Europa

Ucrania y Rusia derriban todos los puentes mientras Putin amenaza con ataques si hay injerencias

El líder ruso advierte de que responderá como "un rayo" contra quienes "intervengan"

Derribo del monumento a la amistad de Ucrania y Rusia en Kiev

La cabeza del obrero ruso del monumento a la amistad ucraniano-rusa, por los suelos, en Kiev. EFE

"Con Rusia, todo se ha acabado. El monumento fue construido para celebrar el 60 aniversario de la Unión Soviética. Hoy deberíamos convertirlo en un canto a la unificación de las tierras ucranianas. Apruebo que se derribe". Serhiy Myrhorodsky, arquitecto del monumento erigido en 1982 para conmemorar la amistad entre los pueblos rusos y ucraniano está de acuerdo con la decisión del alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, que dio la orden de su destrucción. El monumento representaba a un trabajador ruso y otro ucraniano de ocho metros que sostenían la estrella de la amistad, bajo un arco de titanio. En las labores de desmontaje el operario ruso quedó descabezado en una imagen que se ve repetida en guerras o levantamientos contra dictaduras.

En Kiev han sido los ucranianos, encabezados por su alcalde, uno de los líderes locales que se han convertido en protagonistas junto con el presidente, Volodimir Zelenski, de la resistencia, los que han querido escenificar su ruptura definitiva con el Kremlin. En 2018 unos ciudadanos pintaron una grieta que aludía al deterioro de las relaciones entre Rusia y Ucrania. Ahora el cisma es insalvable.

El Kremlin sabe que no combate solo contra Ucrania, que cada vez recibe más ayuda militar y financiera de EEUU y sus aliados de la UE, la OTAN y más allá. En la base de Ramstein el secretario de Defensa de EEUU, Lloyd J Austin III, congregó el miércoles a más de 40 países comprometidos a apoyar a Ucrania. "A partir de ahora depende de los reunidos en esta habitación. Está en juego la seguridad europea", dijo el jefe del Estado Mayor, general Mark Milley.

El líder ruso, Vladimir Putin, ha contestado a esta entente con un contundente discurso ante los legisladores en San Petersburgo. "Si alguien pretende intervenir en los acontecimientos en curso [en Ucrania] desde el exterior y crea amenazas estratégicas inaceptables para nosotros, debe saber que nuestra respuesta a esos ataques será rápida, como un rayo". Putin ha dicho que Occidente quiere dividir Rusia en pedazos y no se quedará de manos cruzados: ordenará un "ataque relámpago".

"Tenemos todas las herramientas para ello, de las que nadie más puede presumir. Y no vamos a presumir. Las utilizaremos si es necesario. Y quiero que todos sepan esto. Ya hemos tomado todas las decisiones al respecto", ha indicado.

El Kremlin sostiene, y así lo ha dicho el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, en reiteradas ocasiones que la OTAN está librando una guerra de proxys (por mediación) en Ucrania. Los aliados se han resistido a establecer una zona de exclusión aérea, como demandaba el presidente Zelenski, sin embargo, sí que están enviando cada vez más armamento sofisticado a los ucranianos. Incluso Alemania, reticente a las entregas de armamento pesado, acaba de destinar unos 50 tanques Gepard a Ucrania.

A su vez, Rusia está empezando a cortar los suministros de gas a los países europeos que se niegan a pagar en rublos, como ha impuesto. La Unión Europea aún compra energía al Kremlin pero impone a sus socios que abonen los pagos en dólares o euros. Ahora Moscú se niega a aceptarlo. Ya ha cortado el gas a Polonia y Bulgaria. Y no se va a quedar ahí.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha acusado a Rusia de chantaje. La media de dependencia del gas ruso en la UE es del 41%. Alemania es el país más enganchado al gas ruso, con un 42,6%, seguida de Italia, con más del 30%. Aún así, el ministro alemán de Economía, Robert Habeck, ha dicho que no pagarán en rublos.

En el terreno diplomático, estos días lleva la voz cantante el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien tras verse con el líder ruso, Vladimir Putin, en Moscú, ha llegado este miércoles a Kiev, para entrevistarse con el presidente Zelenski. De Putin arrancó un acuerdo de principio de que la ONU y el Comité Internacional de la Cruz Roja se implicarían en la evacuación de civiles de la acería de Azovstal en Mariúpol.

La lenta agonía de Mariúpol

La ciudad portuaria, símbolo de la destrucción de esta guerra cruenta, agoniza. Según las autoridades locales, el 80% del casi medio millón de habitantes de antes de la guerra, ha huido. El número de muertos supera los 21.000. Cerca del 90% de los edificios están destruidos.

Atrincherados en la acería sobreviven un par de miles de personas, entre ellos las tropas de la Azov. El comandante de la 36ª brigada de marines, ha dicho que hay más de 600 heridos sin medicación en la acería de Azovstal, donde quedan los últimos resistentes. Serhiy Volyna ha hecho un llamamiento desde su página de Facebook en el que también alude a que hay civiles, incluidos niños, en condiciones insalubres. Ha pedido la evacuación urgente de tropas y civiles de Mariúpol.

Peter Beaumont, que ha cubierto este conflicto para The Guardian, asegura en esta publicación que "los ucranianos están rodeados y aislados de las líneas de suministro... No hay nadie que venga a rescatarlos. Sólo es cuestión de lo horrible que será el final". Entre 5.000 y 10.000 efectivos rusos actúan por la ciudad con impunidad. Rusia, al renunciar al asalto, busca que los miembros del Batallón Azov, símbolo de esa imagen ultranacionalista que difunde el Kremlin, se dobleguen públicamente.

Con la toma de Mariúpol, Rusia va a poder reabastecer sus fuerzas y a su vez dañar la economía ucraniana. "Ganan una ventaja significativa en la guerra y establecen las condiciones para las futuras negociaciones de paz cortando a Ucrania del mar", añade el reportero.

Ataques de falsa bandera

A su vez, según el informe del Institute of War Studies (ISW) de Washington, Rusia está organizando ataques de falsa bandera en Transnistria con el fin de preparara nuevos ataques en ese frente. Rusia también podría tratar de desestabilizar la propia Moldavia, de acuerdo con este think tank.

"Los comentarios del jefe de la República Popular de Donetsk y de otros funcionarios y representantes rusos plantean la posibilidad de que Putin reconozca a la autodenominada República Moldava Pridnestroviana (PMR) en Transnistria, al igual que reconoció a las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk. La PMR podría entonces pedir más protección rusa, y Putin podría intentar enviar algunas fuerzas o capacidades adicionales a Transnistria. Cualquiera de estas actividades aumentaría en gran medida las tensiones y los temores en Moldavia y la vecina Rumanía, ejerciendo una presión adicional sobre la OTAN", añade el ISW. Así desviaría la atención del este de Ucrania, donde progresan mejor y de forma más metódica. Están moviéndose en la línea de Izyum a Rubizhne y por también empujan desde Izyum hacia el suoreste en dirección a Barvinkove y hacia el sureste rumbo a Slovyansk.

"Cuanto antes acabe la guerra, mejor para Ucrania, Rusia y el mundo", ha tuiteado Antonio Guterres al llegar a Kiev. Pero ese fin parece muy lejano.

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