«Exigimos el derecho a tener derechos». Son palabras del disidente cubano Oswaldo Payá, que ahora evocan los intelectuales y artistas del Movimiento San Isidro que con sus demandas de diálogo están desafiando al pétreo régimen cubano. Es el principio del despertar de una sociedad cubana, asfixiada por la crisis económica y por la falta de libertad.

«No somos enemigos sino cubanos que pensamos distinto y soñamos una Cuba mejor que legar a nuestros hijos, con todos y para el bien de todos. (…) Apostamos por un diálogo de reconciliación que pueda saldar nuestras diferencias». Así se manifestaban los miembros del colectivo 27N, ligado al Movimiento San Isidro, que se plantaron el 27 de noviembre ante el Ministerio de Cultura para exigir una reunión con las autoridades y demandar la liberación del rapero Denis Solís.

Este joven activista, miembro del Movimiento San Isidro, difundió en sus redes sociales a finales de octubre unas fotos en las que mostraba un tatuaje que decía «Cambio Cuba libre» y la fecha 19-10-20. En su perfil de Facebook, escribió: «Comunistas, ahora sí me van a tener que arrancar la piel del pecho».

Días después, el 6 de noviembre, entraba un policía en su domicilio sin orden de registro. El rapero le espetó: «Usted es un penco envuelto en uniforme». Denis Solís difundió en su cuenta de Facebook este incidente con el agente. El video se hizo viral en Cuba. Tres días el rapero fue arrestado.

Ha sido condenado por desacato a ocho meses de cárcel. Ahora está en una prisión de máxima seguridad fuera de La Habana, donde suelen encarcelar a condenados por asesinato, violaciones o tráfico de drogas. O bien disidentes que el régimen considera peligrosos.

Huelga de hambre y plante

Los compañeros del rapero en el Movimiento San Isidro empezaron a movilizarse y algunos empezaron una huelga de hambre en protesta por su detención. Varios activistas fueron también arrestados e interrogados.

Este hostigamiento llevó a varios cientos de ellos a concentrarse ante el Ministerio de Cultura para reclamar diálogo y derecho a la disidencia. El actor Jorge Perugorría, uno de los intérpretes cubanos más internacionales, y el director Fernando Pérez, se dejaron ver junto a los intelectuales en ese plante.

Diálogo. Diálogo. Diálogo. Por qué se ha vuelto tan difícil la palabra diálogo…

silvio rodríguez

«Estaré si mi presencia sirve de ayuda», dijo el director, y añadió que los manifestantes profesan un gran amor a Cuba. Una de las estrellas de las telenovelas cubanas, Yunior García, también mostró su solidaridad: «El hecho de que yo haya podido crear en Cuba no quiere decir que no vaya a respaldar a quienes han sido censurados».

Incluso el cantautor Silvio Rodríguez, cuya simpatía por el régimen cubano es conocida, reclamó diálogo. En su blog Segunda cita ha escrito: «Diálogo. Diálogo. Diálogo. Por qué se ha vuelto tan difícil la palabra diálogo».

Un diálogo frustrado

La protesta había dejado de ser marginal para convertirse en el germen de un movimiento cívico «por el derecho a tener derechos». El régimen aceptó una reunión con un grupo de representantes de los manifestantes y el viceministro de Cultura, Fernando Rojas, pero luego ha dejado la vía del diálogo y mantiene bajo vigilancia a muchos de los participantes en esta protesta y a los miembros destacados del Movimiento San Isidro.

El régimen castrista acusó al Movimiento San Isidro de «tener contacto directo y recibir financiación, apoyo logístico y respaldo propagandístico de Estados Unidos y sus funcionarios».

Los artistas cubanos defendieron su derecho a elegir a los miembros de su delegación. También pidieron la presencia de un asesor legal, y solicitaron, dados los temas de la agenda, un encuentro con el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y representantes del Ministerio del Interior y de Justicia. A su vez, dijeron que al término de la reunión se haría una declaración pública con los acuerdos alcanzados.

El reclamo de libertad de Denis Solís ha sido un catalizador de una voluntad innegable en el pueblo cubano, que es la voluntad de cambio y de ejercer derechos fundamentales»

rosa maría payá

«El reclamo de libertad de Denis Solís ha sido un catalizador de una voluntad que ahora es innegable en el pueblo cubano y es la voluntad de cambio y la voluntad de ejercer los derechos humanos fundamentales. Son reclamos básicos que son carencias del pueblo cubano», explica desde Miami Rosa María Payá, hija de Oswaldo Payá y fundadora de Cuba Decide.

Oswaldo Payá falleció en un accidente de automóvil cuando viajaba por el interior de Cuba en un coche que conducía Ángel Carromero, asesor del Partido Popular. La familia asegura que fue víctima de un asesinato extrajudicial.

Un año del Movimiento San Isidro

El Movimiento San Isidro, que toma su nombre del barrio habanero, celebró justo en septiembre su primer año de vida. Se creó como respuesta al decreto 349 del gobierno cubano que «establece sanciones y penaliza la libertad de creación, expresión, elección del trabajo y la difusión en el campo del arte y la cultura, siendo estos controlados directamente por el Ministerio de Cultura».

Este decreto llevó a un grupo de artistas a exponer sus preocupaciones por las restricciones que suponía en dos documentos dirigidos a la Asamblea Nacional. Como no hubo respuesta, también se promovieron debates y performances.

Así nació, según relatan en su web, el Movimiento San Isidro, «una iniciativa compuesta por artistas, activistas, periodistas, intelectuales y todo aquel que se sienta parte del fenómeno de lo independiente, unido para promover, proteger y defender la plena libertad de expresión, asociación, creación y difusión del arte y la cultura en Cuba, empoderando a la sociedad hacia un futuro con valores democráticos».

Justo el día que celebraron su primer año, Amaury Pacheco, Iris Ruiz y Luis Manuel Otero Alcántara fueron interceptados por agentes de la seguridad cubana. «Hoy jueves 12 de septiembre el Movimiento San Isidro cumple un año, un año extenso y bien complicado. Para ironía cruel fue celebrado entre detenciones y agresiones policiales», dijeron entonces un comunicado.

«Una situación excepcional»

Desde La Habana nos cuenta la artista visual Camila Lobón cómo se ha vivido «una situación excepcional porque se ha generado, como nunca antes, una reconstrucción del sentir de la comunidad intelectual como comunidad ciudadana. Es un cambio: cada vez más artistas se están comprometiendo con la realidad que están viviendo. Y la población ha visibilizado que hay una discusión».

Según Camila Lobón, cercana al Movimiento San Isidro y parte del Instituto de Artivismo Hannah Arendt, «muchos intelectuales comprometidos con la institución también están demandando que se debata sobre libertad de expresión, asociación, de movimiento, el reconocimiento al disenso y a cuestionar las políticas del Estado».

«Han hecho una contracampaña contra todo el que se involucra. Alude al injerencismo, a que están pagados por el imperio… Pero esto ha hecho crecer la discusión. Y la población está tomando conciencia de que hay otra parte que disiente. Se dan cuenta de que hay otra verdad que el sistema no está reconociendo», relata vía whapp.

Por primera vez el régimen cubano ha tenido que reconocer que esta discusión existe y se ha movilizado en contra. Ha contraatacado con represión, por un lado, y con demostraciones en la calle. Es una muestra de debilidad. A la vez ha reconocido que el momento es muy delicado en lo económico: se da la dolarización de la economía.

No se dan cuenta de que la mejor manera de evitar un estallido social es abrir al que piensa diferente. Tenemos derecho a participar en la vida social de nuestro país»

camila lobón, artista visual

«Tienen terror a un estallido social. No vendrá por parte de los artistas, que disienten pacíficamente. Si se da, vendrá por parte de una población hastiada. No se se dan cuenta de que la mejor manera de evitarlo es abrir al que piensa diferente. Tenemos el derecho a participar en la vida social de nuestro país», añade Lobón, quien, como otros artistas en Cuba, tiene a agentes de la seguridad cubana en el portal de su edificio. Confiesa que teme, sobre todo, por su familia.

Muchos disidentes están de hecho en reclusión domiciliaria, ya que agentes cubanos vigilan sus residencias y les impiden salir. A Tania Bruguera, otra conocida artista cubana, la han arrestado e interrogado en tres ocasiones desde que se cumplió un año de la creación de este foro.

Ya pasó en República Checa

Están en el punto de mira del régimen porque han roto un pacto no escrito entre la dictadura cubana y los intelectuales. «El régimen ha sido muy efectivo a la hora de mantener separadas las aguas de la oposición y el arte y la cultura. Pero desde hace dos años estas aguas se mezclan. Y cada vez son más los personajes populares que se hacen eco estas demandas básicas. Silvio Rodríguez ha dejado claro que el régimen no está mostrando capacidad de diálogo», afirma Pablo Díaz Espi, director de Diario de Cuba.

El régimen fue efectivo en mantener separadas las aguas de la cultura y la disidencia, pero desde hace dos años se mezclan»

Pablo díaz espi, diario de cuba

Para Pablo Díaz Espi, es muy importante cómo está calando este mensaje «en muchos jóvenes, quienes empiezan a manifestarse por el bienestar animal, el cambio climático, o en contra de los feminicidios. No obedecen a liderazgos políticos, sino que reclaman derechos».

Sin embargo, Díaz Espi cree que el régimen está más débil y por eso sobrereacciona y sostiene que será la economía lo que va a sentenciar al postcastrismo. «Sabemos en qué va a terminar pero no cuándo».

Ahora el régimen tilda de «enemigos de Cuba» a los representantes del mundo de la cultura, muy respetados por la sociedad civil. En un artículo en The New York Times, el escritor y periodista Carlos Manuel Álvarez relata cómo el régimen cubano le linchó en televisión por disentir. «El enojo es el sentimiento generalizado entre los cubanos, la incomodidad constante, incorporada; más que el miedo, el hartazgo o el entusiasmo ciego y doctrinario… Lo que el Movimiento San Isidro expresa entonces, como una articulación dolida, es el reclamo de un país lesionado. La resistencia de este grupo, liderado por el artista Luis Manuel Otero Alcántara, dura ya varios años, y no los consiguen acallar».

Este paso dado por los intelectuales cubanos le resulta muy revelador al embajador de la República Checa en España, Ivan Jancarek, quien en un desayuno en el Día de los Derechos Humanos en su residencia recordaba cómo este vínculo entre el mundo de la cultura y la oposición al régimen comunista marcó la llegada de la democracia a su país. La República Checa siempre ha mostrado su compromiso con la causa de los defensores de los derechos humanos en regímenes como el cubano y el venezolano.

En este día de los Derechos Humanos, el jueves 10 de diciembre, en varias ciudades en todo el mundo se han dado manifestaciones en solidaridad con el pueblo cubano, desde Miami a Madrid. «Los cubanos no podemos celebrar esos derechos, mientras que la dictadura cubana tiene un asiento en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que actúe», señala Rosa María Payá.

Jancarek relataba cómo para los checos fue trascendental la visita del presidente francés, François Mitterand, en diciembre de 1988, cuando insistió en verse con disidentes. De la misma manera, Payá pide a la Unión Europea especialmente que «aplique las herramientas de que dispone contra los violadores de los derechos humanos contra los represores en Cuba».

Subraya Payá cómo el acuerdo de diálogo y cooperación de la UE con Cuba ya tienen una cláusula de derechos humanos. «Pero la UE se resiste a aplicar su propio acuerdo y suspender la colaboración con la dictadura cubana. Es hora de que la UE aplique sus propias leyes, que podrían ser fundamentales para proteger las vidas de los activistas». 

Decía la pensadora Hannah Arendt que «nadie tiene el derecho a obedecer» (Niemand hat das Recht zu gehorchen). El pueblo cubano está tomando conciencia de que, efectivamente, tiene derecho a tener derechos.