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EEUU teme que un Putin acorralado lleve a Rusia a la destrucción total de Ucrania

Washington sostiene que China está dispuesta a dar ayuda militar al Kremlin, aunque Moscú y Pekín lo niegan

Un soldado pasa por delante de un edificio dañado por el bombardeo en Kiev

Un soldado pasa por delante de un edificio dañado por el bombardeo en Kiev EFE

Aislado, frustrado, enfurecido. Así retratan fuentes de la inteligencia de EEUU al líder ruso, Vladimir Putin, después de más de dos semanas de lo que él denominó «operación militar especial». Incluso alguno de sus asesores ha reconocido que no está yendo como habían planificado. EEUU teme que un Putin acorralado empuje a Rusia a mayor violencia, a una destrucción total de Ucrania. Sería para el líder ruso de gran ayuda contar con China. Estados Unidos ha informado a sus aliados de que China se ha mostrado dispuesta a proporcionar ayuda militar al Kremlin, según informa Financial Times.

Rusia había negado previamente haber solicitado esa ayuda. El portavoz del Kremlin, Dmytri Peskov, dijo que las tropas rusas tenían capacidad para hacerse con el control de las ciudades ucranianas sin esa asistencia. Pero el Kremlin dice por la mañana A y unas horas más tarde Z. En todo caso, el mensaje de Washington, que Pekín desmiente también, muestra a un Putin débil que precisa apoyo exterior. El asesor de Seguridad Nacional de EEUU, Jake Sullivan, se ha reunido este lunes en Roma con el diplomático chino Yang Jiechi, en una muestra de que ven preciso mantener abierto el canal de comunicación entre las dos potencias, según informa el medio chino Global Times.

La resistencia de los ucranianos ha sorprendido a Putin. La capacidad de las Fuerzas Armadas rusas no ha llegado a su límite y por ello EEUU teme que el líder ruso dé orden de intensificar el asedio a las ciudades. Putin ha construido una realidad paralela en la que Rusia es la potencia que libera a los «hermanos» ucranianos de los «nazis». En su burbuja nadie osa a poner en cuestión esta versión. Es más, en Rusia la mayoría de la población cree en esta versión sobre el conflicto, dado que los medios de comunicación independientes están fuera de circulación.

Desde que llegó al poder, Putin se ha lamentado por la desintegración de la URSS y en varias ocasiones ha puesto en cuestión la soberanía de Ucrania. En una intervención ante los congresistas de EEUU, el director de la CIA, William Burns, quien fuera embajador en Moscú, ha dicho que Putin se guía por «una mezcla de agravio y ambición» desde hace años.

El director de la CIA sostiene que Putin creía que las tropas leales al Kremlin iban a tomar Kiev en dos días. Sin embargo, las principales ciudades ucranianas siguen resistiendo y la situación sobre el terreno parece estancada. Aunque resulta difícil establecer cuántos soldados rusos han caído, se da por hecho que son miles. Y en Rusia se sufren las consecuencias de las sanciones.

Burns, que se ha reunido varias veces con Putin, no cree que el líder ruso esté loco, aunque sí lo ve cada vez más aislado. Hay quienes creen que el Covid ha incrementado su paranoia, y de ahí que mantenga pocos contactos personales y cuando lo hace sea a gran distancia.

Putin está enfadado y frustrado… Es probable que redoble la apuesta e intente machacar al ejército ucraniano sin tener en cuenta las bajas civiles»

william burns, director de la ciA

Según Burns, «Putin está enfadado y frustrado… Es probable que redoble la apuesta e intente machacar al ejército ucraniano sin tener en cuenta las bajas civiles». También puede optar por acusar infundadamente a Ucrania de un ataque con armas químicas o biológicas para recurrir a ese armamento, según informa la agencia Associated Press.

El problema es que Putin no va a ceder pero tampoco lo hará el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, que se ha convertido en la encarnación de la lucha de sus ciudadanos. Es el auténtico ganador de la batalla mediática. Este miércoles interviene ante el Congreso de EEUU, a quienes pedirá probablemente que ayuden a su pueblo con una zona de exclusión aérea. Pero establecerla conduciría a una guerra directa entre la OTAN y Rusia. Es decir, a una Tercera Guerra Mundial.

El primer ministro ucraniano, Denys Shmyhal, en su intervención en la Asamblea del Consejo de Europa, ve esta escalada muy realista y por ello precisamente demanda la zona de exclusión aérea. «Putin ya ha empezado una guerra a gran escala en Europa central que puede convertirse en una Tercera Guerra Mundial», ha dicho. «Las tropas rusas se están portando como terroristas», ha añadido.

«Ni vencedores ni vencidos»

«No habrá vencedores ni vencidos», ha dicho el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, sobre la guerra en Ucrania. Guterres ha advertido que «la perspectiva de una guerra nuclear, que antes era inconcebible, es ahora una posibilidad». Guterres ha descrito cómo millones de personas en Ucrania padecen los estragos de esta guerra sin sentido. Nada ilustra mejor esta barbarie que los menores que han perdido la vida. Noventa niños han muerto y un centenar han resultado heridos desde que se inició la invasión el 24 de febrero. El mayor número de víctimas están en Kiev, Járkov, Donetsk, Chernihiv, Sumy, Jersón, Mykolayiv y Zhytomyr. La recién nacida en Mariúpol y su madre evacuada de la maternidad tras ser bombardeada hace cinco días fallecieron este lunes. Son el símbolo de la barbarie.

Aunque no se vislumbra la salida en el horizonte, las negociaciones por videoconferencia entre ucranianos y rusos se reanudan este martes. El objetivo es establecer una decena de corredores humanitarios y, sobre todo, buscar una salida para las más de 200.000 personas cercadas en Mariúpol. Este lunes, 160 vehículos privados han logrado luz verde para dejar la localidad. Son los primeros en lograrlo después de dos semanas infernales. En la ciudad portuaria no hay ya casi ni víveres, ni agua, ni calefacción.

Es en Mariúpol donde se vive la situación más dramática, pero muchos temen que en pocos días sea Kiev, la capital, objeto de bombardeos más intensos. En la madrugada del lunes un ataque a un edificio en un barrio obrero ha causado dos muertos y varios heridos. Y el líder checheno, Ramzán Kadirov, ha grabado un video en las inmediaciones de la capital donde se muestra amenazante. Putin ha recurrido a combatientes chechenos y sirios para combatir a los ucranianos.

En Kiev apenas quedan la mitad de sus habitantes, los que tienen menos recursos y menos conexiones en el exterior. El alcalde de la capital, Vitali Klitschko, señala que quedan suministros para unas dos semanas.

Estancamiento sobre el terreno

Ha sido el jefe de la Guardia Nacional Rusa, Viktor Zolotov, quien ha reconocido públicamente que la ofensiva militar en Ucrania va más lenta de lo esperado, según ha informado la agencia Reuters. Ha culpado del retraso a los elementos de ultraderecha que se esconde entre la población ucraniana.

Es el relato del Kremlin para justificar la guerra: se trata de una operación de «desnazificación». Si atacan una clínica en Mariúpol es porque estaba vacía y allí se habían refugiado radicales ligados al Batallón Azov, como sostuvo el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov.

Mapa avance ofensiva Rusa en Ucrania a 14 de marzo
Mapa avance ofensiva rusa en Ucrania a 14 de marzo. E. I. Gráficos

EEUU sostiene efectivamente que «los avances rusos en Ucrania siguen estancados», según la CNN. Las tropas rusas que avanzan hacia Kiev no progresan como parecía previsible. Los asaltos sobre Chernihiv y Járov también parecen estancados, aunque Rusia cuenta con una fuerza de unos 50 vehículos para avanzar sobre Izium. Lo que más extraña es que el Kremlin no haya recurrido a la aviación, donde domina claramente a los ucranianos.

En este pulso que va más allá de Rusia y Ucrania, la ayuda de China al Kremlin inclinaría la balanza hacia Moscú, ya que Pekín sería vital para compensar el aislamiento decretado por las potencias occidentales, secundado por las principales empresas, desde Apple a McDonalds. Sería muy preocupante si China realmente asiste económica y militarmente al Kremlin. Es un movimiento que no encaja con el pragmatismo de Pekín.

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