Europa

Rusia busca la rendición de Mariúpol para dividir Ucrania en dos

Los negociadores del Kremlin y Kiev vuelven a sentarse a negociar en Turquía con vistas a acordar un alto el fuego

Mapa de la invasión rusa en Ucrania a 29 de marzo de 2022

Mapa de la invasión rusa en Ucrania a 29 de marzo de 2022 E.I. Gráficos

Rusia quiere someter a Ucrania como sea. La Inteligencia ucraniana teme que el último plan, si finalmente confirman que someter a Kiev y al gobierno de Zelenski supondría prolongar la guerra casi indefinidamente, sea la división del país. Ucrania sería como una nueva Corea: el este y el sur quedaría bajo influencia del Kremlin. La rendición de Mariúpol es clave para ejecutar este plan. Mientras tanto, las delegaciones ucraniana y rusa vuelven a la mesa de negociación cara a cara en Estambul por primera vez en dos semanas.

El alcalde de Mariúpol, Vadym Boychenko, ha llamado a la total evacuación de la ciudad, donde aún sobreviven más de 170.000 personas entre bombardeos continuos. «Las tropas rusas quieren borrar de la faz de la tierra nuestra ciudad. Esto es un genocidio. No hay otra forma de llamarlo», ha dicho la máxima autoridad municipal. En los 27 días que lleva Mariúpol bajo asedio han fallecido 5.000 personas, entre ellas 210 niños, según el alcalde.

Boychenko, que como otros alcaldes ucranianos está librando una tarea titánica en esta guerra, ha asegurado que, a pesar de los avances rusos, aún sigue siendo una ciudad ucraniana. «Nuestros militares están haciendo todo lo posible para que siga siendo así en el futuro». Su principal demanda es que se establezca una zona de exclusión aérea, pero la OTAN se niega a hacerlo para evitar una escalada que implique el enfrentamiento directo entre la Alianza Atlántica y el Kremlin.

En una entrevista con The Economist, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, divide a la OTAN en cinco grupos: «Están los que no les importa una guerra larga porque significaría agotar a Rusia, aunque esto signifique la desaparición de Ucrania y sea a costa de vidas ucranianas». Otros quieren un final rápido de los combates porque «el mercado ruso es grande y sus economías están sufriendo». Un tercer grupo de países «reconoce el nazismo en Rusia» y quiere que Ucrania prevalezca. A ellos se unen los países liberales más pequeños que «quieren que la guerra termine rápidamente a cualquier precio, porque piensan que las personas son lo primero». Y por último están los países avergonzados que quieren la paz ahora y de cualquier manera, porque son «las oficinas de la Federación Rusa en Europa».

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, instó a los soldados que defienden Mariúpol a retirarse para ponerse a salvo, pero se han quedado para no dejar a su suerte a los civiles. El 90 por ciento de los edificios de la ciudad han sido destruidos, según las autoridades municipales.

El general Kadirov y el ‘carnicero’

El líder checheno Ramzan Kadirov, recién ascendido a teniente general de las Fuerzas Armadas rusas, está en Mariúpol para elevar el ánimo de las tropas rusas, según varias fuentes. La tragedia que se está viviendo en Mariúpol recuerda lo sufrido en la ciudad siria de Alepo. Así lo ha dicho el ministro francés de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, quien ha pedido ayuda humanitaria urgente para la ciudad. «Se puede ver muy bien que Mariupol es una segunda Alepo. Mariúpol padece una guerra de asedio con la que Rusia se ha ensañado desde hace un mes. Los asedios militares son guerras horribles porque las poblaciones civiles son masacradas, aniquiladas. El sufrimiento es terrible”, dijo el jefe de la diplomacia francesa.

De hecho, es el general Mijail Mizintsev, quien estuvo al frente de los bombardeos de esta ciudad siria y es conocido como el carnicero, quien dirige el asedio a la ciudad portuaria. El general que más admira Putin fue quien ordenó el bombardeo de la maternidad o el teatro de Mariúpol. Solo en el teatro habrían muerto unas 300 personas.

La toma de Mariúpol permitirá a Rusia unir la zona oriental, donde se enclavan las autoproclamadas repúblicas independientes de Donetsk y Lugansk, y el mar de Azov. Según el jefe de la Inteligencia ucraniana, Kyrylo Budanov, el Kremlin intentará reunir los territorios ocupados en una única estructura pseudoestatal y enfrentarla a la Ucrania independiente.

Frente a este plan ruso de división de Ucrania como si fuera una nueva Corea, el ejército ucraniano va a emprender una guerra de guerrillas total para evitar la división del país, según Bodunov. «Intentan crear una Corea del Norte y del Sur en Ucrania… pronto comenzará la temporada de la guerrilla total ucraniana. Entonces los rusos tendrán que luchar por sobrevivir», dijo triunfalista el jefe de la Inteligencia ucraniana.

Sin Mariúpol y Odesa Ucrania se queda sin sus dos puertos. Supondría aislarla del comercio mundial»

nicolás de pedro, institute for statecraft

Según Nicolás de Pedro, senior fellow en el Institute for Statecraft de Londres, «desde 2014 el Kremlin tiene en mente la división, o mejor aún hacer que Ucrania sea inviable. A ese plan le falta terminar de destruir Mariúpol y tomar Odesa. De esta manera, Ucrania se quedaría sin sus dos puertos. Supondría aislarla del comercio mundial». A juicio de Nicolás de Pedro, «Odesa es un puerto de difícil conquista, ya que exige combinar el asalto anfibio y el terrestre. La geografía es propicia para el defensor. Además, les están esperando y estarán a salvo mientras tengan la retaguardia protegida. A día de hoy está razonablemente protegida».

El coronel Cedric Leighton explicaba en la CNN cómo habría dos opciones de esta división de Ucrania: la menos ambiciosa incluiría la República Popular de Donetsk y Lugansk, la franja que discurre hasta Mariúpol; la más grande equivaldría casi a la mitad del país y seguiría el curso del río Dnieper. El actual gobierno de Kiev controlaría el oeste y el Kremlin, el este.

Todos los analistas subrayan cómo en este momento hay una situación de tablas sobre el terreno después de más de un mes de fiera resistencia de los ucranianos y fallos de logística y táctica de los rusos. Es el momento propicio para que las tropas rusas se reorganicen. El último informe del Institute for the Study of War de Washington apuntaba cómo las tropas rusas solo mantienen la presión en Mariúpol, mientras que retroceden o solo mantienen posiciones en el resto de los frentes, sobre todo en los alrededores de Kiev. Chernigov, en el norte, es otra ciudad en graves dificultades por el asedio de las tropas rusas.

Turquía, sede de las negociaciones

Así llegan ucranianos y rusos a la mesa de negociación de nuevo en Turquía, un país que mantiene un complicado equilibrio entre Kiev y Moscú. Vende drones a los ucranianos al tiempo que no es partidaria de las sanciones al Kremlin. Las conversaciones se prolongarán dos o tres días y la esperanza es que por fin se alcance un alto el fuego temporal.

No vamos a comerciar con personas, tierra o soberanía… El programa máximo sería llegar a un acuerdo de alto el fuego»

dmytro kuleba, ministro ucraniano de exteriores

El ministro ucraniano de Exteriores, Dmytro Kuleba, ha dicho en la televisión nacional sobre el encuentro: «No vamos a comerciar con personas, tierra o soberanía». Y ha añadido: «El programa mínimo concierne a cuestiones humanitarias y el máximo sería alcanzar un acuerdo sobre un alto el fuego».

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, dijo en una entrevista en vídeo con medios de comunicación independientes rusos el domingo que está dispuesto a discutir la adopción por parte de Ucrania de un «estatus neutral», y también a hacer compromisos sobre el estatus de la región oriental de Donbás, con el fin de asegurar un acuerdo de paz con Rusia. Rechaza, sin embargo, la desmilitarización de Ucrania y aboga por que voten un referéndum para aprobar ese estatus de neutralidad.

No será fácil. Ucrania demanda garantías de seguridad por parte de las potencias occidentales, además Rusia tendría que retirarse a sus posiciones del 24 de febrero y queda la incógnita de cómo se podría llevar a cabo un referéndum sobre esta neutralidad. El Kremlin ha dejado de exigir la «desnazificación» de Ucrania, un país cuyo presidente es de origen judío.

Una curiosa noticia precede al encuentro de Estambul: el oligarca ruso Roman Abramovich y dos negociadores ucranianos presentan síntomas de envenenamiento tras participar en un encuentro en Kiev en la noche del 3 de marzo, según ha publicado The Wall Street Journal. Hay fuentes que atribuyen esta circunstancia a los halcones del Kremlin, los menos partidarios de que las negociaciones prosperen. Abramovich estaría mediando entre el Kremlin y Kiev, con la aquiescencia del presidente Zelenski, quien habría intercedido para que no fuera incluido entre los sancionados por Estados Unidos. Abramovich está en Estambul este martes para asistir a las negociaciones.

Según Nicolás de Pedro, «pueden lograr un alto el fuego porque a Rusia le puede interesar ya que tiene las líneas de suministro mal y han tenido muchas bajas. Y a los ucranianos les puede permitir sacar civiles y recibir más armas. Sería un alto el fuego temporal de horas o meses, pero no una solución duradera. Los ucranianos no van a renunciar a su territorio porque no han ganado pero no han perdido. Y Rusia no está dispuesta a renunciar a sus objetivos. Estamos en tablas». 

No es que Putin haya estado en un búnker las últimas dos semanas o los últimos seis meses. Lleva en un búnker dos décadas»

volodimir zelenski, presidente de ucrania

En sus declaraciones a The Economist, Zelenksi lamenta cómo los rusos están dejando atrás los cadáveres de sus soldados y asegura que Putin vive en una realidad paralela. «Cree que Ucrania forma parte de su mundo, pero eso no se corresponde con lo que ha ocurrido en los últimos 30 años. No es que Putin haya estado en un búnker las últimas dos semanas o los últimos seis meses. Lleva en un búnker dos décadas».

Cuando le preguntan qué significa la victoria de Ucrania en esta guerra, Zelenski señala que si bien para Putin vencer es destruir, él quiere salvar a cuantos más mejor. «La victoria es poder salvar tantas vidas como sea posible… porque sin esto nada tendría sentido. Nuestra tierra es importante, sí, pero en última instancia, es solo territorio». Reconoce que no es posible salvar a todo el mundo y no renunciar al territorio. «Nosotros seguiremos defendiéndonos hasta el final. Defendemos la vida».

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