América Latina

De los 'plantados' contra Fidel a los jóvenes que ahora marchan por la libertad en Cuba

A pesar de la esperanza de los luchadores anticastristas, el régimen hostiga a la prensa y a los promotores del 15N

Los "plantados" Maritza Lugo y Ernesto Díaz posan para El Independiente en Madrid

Los "plantados" Maritza Lugo y Ernesto Díaz posan para El Independiente en Madrid Ignacio Encabo

Resistieron en las cárceles del castrismo y ahora contemplan con esperanza desde el exilio a los jóvenes que se movilizan contra la dictadura cubana, a pesar de las cortapisas que les imponen. Son los plantados, los que no se dejaron achantar ni siquiera tras ser víctimas de la represión implacable en prisión. Su historia la desvela la película Plantados, del cineasta cubano Lilo Vilaplana, que se estrena el próximo viernes 19 de noviembre en España.

Unos 30.000 cubanos pasaron por las cárceles de máxima seguridad entre 1960 y 1975 por su oposición al castrismo. Y en los 80 y 90 hubo más plantados. Entre ellos Maritza Lugo Fernández (La Habana, 1963), que estuvo al frente del partido opositor 30 de Noviembre y por ello fue detenida. Cumplió cinco años de prisión en la cárcel de mujeres Mano Negro y en los centros de Villa Marista y Cien y Aldabó.

«Mis hijas, que son jóvenes, han visto la película Plantados y les ha impresionado saber cómo vivieron en las cárceles los que resistían a Fidel Castro. Les ha impresionado mucho. En Cuba no hay información sobre lo que ocurrió y ocurre en las cárceles de la isla», señala Maritza Lugo, en conversación con El Independiente. A sus hijas, cuando eran niñas, les costaba entender que su madre no estuviera con ellas. «Pórtate bien», le decían, ya que el régimen castrista les trasladaba que su madre saldría si era condescendiente.

«Es una satisfacción que parte de la rebeldía de la juventud de Cuba viene del aprendizaje que da la película. Logramos que circulara entre los opositores en la isla. Plantados habla, sobre todo, del precio de la libertad. Y todo parece indicar que la juventud cubana está dispuesta a pagar el precio de la libertad», apunta Luis Zuñiga Rey (La Habana, 1947), que fue arrestado en 1969 y escapó de prisión en 1973. Un año más tarde, volvió a ser detenido y lo condenaron a 25 años. Finalmente, lo liberaron en 1988 por las gestiones del cardenal de Nueva York.

La película, que produce el empresario Leopoldo Fernández Pujals, sobrino de un plantado, narra la historia de un grupo de cubanos que apoyó primero a Fidel Castro en su lucha contra el dictador Fulgencio Batista pero terminaron arrestados por sus críticas al régimen. Rebeldes con causa, se niegan a vestirse como los presos comunes y a someterse a programas de rehabilitación y por ello fueron torturados. Su ejemplo hoy es guía para los que están hartos de la dictadura castrista.

No hemos luchado por un sistema de venganza sino por un sistema de justicia. En el futuro quienes han cometido crímenes tendrán que ser juzgados con todas las garantías»

luis zuñiga, ex plantado

En el filme Ramón, el protagonista interpretado por Gilberto Reyes, reconoce a su torturador en Miami y se plantea qué hacer: vengarse o no, y cómo hacerlo. «No hemos luchado por un sistema de venganza sino de justicia. Lo que nos gustaría es que se necesita en una Cuba futura un sistema de justicia y que quienes han cometido violaciones de derechos humanos sean juzgados con todas las garantías. En mi caso no fue así. El abogado que me asignó el gobierno nunca me vio y cuando le tocó defenderme dijo que merecía la pena de muerte por fusilamiento», dice Luis Zuñiga, quien dice que nunca se creyó las promesas de Fidel Castro. «Ha logrado crear una nación de personas que viven bajo el terror pero esto va a cambiar», añade Zuñiga, que incluso prevé que el presidente, Miguel Díaz-Canel, será víctima del propio sistema.

Un cambio próximo

Los dos están convencidos de que está cerca el final del régimen castrista. «El pueblo cubano quiere ser libre. Los cubanos no tienen recursos pero tienen coraje para luchar por la libertad», apunta Maritza Lugo, quien desde joven se movilizó para que el pueblo tuviera otras oportunidades. «Yo no podía estudiar lo que quería. En Cuba comes lo que el régimen quiere que comas y estudias lo que te mandan». Lo que peor llevó fue que aleccionaban a sus hijas para que creyeran que su padre, preso político también, y ella, les habían traicionado. Ahora sí que están orgullosas de su labor.

Zuñiga dice que desde el principio sabía que Fidel Castro buscaba eternizarse en el poder. «Prometió elecciones en 18 meses y luego pasaron muchos 18 meses sin elecciones… Vi claro que iba a tratar de someter al pueblo cubano. Ya en enero de 1959, en mi pueblo Cojímar, un pueblo de pescadores donde no había policía ni guardias, llevó a 2.000 soldados a vivir allí y cometieron tropelías», recuerda el plantado. «Fue una lucha muy dura pero fue un aprendizaje sobre ese combate entre el odio y la razón. No fueron capaces de doblegarnos».

Tampoco el régimen cubano va a imponerse contra el movimiento ciudadano que representa Patria y Vida, el Movimiento San Isidro y ahora la plataforma Archipiélago. Han convocado protestas este lunes pero el promotor del 15N, Yunior García Aguilera teme que haya una represión tan brutal como el 11J, cuando murió una persona, decenas resultaron heridos y aún quedan 680 presos en las cárceles.

El régimen cubano ha silenciado a la agencia Efe tras entrevistar a García Aguilera, que este domingo tenía previsto marchar hacia el Malecón con una rosa blanca. Sin embargo, se lo han impedido. Su edificio amaneció el domingo sitiado por funcionarios de la Seguridad del Estado. El periodista Abraham Jiménez Enoa, una de las voces que documentó las protestas del 11-J, está bajo arresto domiciliario, como él mismo daba a conocer en su cuenta de Twitter.

Dado que será difícil que haya protestas en las calles, los opositores han llamado a colocar sábanas blancas en los edificios y aplaudir a las 15h para mostrar la repulsa a este hostigamiento y en defensa de la libertad.

La plataforma Archipiélago, de García Aguilera, aboga por el diálogo y pide la liberación de los presos políticos. Díaz-Canel anticipó el viernes que el régimen respondería con contundencia a lo que considera ataques contra la estabilidad, alentados por Estados Unidos.

Pero ni el Movimiento San Isidro ni Archipiélago proceden de fuera de la isla. Son colectivos de intelectuales cubanos preocupados por la deriva del castrismo. Y eso es lo que realmente inquieta a la élite dirigente.

«Cuba tendrá un gobierno democrático y el pueblo podrá expresarse libremente. Vamos a poder construir todo lo que han destruido en Cuba», concluye Zuñiga. «La disidencia hoy es todo el pueblo cubano. El momento del cambio no tardará en llegar». Y los plantados volverán a esa nueva Cuba.

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