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Los disidentes en Cuba no se rinden a pesar del hostigamiento del régimen el 15N

El gobierno cubano se moviliza para impedir las protestas pacíficas por el diálogo, lo que deja claro su talante dictatorial

El edificio donde reside Yunior García Aguilera, del coletctivo Archipiélago, promotor de la marcha del 15N

Banderas cubanas en el edificio donde permanece bajo vigilancia Yunior García Aguilera, de Archipiélago. EFE

El régimen cubano se ha movilizado a fondo para impedir que la marcha convocada por el colectivo Archipiélago se llevara a cabo este 15N. Todos los relacionados con esta protesta cívica y pacífica estaban vigilados en sus domicilios este lunes, incluido Yunior García Aguilera, su promotor. El ministro cubano de Exteriores, Bruno Rodríguez, ha dicho que la Marcha Cívica por el Cambio ha sido «una operación fallida». Sin embargo, el 15N ha servido para demostrar hasta dónde es capaz de llegar el régimen castrista para silenciar a quienes disienten. El mundo ha visto cómo en Cuba sus ciudadanos solo tienen derecho a obedecer.

El colectivo Archipiélago, que ha llamado a desplegar sábanas blancas y vestirse de blanco para pedir un cambio pacífico en la isla, no se rinde. Va a mantener los actos de protesta hasta el 27N. Sus miembros se inclinan por convocar una nueva marcha esa jornada, cuando se conmemora un año de la huelga de hambre en demanda de libertad de expresión y artística el Movimiento San Isidro. Archipiélago es una plataforma ciudadana que nació después de las protestas del 11J. Su objetivo es impulsar el debate y el diálogo entre cubanos.

Todos los que suscribieron las cartas en apoyo a las marchas convocadas por Archipiélago que no se retractaron han estado vigilados estos días. Dentro de este operativo el régimen también ha retirado las acreditaciones a la agencia de noticias Efe, justo después de entrevistar a Yunior García Aguilera. Tras las gestiones del gobierno español devolvieron dos acreditaciones al equipo de Efe. Y el periodista Abraham Jiménez Enoa, colaborador de The Washington Post, también sufrió arresto domiciliario. «Los cubanos ya no aguantan más. El país está desabastecido y el sistema sanitario colapsó. Estamos al límite», lleva diciendo Jiménez Enoa desde las protestas del 11J.

Hay varios arrestados como los hermanos Leyva Miranda, Manuel Cuesta Morúa, Ángel Moya, el médico Reinier Avalos, Berta Soler y Carolina Barrero. Desde La Habana Hamlet Lavastida denunciaba la detención de Barrero a manos de la seguridad del Estado. Ha desaparecido el periodista Jorge Enrique Rodríguez, del Diario de Cuba, tras cubrir los acontecimientos del 15N. También está preso el opositor Rafael Santos.

Y los que no han sido arrestados sufren actos de repudio. Leales al régimen cubano acosan a quien disiente hasta la extenuación.»El régimen cubano militariza el país para evitar la marcha del 15N», titulaba este lunes a la hora que estaban convocadas las protestas www.14ymedio.com, el digital que dirige la periodista Yoani Sánchez. «Los arrestos, las calles militarizadas y llenas de policías políticos… esto aumenta la presión social», decía Sánchez en su cuenta de Twitter.

En una intervención en televisión en directo, el ministro cubano de Exteriores, Bruno Rodríguez, ha dicho que «la tentativa de crear una imagen artificial, ajena a lo que ocurre en las calles» ha sido «fallida» y ha reiterado su acusación al gobierno de EEUU de orquestar una campaña a favor de la iniciativa del colectivo Archipiélago.

El régimen se retrata con el hostigamiento

En algún lugar de Cuba se encuentra el abogado Fernando Almeyda, de 29 años. «El acoso es muy violento y lo llevan a cabo fuerzas de seguridad. El despliegue del régimen es inmenso y llama la atención porque podrían dedicar toda esa energía a solucionar otros problemas reales. Como hay mucho riesgo, hemos pedido que no salgan si corren riesgos. No solo se arriesgan a penas de cárcel. También a sufrir agresiones físicas porque los ciudadanos están autorizados a actuar con violencia contra los que disentimos», afirma Fernando Almeyda en conversación telefónica con El Independiente.

Quienes están todavía en la cárcel por su relación con las protestas del 11J, la primera movilización espontánea con gran participación contra el régimen cubano, pueden ser condenados a penas de más de 15 años de cárcel. Recientemente se ha dado a conocer esta petición de condena con el objetivo de desalentar a los que han promovido las marchas del 15N. «La situación es muy tensa. El país está paralizado para detener a unas personas cuyo delito es vestirse de blanco», añade Almeyda.

El gobierno ha demostrado que es una dictadura capaz de animar a sus leales a golpear a los disidentes y a hostigarlos»

fernando almeyda, abogado en el colectivo archipiélago

«Nuestro objetivo era disuadir al gobierno de la violencia del 11J. La violencia no es la forma de lidiar con el disenso mayoritario en Cuba. Pero el gobierno ha demostrado fehacientemente que es una dictadura. Animan a sus leales a golpear a los disidentes y a hostigarlos. El gobierno ha demostrado que es una dictadura. Es lo que han visto todos los cubanos y también quienes se han fijado en Cuba desde el exterior», señala el abogado.

De la iniciativa del colectivo Archipiélago cuenta que no tiene divisas políticas. Demanda la liberación de presos, denuncia la violación de derechos humanos y apela a resolver los problemas de manera democrática.

Según Almeyda, a pesar de que muchos que hubieran querido salir a las calles no han podido hacerlo, «el 15N es una puerta inmensa hacia la democratización de Cuba, es una puerta abierta hacia el civismo y el respeto a los derechos humanos». El disidente asegura que en las concentraciones oficialistas apenas había unas cuantas decenas de cubanos, a pesar de que el régimen castrista ha arrastrado literalmente a muchos a estas concentraciones en su apoyo.

«Cuba necesita avanzar a un Estado de derecho. Necesitamos democracia. Es la forma en que las personas se entienden. Estos regímenes destruyen al individuo. Quieren que nos sintamos minúsculos. Realmente estamos frente al abusón. Pero vamos a buscar la mejor manera de enfrentarlo. Salimos fortalecidos del 15N», comenta Almeyda.

En varias ciudades fuera de Cuba los emigrantes de la isla, apoyados por ciudadanos locales, se han manifestado en solidaridad con los convocantes del 15N. «Sentimos que la comunidad internacional se ha tomado en serio analizar el tema de Cuba con objetividad. No se puede seguir apoyando a un régimen dictatorial y un relato de una épica que no existe. El problema es de violación de derechos humanos y por ello tiene una dimensión internacional», dice el miembro del colectivo Archipiélago.

Para Almeyda,la salida del régimen ha de ser pacífica. «La democracia es una necesidad más que nunca. Queremos un bien común. Hemos de sentarnos y conversar. O nos respetamos o cedemos al mandato del gobierno: mata a tu prójimo que no piensa como tú. Gran parte de la ciudadanía lo rechaza», indica Almeyda.

Nos anticipa que están valorando la ampliación de la jornada cívica con formas alternativas de manifestarse como vestir de blanco, llevar flores blancas, realizar performances…. El 15N no es el fin del camino. La mecha que se prendió el 27 de noviembre con el Movimiento San Isidro, que dieron impulso con la canción Patria y Vida, y floreció en las marchas espontáneas del 11J sigue encendida.

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