A pocas horas de su llegada a Madrid, el promotor del 15N, el dramaturgo Yunior García Aguilera, ha explicado a su amigo Ian Padrón en una retransmisión en directo en Facebook las razones de su marcha de Cuba, apenas dos días después de la convocatoria de protestas, abortada por el hostigamiento del régimen cubano. «Me querían silenciar y la única manera de evitarlo era escapar», ha dicho García Aguilera, quien está convencido de que «el régimen cubano se ha quitado la máscara» con su reacción furibunda contra todos aquellos que apoyaron las marchas pacíficas en demanda de libertad.

El fundador del colectivo Archipiélago ha contado que pidió el visado de turista en la embajada española en La Habana porque creía que le iban a detener de manera inminente. Buscaba una manera de protegerse. Sin embargo, después de ser sometido a actos de repudio constantes y de incomunicarlo en su casa desde el domingo 14 de noviembre, se dio cuenta de que no le iban a arrestar. Entre rejas se iba a convertir en un símbolo. Su destino era otro: aislamiento en su casa como la disidente Carolina Barredo, que ha estado así más de 200 días, y silencio.

«Iban a dejarme encerrado en mi casa. Incomunicado. Me iban a desacreditar. Me iban a silenciar. Soy un creador y al silenciarme me iban a anular. Me querían mantener callado y la única manera de evitarlo era escapar. Ya sabía que [los castristas] lo iban a celebrar. Habrán gastado todas sus botellas de whisky. Ya he visto cómo se han burlado. Pero si me hubiesen callado, me mataban», ha dicho Yunior García Aguilera.

Sabe que ha sido un riesgo porque el régimen castrista va a considerar su salida como «el final de una historia, pero no es el final, es el final de un acto». Ha confesado Yunior García Aguilera que incluso le interrogó una psicóloga para ver cómo quebrarlo. «Han subestimado la fuerza que tiene poder hablar», ha añadido.

El fundador de Archipiélago se ha comprometido a usar su palabra para lograr cambios en Cuba. Y va a empezar por pedir la liberación de todos los presos, de sus compañeros que están desaparecidos desde hace días, como Daniela Rojo. Este jueves ha convocado a los medios para explicar los próximos pasos que va a dar.

Ha reconocido que «tiene heridas pero sanará». Ha asegurado que la marcha no fue un éxito porque prohibieron la marcha y utilizaron todos los recursos a su alcance «para amedrentar». Ha insistido en que «es cuestión de tiempo». Ha prometido que «dará testimonio a nivel mundial» de lo que sucede en Cuba.

Cuba no necesita más muertos, ni más mártires. Ahora al mundo no le queda la menor duda de que en Cuba hay una dictadura tiránica»

Cuando se sintió más frágil, tras el hostigamiento del régimen, el domingo, cuando le impidieron salir a marchar con una rosa blanca al malecón, pensó en Oswaldo Payá, muerto en un accidente de automóvil que la familia atribuye a la seguridad del Estado. «Está muerto y es un símbolo. Cuba no necesita más muertos, ni más mártires. Ahora al mundo no le queda la menor duda de que en Cuba hay una dictadura tiránica».

A las 14 horas del miércoles llegaba a Madrid, en el vuelo de Iberia IB6620 procedente de La Habana, acompañado de su esposa, Dayana Prieto, quien también ha prometido que seguirán en la lucha por la libertad en Cuba. García Aguilera tiene un hijo de 12 años que se ha quedado en la isla. El vuelo había salido cerca de la medianoche de la capital cubana. Desde el domingo nada se sabía de él y de su pareja.

«Llegamos a España vivos, sanos y con las ideas intactas», escribía Yunior García Aguilera en su muro de Facebook poco después de aterrizar en España. «Llevo varios días sin comunicación y necesito actualizarme sobre la situación de otros miembros de Archipiélago», añadía el dramaturgo. Las fuerzas de seguridad del régimen cubano le impidieron salir a la calle con una rosa blanca el domingo en un gesto simbólico de protesta, ya que habían ilegalizado las protestas del lunes 15N. Desde entonces no se sabía nada de él. Ha dicho también que «muy pronto contará su odisea».

Fuentes del Ministerio español de Exteriores ha confirmado a El Independiente que Yunior García Aguilera pidió «hace unos días» un visado de turista de corta duración. Son de 90 días. El visado se concedió. El dramaturgo salió desde el aeropuerto José Martí en la noche del martes 16 de noviembre. García Aguilera ha asegurado en su charla con Ian Padrón que quiere volver a Cuba y que de momento no pedirá asilo en España. «Nunca en mi vida pensé en emigrar. Nunca se me pasó por la cabeza. Mi idea es volver a Cuba. Necesito cumplir mi misión y luego regresar. Para seguir haciendo lo que hacía», ha remarcado. 

El régimen cubano le puso alfombra roja. Ningún cubano puede dejar la isla sin autorización del gobierno. Diario de Cuba cita el ejemplo de Iliana Hernández, ciudadana española, pero que no puede viajar a su país, aunque lo ha solicitado.

García Aguilera declaró a la agencia Efe poco antes de la convocatoria del 15N su deseo de marchar pacíficamente, incluso de forma simbólica, solo con una rosa blanca, la víspera de la protesta. «El objetivo es sacudir el país, hacer que la gente tome conciencia», decía en vísperas del 15N en tono tranquilo Yunior. Temía que hubiera represión y llamó a gestos simbólicos. Pero el régimen temía que el 15N se convirtiera en una réplica del 11J, cuando miles de cubanos se manifestaron de forma espontánea en demanda de mejores condiciones de vida y de libertad. O que los diarios de todo el mundo reprodujeran la imagen de García Aguilera recorriendo La Habana. Un solo cubano contra el régimen ya les parece un peligro.

Horas después de conceder una entrevista de Efe, el régimen retiraba las credenciales a los periodistas de la agencia. Tras interceder el gobierno español, devolvió el permiso a dos de ellos. La presidenta de Efe, Gabriela Cañas, lo consideró «insuficiente». Esta medida contra la agencia Efe después de ese encuentro con García Aguilera da idea de hasta qué punto el régimen estaba inquieto por las declaraciones y actos del fundador de Archipiélago. Justo al tiempo que aterrizaba en Madrid el dramaturgo la agencia Efe recuperaba su permiso para trabajar en la isla.

Primero ilegalizaron la marcha. A la vez promovieron actos festivos con la excusa de la apertura del país después de la pandemia del Covid. Y finalmente, para impedir que el 15N tuviera éxito la seguridad del Estado se desplegó en torno a los que habían suscrito la petición de manifestación, entre ellos Yunior García Aguilera.

También ha encerrado en sus casas a periodistas como Abraham Jiménez Enoa, colaborador de The Washington Post y una de las voces más implacables con la dictadura cubana. También hubo detenidos, entre ellos Berta Soler, de Damas de Blanco, y hay personas como Daniela Rojo de la que no se sabe el paradero.

Las burlas de los portavoces del régimen

Los medios afines al régimen castrista como Prensa Latina se burlaban de que el colectivo Archipiélago hubiera denunciado la «desaparición» de Yunior García Aguilera, que luego «por sorpresa» había «aparecido» en Madrid. Incluso en la información le vinculan con «grupos terroristas en Miami».

En tono burlesco se ha expresado Humberto López, uno de los portavoces del régimen cubano, quien difundió en su muro de Facebook unas fotos de la llegada de Yunior García Aguilera a Madrid. «Yunior no está, Yunior se fue. Yunior se escapa con su visa… lalalala». Un cubano le recriminaba a Humberto López, a quien relacionan con la Seguridad del Estado cubano, que se alegrara de la marcha de un compatriota y le acusaba de ejercer el papel de «inquisidor».

En el colectivo Archipiélago aseguran que supieron de la marcha de Yunior García al dar la noticia la agencia española de noticias Europa Press. Sobre el detonante de la marcha, uno de los miembros de Archipiélago no albergaba dudas: «La seguridad del Estado».

«Son expertos en extorsión. No es ni la primera ni la última vez que lo hacen. Y pueden llegar a lo más bajo. Yunior es una víctima», afirman fuentes de Archipiélago en La Habana.

En Archipiélago no se rinden. Creen que los herederos de Fidel Castro han demostrado hasta qué punto les inquieta que haya gente que demande libertad y cambios en la isla. El mundo ha contemplado cómo se ha desplegado el aparato de seguridad para silenciar a todo aquel que quisiera mostrar su disensión, aunque fuera desfilando solo con una rosa blanca.

Como despedida a los cubanos de dentro y fuera de la isla, a quienes iba dirigido este primer mensaje en directo de Yunior García Aguilera, el dramaturgo ha dicho: «No nos dejemos ganar por la rabia. No podemos construir un país con odio. Reivindico fraternidad y pluralismo. No voy a parar».