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Internacional

A la OTAN le preocupa el cambio climático y no es por su huella de carbono

Un soldado estadounidense en una moto de nieve.

Un soldado estadounidense en un ejercicio de la OTAN en Suecia en febrero de 2022. OTAN

A la OTAN le preocupa el cambio climático y ha traído su preocupación a Madrid para que se tenga en cuenta en la visión del futuro de la organización. El nuevo Concepto Estratégico que contiene la guía de acción de los próximos años de la Alianza contendrá, por primera vez, el asunto del cambio climático como uno de los retos de seguridad. 

Jens Stoltenberg, secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte anunció ayer en el Foro Público sobre la OTAN, organizado por el Real Instituto Elcano, la German Marshall Fund, la Conferencia de Seguridad de Múnich y el Atlantic Council, en Ifema, la publicación de un primer informe de la Secretaría de la organización sobre Cambio Climático.

Un documento que acompañó del anuncio de que la intención de la Alianza es reducir su propia huella de carbono para 2030 hasta el 45% y a cero, para 2050. Será su aportación a la descarbonización de la sociedad. Una importante declaración de intenciones de cara a la mitigación del cambio climático, pero a la OTAN lo que le preocupa es que la Alianza y sus miembros se encaminen hacia la independencia energética.

Antes creían que el cambio climático era soft power pero ahora se han dado cuenta de que es una cuestión vital»

Annalena Baerbock, ministra de exteriores de Alemania

La lección en ruso de la guerra de Ucrania ha sido muy esclarecedora sobre la necesidad de abordar la transición energética como un elemento de seguridad, además del elemento económico. “Rusia utiliza la energía como arma coercitiva. Hay que reducir la dependencia energética. Hemos de diversificar nuestras fuentes de energía. Hemos de trabajar juntos para que las políticas nacionales estén coordinadas. La OTAN es la plataforma ideal para innovar sin perder efectividad”, ha señalado.

La ministra alemana de Exteriores, Annalena Baerbock, también presente en el foro destacó el cambio ‘verde’ de la OTAN: «Antes creían que el cambio climático era soft power pero ahora se han dado cuenta de que es una cuestión vital». Stoltenberg lo ha dicho muy claro: “Si queremos estar en la vanguardia de la tecnología, hemos de hacernos más verdes. No solo por el cambio climático, sino porque queremos la mejor tecnología”.

En este sentido el informe del secretario general sobre cambio climático no sólo señala la importancia de la independencia de los combustibles fósiles, sino que destaca que los aliados no se deben de crear otras nuevas dependencias de tecnologías. “En particular con China, que domina el control y procesado de materiales esenciales [para tecnologías limpias]”, señala el informe.

Impactos directos en lo militar

Si bien la transición energética es estratégica para los aliados en un plano geopolítico, también tiene un impacto directo en la logística y en los aspectos militares. Apenas se nombran dentro del documento de la OTAN, porque son problemas que se empiezan a dilucidar para los militares. Son apenas diez hojas, pero contienen quebraderos de cabeza para varias generaciones de mandos de la Alianza.

Material y técnicamente los ejércitos tendrán que reducir su dependencia de los combustibles fósiles, lo que requiere la electrificación de su parque móvil. De entrada ya les preocupa la factura en fuel que los ejércitos actuales tienen que abordar porque “como resultado de las amenazas rusas vamos a incrementar nuestros ejercicios militares y nuestras patrullas de vigilancia, lo que aumentará nuestro consumo de gasolina y nuestras emisiones de gases de efecto invernadero”.

Excavadoras de la UME trabajan para quitar la nieve y el hielo de la pista del aeropuerto Madrid-tras el paso de Filomena en 2021.
Excavadoras de la UME trabajan para quitar la nieve y el hielo de la pista del aeropuerto Madrid-tras el paso de Filomena en 2021. Jesús Hellín / Europa Press

Cambios operativos

Una operación en verano puede coincidir con una ola de calor que puede afectar en muchos planos a un ejército en acción, por ejemplo. “Ahora tenemos en cuenta el cambio climático cuando realizamos nuestras misiones. Así somos más efectivos en entornos cada vez más inhóspitos”, ha explicado Stoltenberg. En países como Iraq e Irán las temperaturas baten récords cada año.

Unidades de emergencia

Las situaciones de emergencia causadas por los fenómenos meteorológicos extremos como las inundaciones del pasado verano en Alemania requieren de la implicación de las FFAA para atenuar sus impactos. En este sentido, la disponibilidad del ejército para la sociedad incrementará por el cambio climático. Unidades como la UME en España ya han participado en operaciones de emergencias causadas por el cambio climático como Filomena.

Subida del nivel del mar

La subida del nivel del mar va a cambiar la fisonomía de la costa antes incluso de su subida efectiva. Principalmente por causa de las tormentas que golpean de manera más recurrente las infraestructuras de la costa. En este sentido la bases navales de todos los ejércitos, en especial los del hemisferio norte se van a ver muy afectadas. 

Nuevo focos de inestabilidad 

Sequías que arrasan con las cosechas, o desastres que acaban con la economía de una zona son y serán fuentes de conflictos. “Es una crisis que se está multiplicando. La climatología más extrema promueve tensiones y conflictos. Es muy importante para la OTAN”, ha dicho Stoltenberg. La desaparición del hielo en el Ártico está empujando a su progresiva militarización, de hecho la OTAN ha creado una nueva división ártica ante el incremento de la presencia e intereses rusos en el Polo Norte.

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