Para saber hacia dónde va Gabriel Boric (Punta Arenas, 1986) al frente de Chile habría que ver de dónde viene. De familia de clase media acomodada, procede del sur de Chile, es magallánico. Su padre, Luis Javier Boric, ingeniero, es militante de la Democracia Cristiana, de origen croata. Su madre, María Soledad Font, nacida en Badalona. Gabriel es el mayor de tres hermanos y se educó en The British School de Punta Arenas. Hace tan solo diez años desbancó a la comunista Camila Vallejo como presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile. A principios de este año también desplazó contra pronóstico al líder comunista Daniel Jadue como candidato de la coalición de izquierdas Apruebo Dignidad a la Presidencia. Nadie contaba con Boric, ni siquiera el propio Boric, para presidir Chile. Al menos no tan pronto.

A comienzos de 2021, después de ocho años como diputado, quería recorrer mundo después de terminar su mandato. Sin embargo, el Frente Amplio y su partido, Convergencia Social, le pidieron que se postulara. Querían tener una opción frente a los comunistas, sus socios en Apruebo Dignidad, junto al Frente Amplio. Cuenta Juan Elman en su newsletter Cenital que dicen que su novia, Irina Karamanlos, le convenció. Tenía que reunir algo más de 30.000 firmas en mes y medio. Parecía una tarea titánica. Lo logró.

Este domingo 4,6 millones de chilenos lo eligieron presidente. Ha logrado más votos que ninguno de sus antecesores. Muchos de estos sufragios son un no a Kast, más que un a Boric. Y Boric lo sabe. Son unos resultados calcados del referéndum que terminó con la dictadura de Pinochet en 1988. Chile vuelve decir que no a la sombra de Pinochet, pero Kast logró unos resultados equiparables a los de Piñera en sus mejores tiempos.

Boric necesita que los mercados se calmen y den relevancia a la institucionalidad de un país que ha celebrado un proceso electoral de forma ejemplar. De ahí que también él haya cumplido el ritual republicano: ha recibido a su rival, José Antonio Kast, le ha tendido la mano y ha conversado primero por videollamada y luego en el Palacio de la Moneda con el presidente saliente, Salvador Piñera, contra quien protestaba en las calles hace una década.

Gabriel Boric encarna a una generación de chilenos que se forjaron en el activismo como estudiantes hace una década y fueron dando pasos en política en el Congreso. Su primer gran test fue el Estallido Social de octubre de 2019 y posteriormente la convención constituyente. Boric, al contrario que otros dirigentes de izquierdas, sí apoyó el pacto del 15 de noviembre por la paz social y la nueva Constitución Política. De los dirigentes de ese grupo es el más pragmático.

La necesidad del consenso

A Gabriel Boric le gusta escribir y no descartaba lanzarse con una novela al finalizar su mandato como diputado. Por ello otra pista para saber cómo le gustaría gobernar está en su primer discurso ante decenas de miles de chilenos congregados en la Alameda. Probablemente, el texto más suyo de los que leerá en los próximos años.

Desde el saludo quiso dejar claro que su Chile incluye a los pueblos originarios, así pronunció unas palabras en rapanui, aymara y mapuche: «Po nui, suma aruma, pün may, Chile«. En la región de La Auracanía, donde los mapuches llevan tiempo plantando cara al Estado, pasará por una de las pruebas de fuego de su mandato.

Los avances sustantivos para ser sólidos van a requerir de acuerdos amplios y para durar han de ser peldaño a peldaño»

gabriel boric, presidente electo

Sobre la orientación de su gobierno indicó que tendría que estar orientado al consenso. Así dijo: «Los avances sustantivos para ser sólidos van a requerir de acuerdos amplios y para durar han de ser peldaño a peldaño». Boric está anunciando que la moderación será su guía porque de otra manera no habrá cambio. De hecho, mencionó a su contrincante, José Antonio Kast, al que tendió la mano para posibles acuerdos.

Coté Valdés, consultora política de Ideograma en Santiago de Chile, apunta a que el gran desafío que tiene Boric ahora es demostrar que esa moderación, que le ha llevado a La Moneda gracias a que ha sido creíble, será su guía a la hora de gobernar. Para Valdés es una señal el hecho de que compareciera solo en el escenario el domingo. «No vimos al Partido Comunista detrás. Su mensaje era que se hacía cargo», dice Valdés, quien destaca «su gran capacidad para llegar a acuerdos y su transversalidad».

Ahora tendría que lanzar una señal y adelantar la designación de alguien con experiencia en el Ministerio de Hacienda. En su equipo económico ya incorporó a Andrea Repetto y Eduardo Engel, expertos de perfiles más moderados. También moderó propuestas consideradas fantasiosas incluso por el centroizquierda como recaudar el 8% del PIB en ocho años, tal y como le pedía la ex candidata de la Democracia Cristiana Yasna Provoste.

Dependiendo de cómo se conforme el nuevo equipo económico y político se puede ir generando una buena disposición para salir adelante»

juan andrés camus, presidente de la bolsa de santiago

La Bolsa de Santiago perdió más del 6% este lunes. Juan Andrés Camus, presidente de la Bolsa de Santiago, ha dicho a La Tercera, que «dependiendo cómo se conforme el nuevo equipo económico y político del presidente electo se puede ir generando una buena disposición para salir adelante». Para Camus, el discurso del presidente electo, «moderado y abierto», va en la buena dirección. Boric ha dicho que anunciará su gobierno antes del 22 de enero.

Uno de sus retos es convencer al empresariado de su seriedad cuando habla de esa voluntad de consenso y su moderación. A la par estará presionado por sus socios originarios, los comunistas, para que acelere reformas como revertir el sistema privado de pensiones. Chile presumió durante años de ser la Suiza de Latinoamérica, pero su crecimiento estaba cimentado sobre uno de los peores índices de desigualdad, según la OCDE. La sanidad, las pensiones, la universidad son privadas. La clase media además ha visto cómo ese sistema de pensiones no les garantiza un retiro digno.

Boric destacó el domingo la labor de las mujeres en su campaña. «Quiero agradecerles porque se organizaron para defender los derechos que tanto les ha costado alcanzar… Cuenten con nosotros, ustedes serán protagonistas de nuestro gobierno».

Destacará el papel de Izkia Siches, la presidente del Colegio de Médicos que se alzó con gran visibilidad en la pandemia. El gobierno de Boric será paritario. El 68% de las mujeres de menos de 30 años votó por Boric y el 32% por Kast. Entre los 30 y 50 años también hay una diferencia de 12 puntos a favor del candidato de izquierdas. Las mujeres, además, acudieron masivamente a votar en la segunda vuelta.

Y además Boric aludió en su alocución que va a defender el proceso constituyente, «que es motivo de orgullo mundial. Es la primera vez que escribimos una Constitución de forma democrática». Y añadió: «Cuidemos este proceso para que sea una Carta Magna fruto del acuerdo y no de la imposición».

Un presidente con un poder cada vez más limitado

Hay que tener en cuenta que esa nueva Constitución probablemente limite los poderes del presidente. «El gobierno va a estar muy restringido por lo que salga de la nueva Constituyente. Probablemente divida mucho el poder y aumente los controles. Además, Boric no tiene mayoría legislativa, de modo que sus decisiones han de ser consensuadas», afirma Francisco Sánchez, director del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca. Incluso esa nueva Constitución podría acortar su mandato. Es probable que la oposición utilice el proceso como un plebiscito contra Boric.

Lo importante es que Chile es un país con contrapesos institucionales. Las elecciones que acaban de celebrar son un ejemplo»

francisco sánchez, director del instituto de iberoamérica de la universidad de salamanca

«Lo importante es que Chile es un país con contrapesos institucionales. Las elecciones que acaban de celebrar son un ejemplo. Los presidentes que pueden aumentar su poder es porque pueden controlar las instituciones, como ha hecho Bukele en El Salvador, o hizo Chávez en Venezuela. Pero en Chile las instituciones frenan. No creo que Boric quisiera hacer algo así de todas formas. Chile tiene el trauma del golpe contra Allende. No van a repetir un proceso de ataque a las instituciones», añade Sánchez.

Para Sánchez, «la gran diferencia con Venezuela y México es que incluso los gobiernos neoliberales no privatizaron el cobre y mantienen un criterio de gestión bastante profesional, a diferencia de lo que se ha hecho con el petróleo en Venezuela. El sistema de exportaciones está más diversificado».

El poder del presidente, a pesar de lo que pueda parecer, no es tanto como pueda parecer. Y menos aún cuando no se cuenta con la mayoría en el Congreso. El partido de Boric, Convergencia Social, apenas cuenta con nueve diputados de los 155 de una Cámara de Diputados muy fragmentada. En el Senado las fuerzas están empatadas por bloques.

El peso del Partido Comunista

Estará presionado por los partidos de la coalición que le ha llevado al poder (Frente Amplio y el Partido Comunista), por afines como los partidos de la Concertación y la oposición. Es en el Congreso y en el Senado donde los comunistas desempeñan un papel clave porque tienen más representantes que otras formaciones de Apruebo Dignidad.

Habrá que ver qué tipo de gobierno forma el presidente más joven en acceder al cargo: si integra a políticos con más experiencia procedentes del centro izquierda o la democracia cristiana, o solo confiará en ellos para acuerdos puntuales. Fue significativo que recibió la visita de los principales dirigentes de la Concertación una vez elegido. Pero habrá de hacer equilibrios y ser muy hábil para llegar a puntos en común con el objetivo de impulsar la agenda social en el país.

En segunda vuelta se ha ido desmarcando del Partido Comunista con el objetivo de atraer a los votantes de centro, como ha sido. A pesar de que su contrincante, José Antonio Kast, quería presentarle como un subordinado a los comunistas, Gabriel Boric insiste en que serán «una fuerza más» de su gobierno, como otros partidos de la coalición que le ha apoyado. Hay precedentes del PC de Chile en el poder. Con Bachelet ocupó ministerios como Desarrollo Social o el de la Mujer sin más cuestionamientos.

Sin embargo, hay quienes creen que ahora es diferente y se hará con carteras clave. Será muy relevante saber si efectivamente Daniel Jadue, alcalde de Recoleta, muy controvertido, participa o no. Boric lo ha descartado. Es más probable que incorpore a diputadas como Camila Vallejo o Karol Cariola, más vinculadas a la agenda social que a la tradición comunista. Tanto Boric como Vallejo se desmarcan y critican las violaciones de derechos humanos en Venezuela y Nicaragua.

La economía con el viento en contra

Los empresarios ven con recelo la llegada al poder de Boric, quien les ha trasladado en repetidas ocasiones cómo «no hay crecimiento posible en una sociedad fracturada socialmente». En los dos últimos años se ha registrado un récord de salida de capitales que ha llegado a los 30.000 millones de dólares. Estarán muy pendientes del nombramiento del ministro de Hacienda. O ministra, que sería la primera vez que una mujer ocupa este cargo.

Las reformas que tiene pendiente Chile precisan un contexto económico favorable. Y no es el caso. Según el Banco Central, la previsión de crecimiento estaría en torno al 2%, pero podría ser aún peor en 2023. La inflación ha llegado al 6,7%, su nivel más alto desde 2008. Y quedan pocos fondos en las arcas fiscales.

«Lo tiene difícil. El Parlamento está muy fragmentado y ha despertado muchas expectativas. Si no empieza a crecer, tendrá un problema fuerte. Necesita afrontar reformas como las pensiones, y eso requiere consensos fuertes. Ya dice que será gradual. Pero la izquierda planteará problemas, exigirá más. Va a estar a prueba su capacidad de negociación. Boric necesita rodearse de un equipo con capacidad de gestión. Y no tiene un partido fuerte detrás», afirma Anna Ayuso, investigadora senior del CIDOB, quien recuerda cómo Michelle Bachelet tuvo que renunciar, por ejemplo, a la reforma constitucional, que ahora sí está en marcha. Peldaño a peldaño, como dijo Boric.

Ha llegado al Palacio de La Moneda en una proeza que parece titánica. Sin embargo, es ahora cuando empieza su misión más complicada. En su cuenta de Twitter, ha escrito que este lunes, frente al busto de Salvador Allende, ha pensado en los que estuvieron antes. «En sus sueños de un Chile mejor, son los que vamos a seguir construyendo junto a todos ustedes».