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Ucrania y Rusia siguen el martes negociando mientras Mariúpol sufre una situación extrema

Al menos dos personas mueren en un bombardeo en un barrio obrero de la capital ucraniana

Refugiados ucranianos en el paso fronterizo de Medyka, Polonia.

Refugiados ucranianos en el paso fronterizo de Medyka, Polonia. EFE

Ucrania y Rusia siguen este martes en la mesa de negociaciones, tras «una pausa técnica» después de la cuarta ronda celebrada por videoconferencia este lunes. A partir de ahora será el formato utilizado. Fuentes ucranianas remarcan la relevancia de conseguir un alto el fuego para que puedan establecerse corredores humanitarios, sobre todo en la castigada Mariúpol, en el mar de Azov, lo que todavía no se ha conseguido. La situación en esta ciudad costera es extrema, según fuentes de Cruz Roja Internacional.

Están sobre la mesa diez corredores, siete en la región de Kiev y otros tres en Lugansk. Este encuentro tiene lugar después de un fin de semana en el que las tropas rusas han bombardeado una base situada a 25 kilómetros de Polonia, territorio OTAN. Poco antes de estas conversaciones, un edificio en una zona obrera de Kiev, Obolon, fue bombardeado y murieron dos personas. Rusia sigue diciendo que no ataca objetivos civiles, sino que los está protegiendo. Los militares ucranianos temen que las tropas rusas quieran hacer lo mismo en Kiev que en Mariúpol.

La Cruz Roja Internacional ha apelado a socorrer a los ciudadanos de Mariúpol, unos 200.000, porque en breve pueden morir de hambre. Unas 2.400 ya han sido víctimas de los bombardeos. Una mujer embarazada que fue rescatada del atentado en la maternidad hace cinco días ha muerto junto a su bebé.

«Hemos de evitar el peor de los escenarios en Mariúpol», han dicho fuentes de la organización internacional. Cerca de tres millones de ucranianos han huido de la guerra desde que empezó la invasión rusa el 24 de febrero. El Papa hizo un llamamiento especial por la población de esta localidad que lleva el nombre de la virgen María. Un convoy encabezado por un sacerdote ortodoxo que se dirigía a Mariúpol con 100 toneladas de medicina y comida no puedo llegar a su destino. Más de 160 coches han recibido luz verde para salir este lunes de Mariúpol en dirección a la localidad rusa de Berdyansk.

A su vez, fuentes rusas denunciaban el bombardeo de Donetsk, que habría causado unos 20 muertos. Acusan a los ucranianos de utilizar bombas de racimo.

Mijailo Podolyak, miembro de la delegación ucraniana, atribuye la dificultad de las negociaciones al hecho de que son países con diferentes sistemas políticos. «La comunicación se mantiene, pero es difícil. La razón de la discordia son los sistemas políticos demasiado diferentes. Ucrania defiende el diálogo libre dentro de la sociedad y el consenso. Rusia plantea un ultimátum a su propia sociedad», ha escrito. «Rusia todavía tiene la ilusión de que bombardear ciudades pacíficas es la estrategia correcta», ha dicho este negociador.

Encuentro de Zelensky y Putin

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, insiste en verse con el líder ruso, Vladimir Putin. Así se lo transmitió el ministro ucraniano de Exteriores, Dmytro Kuleba, al jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, en su primer encuentro en Turquía la semana pasada. A pesar de los constantes bombardeos y del fracaso de esa primera cumbre entre los ministros de Exteriores, hay algunos movimientos positivos desde el fin de semana, según fuentes ucranianas. En una comparecencia de prensa este lunes, Kuleba ha sido muy claro sobre lo que necesita su gobierno: «Armas y sanciones. Armas para los ucranianos y sanciones contra el Kremlin». Ha añadido que las sanciones han de mantenerse mientras sigan muriendo civiles en Ucrania.

«A todos aquellos en el extranjero que temen una Tercera Guerra Mundial, les digo que Ucrania va a contestar con éxito. Necesitamos ayuda para luchar. Dadnos las armas necesarias. Aplicad sanciones y aislad a Rusia. Ayudad a Ucrania para que Putin fracase y así evitaremos una guerra más larga», ha escrito en su cuenta de Twitter.

«Ahora todos los días, en formato de vídeo, hablan los representantes de las delegaciones de nuestros países», ha dicho Zelenski en un mensaje de la madrugada del lunes. «Nuestra misión es clara: hacer todo lo posible para garantizar una reunión de los dos presidentes. Es la reunión que todo el mundo está esperando».

Zelenski ha insistido en que el gobierno ucraniano necesita garantías para establecer los corredores humanitarios. Más de 130.000 personas han salido en las evacuaciones de los últimos seis días. Los ucranianos estarían dispuestos a congelar el ingreso en la OTAN, pero no a renunciar a Lugansk y Donetsk.

El presidente de Ucrania tenía previsto intervenir en la Asamblea del Consejo de Europa este lunes hacia las 13 horas pero suspendió su intervención «por circunstancias imprevistas y muy urgentes». Los daños ocasionados en Ucrania por la guerra superan ya los 120.000 millones de dólares. Zelenski ha asegurado que todo se reconstruirá en cuanto termine la guerra.

Para impulsar el camino hacia la salida negociada el canciller alemán, Olaf Scholz, y el presidente francés, Emmanuel Macron, están tratando de atraer al líder chino, Xi Jinping. Pero el Kremlin también presiona a Pekín para que les ayude a salvar las sanciones de Occidente e incluso les facilite asistencia militar. El portavoz de Putin, Dmitri Peskov, ha desmentido que Rusia haya pedido ayuda a China.

En un encuentro en Roma este lunes, el asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, advertirá al diplomático chino Yang Jiechi del riesgo que corre China si se decanta claramente por el Kremlin. A su vez, Turquía e Israel intentan allanar la vía diplomática.

Control de las ciudades

El portavoz del líder ruso, Vladimir Putin, ha dicho a la cadena de televisión Rossiya 24 que si hay una guerra urbana habrá «un gran número de víctimas entre la población civil». Según Peskov, «el Ministerio de Defensa no descarta la posibilidad de poner bajo su pleno control los principales centros de población». El Kremlin acusa a EEUU y la UE de presionar a Rusia para que asalte «las principales ciudades de Ucrania con el fin de hacer recaer la responsabilidad de las muertes de civiles en nuestro país».

A pesar de que el Kremlin insiste en transmitir la idea de que la operación militar especial va «según lo previsto», un aliado del presidente ruso ha admitido que no va tan rápido como quería Putin.

El jefe de la Guardia Nacional, Viktor Zolotov, achacó este contratiempo a las fuerzas de ultraderecha que utilizan a los civiles ucranianos. En su intervención en un servicio religioso dirigido por el patriarca ortodoxo Kirill, aliado de Putin, el domingo, Zolotov dijo: «Me gustaría decir que sí, pero no todo va tan rápido como nos gustaría. Aún así vamos hacia nuestro objetivo paso a paso y la victoria será para nosotros».

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