El asalto de Rusia a la ciudad de Jersón, en el sur de Ucrania, comenzó anoche, según ha informado el Servicio Estatal para Comunicaciones y Protección de la Información en su cuenta oficial de Telegram. Putin incumple así la palabra que le dio a Macron de no bombardear edificios residenciales ni atacar a la población civil.

«El asalto a Jersón ha comenzado. Según testigos, el enemigo avanza desde el aeropuerto a la carretera de Nikoláev y el anillo cerca de la planta de refrigeración», señaló.

Previamente al ataque, la Administración Regional de Jersón, con una población de casi 300.000 habitantes y ubicada a orillas del mar Negro, ya había avisado de la presencia de soldados rusos cerca del distrito de Shumen.

También en el sur, en Mariúpol -enclave estratégico colindante con el Donbás, en guerra desde 2014- las autoridades informaron que la ciudad se encuentra bajo control del Ejército ucraniano, pero debido a los ataques aéreos del Kremlin la ciudad se ha quedado sin suministro eléctrico.

Mientras, el conflicto se recrudece en el este del país. Las tropas rusas continúan bombardeando este martes la ciudad de Járkov, la segunda más grande del país, después de los ataques sucedidos a lo largo del día de ayer, que dejaron decenas de heridos y once muertos, entre ellos tres niños. Una ofensiva que tuvo lugar en la misma jornada en que Moscú y Kiev se reunieron por primera vez en Bielorrusia para dialogar sobre la situación. El encuentro finalizó sin acuerdos significativos y ambas partes se emplazaron a seguir negociando.