilamérica desde el exilio.

Como los Somoza

Rosario Murillo ha situado a sus ocho hijos, los siete en común con Daniel Ortega y Rafael, hermano de Zoilamérica, al frente del entramado de empresas y compañías de comunicación más importantes del país. Desde ahí mueven todos los hilos y se embolsan cantidades ingentes de dinero.

El primogénito, Rafael, controla la Distribuidora Nicaragüense de Petróleo, el organismo que distribuye las compras de crudo venezolano. Laureano Ortega ejerce como asesor de inversiones internacionales. Está al frente de ProNicaragua, la compañía que negoció la construcción del Canal de Nicaragua con el empresario chino Wang Ying. A Laureano, que flirtea con la idea de ser tenor, le vuelven loco los trajes de firma y los relojes lujosos.

Maurice, Daniel Edmundo y Carlos Enrique controlan tres canales privados de televisión. y el Canal 6, que es público. Los Ortega dominan la Nueva Radio Ya Radio Sandino y Radio Nicaragua. Luciana y Camila, con vocación de modelo y diseñadora, ejercen de asesoras presidenciales. Luciana es la más discreta y Camila la mano derecha de su madre. Controla el canal Viva Nicaragua.

Dicen que el favorito de Rosario Murillo es Juan Carlos, de modo que sería el mejor posicionado para la sucesión. A Juan Carlos Ortega le atrae el cine, es guitarrista del grupo Ciclo, y es dueño de la productora Difuso. The New York Times publicó que el gobierno había destinado 400.000 dólares a su participación en la producción estadounidense Drunk Wedding que resultó un fiasco.

Daniel Ortega encabeza el grupo económico más poderoso del país como empresario… Impuso un capitaismo salvaje y se apoyó en la estafa»

enrique sáenz, economista y abogado

«Daniel Ortega encabeza el grupo económico más poderoso del país como empresario. Desde el poder político se apoderaron del negocio de la electricidad, hidrocarburos en buena parte… Designan a las entidades reguladores de electricidad y combustible y así imponen los precios y tarifas. Y son los más altos de Centroamérica», afirma Enrique Sáenz, economista y abogado nicaragüense, que fuera diputado del Movimiento Renovador Sandinista.

«Impuso un capitalismo salvaje. Y se apoyó en una estafa al canalizar la cooperación venezolana. Chávez suministraba petróleo pero lo hacía por un entramado de empresas privadas, controladas por los Ortega. Así se ha convertido en uno de los personajes más acaudalados de Nicaragua», apunta Sáenz. «Habla de tú a tú a las oligarquías y dispone de recursos para prebendas», añade. Así logra apoyos para mantenerse en el poder.

Relata el economista cómo fundaron un banco como brazo financiero del conglomerado empresarial, el Bancorp. En 2018 la auditoría se filtró y aparecía que la empresa que concentraba la mayor parte del patrimonio de Ortega tenía en contratos de fideicomiso con Bancorp unos 2.730 millones de dólares. Nicaragua tiene un PIB de unos 12.000 millones. Y eso solo es una parte de su patrimonio.

La batalla de la opinión pública

Juan Carlos Ortega, el favorito de La Chayo, es beligerante en las redes sociales. «No hay ni habrá fuerza imperial o colonialista capaz de doblegar a este pueblo que avanza en unidad en la construcción de sus propios sueños», dijo Juan Carlos Ortega cuando Facebook eliminó mil cuentas trols del gobierno sandinista.

Los Ortega controlan medios de comunicación públicos y privados. Han hostigado a los independientes como La Prensa o Confidencial. Y se dieron cuenta después de la primavera de 2018, cuando las redes sociales alimentaron la protesta en las calles, que estaban desfasados.

El gran problema de Daniel Ortega, desde el punto de vista de la comunicación política, es que perdió la batalla de la opinión pública en abril de 2018″

mildred largaespadas, periodista y experta en redes sociales en ‘confidencial’

«El gran problema de Daniel Ortega, desde el punto de vista de la comunicación política, es que perdió la batalla de la opinión pública desde el minuto uno en abril de 2018. En una primera fase los jóvenes universitarios documentaron la represión, y esos datos los confirmaron los periódicos tradicionales. También informaron sobre la represión. Cuando dijo que aquello había sido un golpe de Estado, nadie lo creyó», señala Mildred Largaespadas, periodista en Confidencial especialista en redes sociales. Las protestas que comenzaron el 18 de abril de 2018 se saldaron con una ola represiva feroz. Empezaron las manifestaciones como una revuelta contra la reforma de las pensiones pero derivaron en un estallido social.

Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanas, hubo más de 300 muertos y decenas de miles se fueron al exilio. El periodista granadino Daniel Rodríguez Moya relata en Nicaragua, patria libre para vivir la represión de esa primavera trágica.

Los medios al servicio de los Ortega y Murillo son numerosos y con tecnología avanzada pero no llegan a casi nadie. Se plantearon dar la batalla en las redes. Encargaron la misión a la organización de jóvenes que maneja Murillo, quien actúa como una especie de Goebbels tropical. «Como no llegaban a consumar sus propósitos con cuentas verdaderas, hicieron cuentas falsas. Pero en lugar de bots recurrieron a funcionarios. Así crearon unas granjas de trols. Facebook, ahora Meta descubrió que era transgubernamental», dice Largaespadas. «El engaño salió a la luz y quedaron en evidencia».

Es la gota que ha colmado el vaso de la deslegitimación de un régimen a la deriva. El descontento por la gestión de la pandemia es mayúsculo. Los nicas se van a vacunar a Honduras. «Al contrario que algunas dictaduras que tienen capacidad de gestión, en Nicaragua todo es un desastre absoluto. Ortega no es capaz de resolver los problemas de la población. Solo sabe recurrir a la policía para reprimir el descontento», señala Silvio Prado. Cuenta con las fuerzas armadas y la policía porque reciben prebendas.

Escenario del día después

No habrá sorpresas. Daniel Ortega se proclamará vencedor y es posible que intente un simulacro de diálogo. Pero tiene a los principales representantes de la patronal entre rejas también.

En su afán por encarcelar a todo el que le hiciera sombra, está convirtiendo la prisión en una incubadora de líderes políticos. Con quienes no se ha atrevido aún, y están plantando cara, son los curas. La Iglesia está siendo crítica. Desde los púlpitos han llamado a los nicaragüenses a que no voten este domingo.

«Estas elecciones no van a cambiar nada. Es más de lo mismo. Querían recuperar legitimidad y blanquear la represión, pero no lo está logrando. La mayor parte de los gobiernos internacionales han denunciado la farsa», indica Prado.

¿Qué pasará cuando muera Daniel Ortega? Silvio Prado anticipa una guerra intestina porque «siguen pesando los galones de la lucha guerrillera y ninguno tiene esos galones. Además Rosario Murillo tienen muchos muertos en el armario. No creo que aguanten los cinco años del mandato».