Primer resultado de la cumbre de Madrid justo antes de su arranque: Turquía dejará de bloquear el proceso de adhesión de Suecia y Finlandia a la OTAN, tras la reunión a cuatro celebrada este martes en la capital de España entre los dirigentes de los tres países y el secretario general de la alianza, Jens Stoltenberg. El inminente ingreso de estos dos países nórdicos, tradicionalmente no alineados, es un duro golpe al líder ruso, Vladimir Putin. «Quería menos OTAN y ahora tiene más OTAN a sus puertas. Cualquier país tiene derecho a decidir su futuro», ha dicho Stoltenberg, que se apunta el primer tanto de este encuentro «crucial».

El presidente finlandés, Sauli Niinistö, la primera ministra sueca, Magdalena Andersson y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se han reunido durante cuatro horas en el Ifema, donde se celebra este miércoles la reunión del Consejo del Atlántico Norte. La cumbre de Madrid empieza así con esta buena nueva, una ampliación que refuerza la seguridad de los aliados y de Suecia y Finlandia.

Previamente, Stoltenberg había hablado el sábado con Erdogan y en Bruselas el lunes se habían visto los negociadores de todas las partes. Pero nadie se atrevía a asegurar al cien por cien que la cumbre de Madrid iba a empezar con tan buena noticia.

Al final del encuentro, los ministros de Exteriores de Suecia, Finlandia y Turquía han firmado un memorándum con el que se comprometen a reforzar la seguridad de los demás. Suecia y Finlandia van a endurecer la vigilancia de los miembros del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y suscriben un acuerdo de extradición, siempre de acuerdo «al estado de derecho en los dos países». Además, levantan el embargo de armas a Ankara.

Turquía había frenado la ampliación a Suecia y Finlandia de la OTAN por considerarlo demasiado permisivos con los miembros del PKK, que Ankara califica de terroristas. También reclamaba un cambio en el apoyo a los peshmergas kurdos del norte de Siria, que han desempeñado un papel relevante en la lucha contra el autoproclamado Estado Islámico. En el memorándum Turquía ha conseguido reflejar estas preocupaciones.

Stoltenberg ha recordado que «ningún aliado ha sufrido atentados tan brutales como Turquía por parte del PKK». Ha señalado cómo Suecia y Finlandia «se comprometen a colaborar con Turquía para garantizar su seguridad y eso comprende la vigilancia de actividades del PKK y acuerdos de extradición». En Suecia la comunidad kurda es numerosa e incluso tienen diputados de origen kurdo. Las autoridades suecas han dicho hasta ahora que su compromiso en la lucha contra el terrorismo es compatible con su vocación de acogida a refugiados políticos.

El secretario general de la OTAN ha elogiado «el espíritu constructivo» de los dirigentes de Turquía, Suecia y Finlandia. Una vez que el líder turco ha considerado que se satisfacían sus demandas ha levantado el veto a esta ampliación, marcada por la invasión rusa de Ucrania.

Guiada por el concepto de ‘autonomía estratégica’, la política exterior turca se ha convertido en un escenario para obtener puntos de seguridad y geopolíticos de todos los actores»

Hossein aghaie joobani, univ. dokuz eylül

La guerra en Ucrania ha llevado a Turquía a hacer equilibrios entre Kiev y Moscú. «Guiada por el concepto de autonomía estratégica, la política exterior turca se ha convertido en un escenario para obtener puntos de seguridad y geopolíticos de todos y cada uno de los actores con los que Turquía interactúa. Sin embargo, queda por ver si el acto de equilibrio de Turquía con las grandes potencias se mantendrá, ya que la guerra en Ucrania puede obligar a Turquía a disgustar aún más a Rusia», señala Hossein Aghaie Joobani, investigador de la universidad turca de Dokuz Eylül, para quien los términos del memorándum son favorables a Turquía y permiten a Erdogan apuntarse un tanto.

Efecto de la invasión rusa

En todo caso, habría resultado muy frustrante para los aliados cerrar la puerta a Suecia y Finlandia en este momento, cuando les resulta más necesario que nunca mostrar músculo y aparecer como una comunidad de valores.

Además, el ingreso de estos dos países tiene un poderoso carácter simbólico: Finlandia fue parte del Imperio Ruso y comparte 1.300 kilómetros de frontera con Rusia y Suecia lleva 200 años sin guerras y es el paradigma de la lucha antinuclear. Es muy relevante que los dirigentes de los dos países se hayan coordinado para dar el paso juntos, lo que da mayor dimensión a su inminente ingreso.

Antes de la invasión rusa de Ucrania, tanto en Finlandia como en Suecia el ingreso en la OTAN era reclamado por una minoría de la población. Sin embargo, a partir del 24 de febrero la opinión pública en los dos países dio un giro de 180 grados y empezó a mostrarse a favor.

Los dos países, aunque son miembros de la Unión Europea y han asociados a la OTAN, han sido tradicionalmente no alineados. Pero la agresión rusa fue determinante. También influyó el hecho de que Putin señalara que consideraba una línea roja que estos dos países nórdicos ingresaran en la Alianza Atlántica. Al contrario de lo que pretendía, los impulsó a dar los pasos necesarios para solicitar el ingreso.

El presidente de Finlandia, Sauli Ninistö, uno de los dirigentes europeos que más ha tratado con el líder ruso, Vladimir Putin, ha destacado en un comunicado que «Finlandia condena el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones y como miembro de la OTAN se comprometerá plenamente con los documentos y políticas antiterroristas de la OTAN».

Suecia y Finlandia participarán en la cumbre de Madrid ahora como invitados al ingreso. Hasta ahora eran asociados. Los 30 aliados ya están de acuerdo en que puede iniciarse el proceso de adhesión, que será breve según fuentes aliadas, dado que los dos países cumplen con los requisitos y tienen unas Fuerzas Armadas avanzadas y con gran capacidad de interoperabilidad con las aliadas. Llevan años colaborando. Para que sean aliados de pleno derecho han de aprobarlo los parlamentos nacionales. Entonces se convertirán en los miembros 31 y 32 de la Alianza Atlántica.

Mientras aún no se consuma su ingreso, no están protegidos por la cláusula de seguridad colectiva, el artículo 5. Muchos de los aliados, entre ellos Estados Unidos y el Reino Unido, han firmado acuerdos bilaterales con Suecia y Finlandia para ofrecerles esta garantía de seguridad en ese periodo de transición.

En una entrevista con El Independiente, la embajadora de Finlandia, Sari Rautio, aseguraba que Finlandia está preparada en caso de una reacción en contra de Rusia. El presidente Ninistö llamó personalmente al líder ruso en cuanto hubo acuerdo entre las fuerzas políticas para impulsar la candidatura a la OTAN. A su vez, el embajador sueco, Teppo Tauriainen, explicaba cómo su país no iba a renunciar a su lucha contra el desarme nuclear o su papel mediador en conflictos. En los dos casos es el artículo 5, ese uno para todos, todos para uno de la Alianza Atlántica, lo que les ha llevado a llamar a las puertas de la organización político militar con mayor éxito de la historia.