A los 90 años de edad. Ha muerto Fidel Castro. Es el hecho más natural del mundo para cualquier anciano de esa edad. Pero esta vez no se trata de cualquier anciano, al menos para los cubanos no es así. Ha muerto el hombre que marcó profundamente la vida de varias generaciones de cubanos por más de 58 años.

Es un hecho impactante y nuevo para toda la nación cubana y también para el mundo. Ahora estamos en un momento nuevo para todos y muchos, con incertidumbre, se preguntan por el presente y por el futuro.

Creemos que se abre una nueva etapa para la Historia de Cuba. Fidel ha muerto, y aunque el régimen pretende permanecer intacto, se impone una realidad que no se puede ocultar. Los cubanos que han vivido sin derechos por más de medio siglo quieren pensar y hablar de su vida y de su futuro con confianza y serenidad, escucharse y ser escuchados con respeto y fraternidad.

Nadie más puede autoproclamarse en voz del pueblo y decidir sobre nuestras vidas

Los cubanos debemos tener la confianza y la certeza de que la larga etapa del totalitarismo comunista en nuestra historia está por terminar. Que será un proceso que no empieza porque Fidel haya muerto, pero que será definitivo cuando los cubanos puedan decidir. Ahora tenemos la responsabilidad de no dejarnos atrapar por este largo pasado, de no dejar que el pueblo continúe sometido por el miedo. Nadie más puede autoproclamarse en voz del pueblo y decidir sobre nuestras vidas. Nadie más puede imponernos por la fuerza ninguna ideología política ni mercantilista.

Apoyar al pueblo cubano en su deseo más profundo de vivir en paz y libertad y de poder disfrutar los derechos inalienables que Dios le dio. Es un acto de justicia para con el pueblo cubano y es además una deuda de todos los que creen en la vía del dialogo real, como camino para la democracia. Por eso esperamos que la comunidad internacional apoye al pueblo cubano y no a los militares que han secuestrado el poder y cuyo líder máximo acaba de desaparecer.

El régimen es responsable por los actos de represión y la comunidad internacional debe alzar su voz para detener la impunidad

Los cubanos confían en que ese apoyo solidario y fraterno del mundo se haga cada vez más patente apoyando el derecho a ser consultados en un plebiscito con las garantías necesarias para que puedan ejercer sin miedos ese derecho a cambiar a un sistema democrático.

El régimen es responsable por los actos de represión que ya están ocurriendo en nuestro país y la comunidad internacional tiene la oportunidad y la responsabilidad de alzar sus voces para detener la impunidad con que el régimen actúa. A los cubanos nos corresponde lograr el cambio pacífico por el que luchamos. De todos los hombres de buena voluntad del mundo esperamos su solidaridad fraterna.

Mi esposo Oswaldo Payá, asesinado hace cuatro años por el régimen cubano, adelantándose a esta situación, dijo: “Es momento de considerarnos todos los cubanos como miembros de una misma familia, más allá de diferencias y de experiencias, y de tener la conciencia de que Cuba es el hogar de todos los cubanos, nuestra casa y que somos un solo pueblo y una misma familia, y debemos estar unidos en un espíritu de libertad y fraternidad”.

Él nos animó a «mirar con amor y perdón el pasado, pero con determinación de que cambie el presente opresivo y que el futuro sea de justicia y libertad».


Ofelia Acevedo es la viuda del opositor Oswaldo Payá, fallecido en 2012.