En vísperas de que se cumplan cuatro meses desde la invasión rusa de Ucrania, el Consejo Europeo ha reconocido a Ucrania y Moldavia como países candidatos al club comunitario. Esta sería la primera vez que se da dicho estatus a un país en guerra. Sin embargo, este paso, demandado por el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, de forma insistente, como señal de apoyo a su pueblo, ha quedado parcialmente ensombrecido por el enfado de los países de los Balcanes que se consideran agraviados por llevar años sin avances en sus aspiraciones de ingresar en la UE, o incluso de ser candidatos. Por ello, Austria y Eslovenia han presionado para que Bosnia-Herzegovina también tenga este estatus. Finalmente, han buscado una fórmula mixta en la que se garantiza que lo tendrá «una vez que realice las reformas necesarias».

La decisión requiere la unanimidad de los Veintisiete. En el caso de Ucrania y Moldavia, ha estado precedida por una votación clara del Parlamento Europeo, que también ha destacado que tendrán que hacer lo mismo con Georgia, una vez que su gobierno cumpla con las premisas indicadas por la Comisión Europea. España estaba a favor en los tres casos.

La resolución del Parlamento Europeo ha sido aprobado con 529 votos a favor, 45 en contra y 14 abstenciones. Instaba a los jefes de Estado y de Gobierno a que concedieran «sin demora» la condición de país candidato a Ucrania y Moldavia. Los eurodiputados han destacado que esta decisión muestra «liderazgo, determinación y visión».

También recuerdan que no hay una vía rápida para la adhesión y requiere cumplir con los criterios y realizar las reformas necesarias. Es decir, ni Ucrania ni Moldavia ingresarán en breve pero inician el camino. Turquía es candidato desde 1999. Croacia, el último país en entrar, tardó diez años en acceder al club comunitario desde que fue reconocido como candidato.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha expresado al inicio del Consejo Europeo que España apoya que sean candidatos tanto Ucrania como Moldavia y Georgia.

Zelenski, por su parte, ha agradecido y felicitado la decisión de los líderes de la UE en su cuenta de Twitter: «Es un momento único e histórico en las relaciones de Ucrania y la Unión Europea».

La buena nueva se la anticiparon al presidente ucraniano el presidente francés, Emmanuel Macron, el canciller alemán, Olaf Scholz, el primer ministro italiano, Mario Draghi, y el presidente rumano, Klaus Iohannis, cuando le visitaron en Kiev hace justo una semana. «Europa está con vosotros y seguirá con vosotros hasta la victoria», dijo entonces Macron.

Zelenski respondió que el estatus de país candidato para Ucrania iba a «reforzar la libertad en Europa». A su juicio, es la decisión «más importante de la tercera década del siglo XXI…Ucrania está en primera línea pero la agresión rusa es contra toda Europa».

En Bruselas, el jefe de la delegación ucraniana ante la UE, Vsevolod Chentsov, ha dicho que ser candidato «envía el mensaje de que somos un país que ha elegido su futuro».

La ira balcánica

Este gesto con Ucrania y Moldavia tiene un marcado carácter simbólico. De no hacerlo, además, se daría una señal equivocada al Kremlin. La invasión rusa de Ucrania ha convertido a su pueblo y al presidente en la encarnación de la lucha por las libertades. Sin embargo, el Consejo Europeo ha dejado de lado durante años a los países de los Balcanes que están en la sala de espera.

Macedonia del Norte, que candidato desde 2005, ha vuelto a topar con el veto de Bulgaria para iniciar la negociación. Montenegro es candidato desde 2010, Serbia desde 2012 y Albania desde 2014. «La UE ha de cumplir sus promesas pasadas antes de abrir la puerta a nuevos», sostienen los balcánicos agraviados. Estos cuatro países de los Balcanes, junto con Turquía, están en proceso de incorporar la legislación de la UE a su derecho nacional.

Los países candidatos han de cumplir con los criterios de Copenhague que consisten en que sean una democracia estable, se respete el Estado de Derecho y se acepte la legislación de la UE, además de ser una economía de mercado en funcionamiento. La Comisión evalúa la capacidad del solicitante de cumplir estos criterios. Si el dictamen es favorable, el Consejo ha de aprobar un mandato de negociación, que constan de varios capítulos. Como el proceso es tan largo hay quienes señalan que el gesto con Ucrania y Moldavia no deja de ser engañoso. Precisarán más de una década para ingresar. Y además la UE queda en mal lugar con los Balcanes.

El Alto Representante para la Política Exterior, Josep Borrell, ha reconocido: «No estamos donde deberíamos estar con los Balcanes». Muy enfadado el primer ministro albanés, ha dicho: «Lo siento por la UE, de verdad que lo siento… Es un día histórico en sentido negativo. Los albaneses tenían gran fe en Europa. Para nosotros es como una religión. Espero que el Consejo Europeo no se dedique a discutir el sexo de los ángeles mientras se derrumban las murallas de Constantinopla».

En el caso de Ucrania, este reconocimiento, si bien es un gesto relevante, es insuficiente si no se acompaña de más ayuda militar y financiera, según demandas sus autoridades. La UE ya ha aprobado unos 2.000 millones de euros en asistencia militar, según calcula The Guardian, pero las armas llegan muy lentamente. Recientemente Kiev ha reconocido que de momento solo ha llegado a manos ucranianas un diez por ciento de todo el armamento que necesitarían para luchar en igualdad de condiciones contra las tropas rusas.

A su vez, la Comisión Europea estudia aprobar un fondo de emergencia de 9.000 millones de euros, fundamentalmente préstamos, lo que sería bien recibido en Kiev, aunque las autoridades ucranianas han dicho que necesitan 5.000 millones al mes para seguir adelante.