José Antonio Kast ha sido la opción más votada en la primera vuelta de las elecciones presidenciales chilenas: ha logrado casi un 28% de los votos. Gabriel Boric será su contrincante en la segunda ronda el 19 de diciembre. El motivo de su victoria es que ha apelado al substrato ideológico de la derecha chilena, aquella que votó al referéndum de Augusto Pinochet de 1988 para que continuara ocho años más y que estaba formada por la Unión Demócrata Independiente (UDI) y Reagrupación Nacional (RN). Los dos partidos que en diciembre de 2009 y enero de 2010 derrotaron juntos al gobierno de concentración post-Pinochet, siendo elegido entonces Sebastián Piñera como presidente de Chile. 

Una derecha chilena que provenía del Partido Liberal, el Partido Conservador y el Partido Nacional, y que a su vez miraba con cierta nostalgia el «orden portaliano», llamado así por su ideólogo Diego Portales, apodado El Constructor de Chile. Su idea era próxima al despotismo ilustrado, donde los terratenientes constituían una nueva clase aristocrática que tenía que guiar al pueblo, pues este era inculto y no estaba preparado para gobernarse a sí mismo en democracia, y junto a los militares que impartían orden con el grado oportuno de represión.

Este «nuevo orden» perduró hasta 1871, aunque Portales fue fusilado en un pronunciamiento en 1837. Los conservadores, que durante más de cuarenta años defendieron el autoritarismo republicano, con Pedro Montt se democratizaron. Y de ahí surge el Partido Nacional, un Partido Nacional que tildó a los democratacristianos de sentar las bases del marxismo, de destruir el orden y el progreso de Chile, y acusando a Eduardo Frei Montalva de titubear al defender la soberanía nacional.

En las elecciones parlamentarias de 1969, el PN se convirtió en segunda fuerza al fusionarse con el Partido Liberal y el Partido Conservador con 33 escaños. En 1970, fueron las elecciones de Salvador Allende, en las que Jorge Alessandri, candidato del PN, aunque independiente, consiguió el 35,29% de los votos, y Salvador Allende el 36,63%, y como el sistema era parlamentario, Allende fue elegido por 153 votos a favor, y Alessandri 35 votos (33 PN y 2 Democracia Radical). En las elecciones parlamentarias de 1973, el PN subió hasta lograr 51 diputados. 

¿Y que pasó con ese Partido Nacional cuando en 1973 estalló el golpe de Estado de la Junta Militar dirigida por Pinochet? Pues que se disolvió y muchos de sus miembros se integraron en puestos de la Junta Militar. Pero en 1980 los partidos políticos fueron nuevamente autorizados por la nueva Constitución Política, que los permitía siempre que fueran garantes del orden y de la estabilidad en su artículo octavo.

Jaime Guzmán, referente político para Kast, pretendía dar con la UDI un barniz protodemocrático a la dictadura de Pinochet»

 

Con todo, la familia Kast no era una más de Chile, su hermano Miguel Kast fue ministro de Pinochet en diferentes ocasiones, y presidente del Banco Central de Chile hasta la crisis de 1982. Y es entonces cuando, después de la crisis económica de 1982, Jaime Guzmán, admirador de Jorge Alessandri, funda la UDI (Unión Democrática Independiente). Guzmán se convertiría entonces en un referente político para Kast. Con este partido, creado en plena dictadura, Guzmán pretendía darle un barniz proto-democrático a la dictadura de Pinochet. 

Sus ideas se justificaban en la doctrina social de la Iglesia, y en dar respuesta al liberalismo de los Chicago Boys con el gremialismo, de fuerte carácter nacionalcatólico y anticomunista. Incluso las Fuerzas Armadas, por su tradición de servicio a Chile y con varios militares presidentes de la nación, tenían un papel activo.

José Antonio Kast en aquel entonces formaba parte del Movimiento Gremial, vinculado a Guzmán y a su ideología. En 1987, uno de los integrantes del Partido Nacional, Sergio Onofre Jarpa Reyes, junto con otros integrantes del antiguo partido, fundó Renovación Nacional.

El motivo de la creación de este partido fue que, frente al incipiente referéndum que se tenía que celebrar para renovar la confianza en Pinochet, todas las plataformas y partidos se fusionaran en uno solo. Un hecho que se prolongó hasta después del referéndum porque UDI y RN se separaron, debido a que no respetaban el carácter gremialista de Guzmán.  En el plebiscito nacional de 1987, José Antonio Kast participó en la campaña por el a Pinochet, siendo incluso parte de uno de los spots pidiendo el voto.

En 1996 fue elegido concejal del municipio de Buin por la UDI, y después fue diputado dieciséis años, entre 2002 y 2018. Durante ese período probó a ser candidato de la UDI, y se presentó a primarias. Al no ser elegido dejó el partido y se enfrentó a Sebastián Piñera, candidato de la UDI y RN, junto con otros partidos en la candidatura Chile Vamos. Obtuvo un 7,93% de los votos, 523.375 votos.

Pero han sido el conflicto con los pueblos originarios en la Araucanía, y que ha desembocado en grandes disturbios, por una parte, y el estallido social, por otra, los que han catapultado a Kast. Considera que el presidente Piñera no impone el orden, y deja a la izquierda y al comunismo manga ancha para destruir Chile, y además lo considera blando para defender una soberanía que se ve amenazada por los países vecinos.

Utiliza la memoria y los orígenes de la actual derecha democrática para situarse como alternativa a ellos. Y atacarlos y movilizar a un votante que está ahí, y que votó ‘sí’ en 1988

Lo mismo que en su día decía el Partido Nacional contra Frei Montalva y contra Salvador Allende, y los mismos argumentos que utilizaba Guzmán para justificar a Pinochet. Y a los que ahora recurre Kast para atacar a Piñera, a la derecha parlamentaria de la cual formaba parte, y también a la izquierda. Uno por blando, otros por cómplices y otros por generar los desórdenes. 

José Antonio Kast utiliza la memoria y los orígenes de la actual derecha democrática, para situarse como alternativa a ellos. Y además atacarlos y movilizar a un votante que está ahí, y que votó en 1988. 

Es decir, es la derecha que llevaba la bandera del orden, y pensaba que la democracia podía esperar, y que no deja de representar hoy aquello que decía Portales hace dos siglos, que después dijo Montt, después Alessandri y después Pinochet: se necesita un gobierno fuerte que enderece a los ciudadanos para prepararlos para la libertad. 


Guillem Pursals es politólogo, Máster en Seguridad, especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado.