Toda crisis es germen de oportunidades. Y el presidente francés, Emmanuel Macron, que encara su reelección en la próxima primavera, ha encontrado en la crisis de Ucrania la ocasión de poner a prueba sus habilidades como pacificador. Macron ha tendido la mano a Putin con quien hablará este viernes por teléfono. Quiere envolver a Putin «en una dinámica positiva». Con Merkel en su dulce retiro, Macron da un paso al frente. Es el primer dirigente europeo con el que hablará Putin desde que ha estallado esta crisis. Hasta ahora solo ha conversado con el presidente de EEUU, Joe Biden.

Desde Berlín, donde este martes se ha encontrado con el canciller federal, Olaf Scholz, ha subrayado que «Alemania y Francia están unidas para hacer posible la desescalada». En la misma línea ha hablado Macron. «Francia y Alemania van a la par, y así lo hemos demostrado en la OTAN, la UE, en el seno de la OSCE, y como parte de las conversaciones del llamado formato de Normandía». En este asunto, no parece importar a Alemania quedar en segundo plano: el gobierno de Scholz descarta enviar armamento a Kiev, al contrario que estadounidenses y británicos. Su posición ha despertado los recelos en Estados Unidos y el Reino Unido.

Alemania y Francia están unidas para hacer posible la desescalada. Van a la par»

emmanuel macron y olaf scholz

EEUU y la UE abordan de forma diferente esta crisis. Washington da por hecho que habrá agresión de Moscú y ha decidido mostrar músculo militar al Kremlin. La UE confía en el diálogo aún. Ahí entra Macron al quite. Sabe que a Putin le incomoda hablar con las instituciones, prefiere los hiperlíderes.

«Hay espacio para la diplomacia», suscriben en El Elíseo, que ha puesta su maquinaria diplomática a trabajar para evitar que la actual tensión entre Rusia y los aliados a propósito de Ucrania derive en un conflicto armado. El embajador Pierre Vimont, representante especial de Emmanuel Macron para Rusia, se ha desplazado este martes a Moscú.

Macron ha conseguido de momento revitalizar las conversaciones en las que participan rusos y ucranianos, junto a Alemania y Francia, bajo el formato llamado de Normandía, aunque sea a nivel de consejeros diplomáticos. El primer encuentro es en París este miércoles. Son pequeños pasos.

Esta semana Rusia espera la respuesta a sus demandas a Estados Unidos, con quien prefiere dialogar directamente sobre esta crisis que afecta a la seguridad europea. El Kremlin exige que Ucrania no ingrese en la OTAN; que no se lleven a cabo maniobras militares en este país; y que los aliados retiren sus tropas de los países que ingresaron después de 1997. Son condiciones unilaterales.

Estas demandas son inaceptables para EEUU, para la OTAN y la UE, porque suponen una violación de la soberanía de los Estados en virtud de mantener sus zonas de influencia. A la par, Putin acepta el envite de Macron y, como revela el Financial Times, se reúne con los CEO de varias empresas italianas en videoconferencia.

Ya dijo Macron ante el Parlamento Europeo en la presentación de la Presidencia francesa que la UE debería de jugar el papel de «potencia de equilibrio». Y ahí el presidente francés se erige como el gran malabarista que combina distensión y disuasión frente nada menos que a Putin, un estratega muy experimentado.

Macron y el equilibrio

Macron busca recuperar su papel en Europa en un momento en que Francia ejerce la Presidencia. Rusia ha querido dejar de lado a la Unión Europea. Putin prefiere tratar con hiperlíderes como él antes que con representantes de las instituciones europeas. Y Macron encuentra un sitio para que Putin le preste atención. Antes, habría sido Merkel, que a pesar de las diferencias, lograba que Putin le escuchara.

Rusia mantiene que EEUU y los aliados se han vuelto histéricos al reforzar las defensas en Europa del Este y los Bálticos, mientras mantiene a 127.000 soldados en las fronteras de Ucrania con el fin de protegerse. El primer ministro británico, Boris Johnson, incluso dijo que Rusia podría llevar a cabo una guerra relámpago en Kiev. En su intervención en el Parlamento, el primer ministro británico, a pesar de los escándalos sobre las fiestas en confinamiento en Downing Street, obtuvo el respaldo de la oposición para apoyar sin fisuras a defender la soberanía de Ucrania.

Una discusión con Rusia siempre es difícil. Lo he comprobado. Hemos de potenciar las negociaciones con rusos y ucranianos. Dialogar sin dejar de ser exigentes»

emmanuel macron, presidente de francia

«Una discusión con Rusia siempre es difícil. Lo he comprobado. Pero hemos de potenciar las negociaciones cuatripartitas, con rusos y ucranianos, y dialogar sin dejar de ser exigentes y demandar clarificaciones», dijo Macron antes de cenar con el canciller Scholz en Berlín. A pesar de mostrarse dispuesto al diálogo con Putin, Macron asegura que hay que mantenerse vigilantes. Destacó en Berlín cuatro elementos relevantes: la unidad de los europeos y los aliados; la solidaridad con Ucrania; la necesidad de mantener el diálogo con Rusia; y la articulación de una respuesta coordinada y unida en caso de agresión de Rusia.

Macron sabe que está en juego la seguridad estratégica de Europa. En su discurso en Estrasburgo, ya destacó que estamos en un momento clave: «Es ahora cuando se plantea un nuevo orden de seguridad, y lo debemos hacer los europeos, luego compartirlo con los aliados y finalmente negociaremos con Rusia».

Ya no va por libre, como en 2019, cuando quiso potenciar el diálogo entre París y Moscú, sin consultar a los Estados miembros de la UE. «La política sobre Rusia de Francia está dando un giro. Macron, que nunca reconoce errores, está intentando corregir errores en su diálogo de seguridad entre París y Moscú, que fue un auténtico fracaso», escribe Joseph de Weck en un artículo titulado Macron’s Pivot on Russia, publicado en Internationale Politik Quaterly.

A su vez, en las elecciones presidenciales tendrá a un Éric Zemmour que no tiene recelo en defender al líder ruso. Zemmour aún no tiene los avales para ser candidato oficialmente y se puede quedar en mero bufón, pero si Macron logra que su estrategia de desescalada triunfe habrá ganado una baza interna también.

Según Macron, Rusia es «una potencia desequilibradora», y si opta por la agresión se encontrará con «una acción común gradual». El canciller alemán, Olaf Scholz, suscribe esta posición: cualquier agresión tendrá respuesta. Pero Alemania y Francia buscan caminos «para salir del impás».

Alemania no cree que el envío de armas tenga un efecto disuasorio. Ya era así con Merkel y ahora quizá más aún»

jana puglierin, investigadora en ecfr

Alemania hasta el momento solo ha enviado un hospital de campaña a Ucrania y ha puesto tres Eurofighter a disposición de la OTAN en Rumanía para labores de vigilancia. «El gobierno federal, desde hace años, no es partidaria de enviar armamento letal. Preferimos apoyar el desarrollo económico de Ucrania. Seguiremos este camino, pero siempre defenderemos la soberanía de Ucrania», ha dicho Scholz, quien hasta ahora se había resistido a poner sobre la mesa el gasoducto Nord Stream 2, que conectará Rusia y Alemania directamente. Hasta el verano está pendiente de supervisiones burocráticas.

«Hemos visto que el SPD intenta reajustar su narrativa en relación a la cuestión rusa. Scholz, el secretario general Kühnert y el ministro de Defensa Lambrecht dicen ahora que el Nord Sream 2 deberían estar sobre la mesa cuando se hable de eventuales sanciones. Antes destacaban que este proyecto tenía un carácter meramente comercial», apunta Jana Puglierin, investigadora en el ECFR de Berlín.

«El gobierno está coordinándose con los socios europeos y EEUU para poner en marcha sanciones, en caso de agresión. Sin embargo, esperan que pueda darse una desescalada. El gobierno está encantado con que se reanuden las conversaciones en el formato de Normandía. Las exportaciones de armas ya eran un asunto tabú en el gobierno de Merkel. Alemania no ve que las armas sean un elemento de disuasión y el actual gobierno es incluso más firme en esta posición», concluye la experta.