En 2017, Italia cambió su ley electoral, y entró en vigor la actual, llamada popularmente Rosatellum por el parlamentario Ettore Rosato. De acuerdo con esta ley, actualmente vigente, las dos Cámaras del poder legislativo se dividen entre voto proporcional y voto mayoritario. Los partidos tendrán un número determinado de escaños a partir del número de votos válidos que obtengan en el caso del proporcional. En el mayoritario solo es elegido quien más apoyos tiene.

Después de la reforma del decreto legislativo de diciembre de 2020, en la Cámara de Diputados 148 diputados son elegidos de manera mayoritaria, 244 de manera proporcional y ocho dependen del voto extranjero, también proporcional. En el Senado, 74 senadores son elegidos de manera mayoritaria, 122 proporcional, y cuatro dependen del voto extranjero, también proporcional. Y es aquí donde la izquierda italiana embarranca.

Competirán la coalición de centroderecha, la de centroizquierda, la centrista, el ‘tercer polo’ y el Movimiento 5 Stelle»

A pesar de que a nivel proporcional, los sondeos apuntan a un empate entre Fratelli d’Italia y el Partido Democrático, y la suma de bloques dentro de los márgenes de error está más o menos equilibrada, en el voto mayoritario la coalición de centro-derecha, es decir, el bloque de Berlusconi, Salvini y Meloni, se impone claramente. Tendría mayoría absoluta.

La razón es que el sistema italiano premia las coaliciones, porque en la parte de voto mayoritario suman a favor de un candidato consensuado entre todas las partes. Actualmente tenemos la coalición centrodestra formada por Lega, Fratelli d’Italia, Forza Italia y Noi Moderati. La lista centrista congrega a UDC, Coraggio Italia, Noi con l’Italia y Italia al Centro.

La coalición centrosinistra formada por Democráticos e Progresistas (Demos, PD, Artículo 1 y Socialistas) cuyo candidato será Enrico Letta; Piu Europa (+Europa), Alleanza Verdi Sinistra (Verdi e Sinistra Italiana) e Impegno Civico. Después está la Lista Civica Nazionale con Italia Viva y Azione que formarán el llamado tercer polo. Movimiento 5 Stelle irá en solitario. Y después otros minoritarios. 

Los candidatos principales de la centrodestra serán Berlusconi, Meloni y Salvini. De la coalición centrosinistra Enrico Letta. Por la coalición del terzo polo compiten Carlo Calenda y Matteo Renzi. Giuseppe Conte no ha conseguido sumar coalición con nadie, y por este motivo Movimiento 5 Stelle irá en solitario. 

Objetivo: sumar más que el adversario

En esta amalgama de siglas lo importante es sumar más que el adversario, y es donde el centroderecha toma ventaja. A diferencia de las demás coaliciones, Lega, Fratelli d’Italia y Forza Italia han consensuado sus programas electorales, sus candidatos en los distritos, se han repartido los distritos mayoritarios uninominales para conseguir sumar más que el resto, mientras que la izquierda y el centro aún están negociando quién irá en la Cámara de Diputados, quién en el Senado, quién será candidato, o qué programa electoral defenderán. 

Esto tiene como consecuencia que si analizamos las encuestas últimas de BiDiMedia en los distritos uninominales, primero en la Cámara de Diputados, y después en el Senado, nos encontramos con lo siguiente. De los 148 escaños elegidos de manera mayoritaria, 108 son para candidatos de la coalición de centroderecha. De ellos, 80 están asegurados y 28 entra en los márgenes de error. En los distritos proporcionales hay una barrera electoral del 3% a nivel nacional, 20% a nivel regional y 10% a nivel nacional por las coaliciones.

La siguiente fuerza es la coalición de centroizquierda, que lograría 37 escaños, de los cuales 25 de encuentran en los márgenes de error. Y si miramos los posibles resultados del Senado, de los 74 senadores elegidos de manera mayoritaria, 56 pueden ir a la coalición de centroderecha, de los cuales 16 entran en los márgenes de error. Mientras que el centroizquierda obtendría 16, de los cuales 12 están en los márgenes de error. Solamente tienen cuatro senadores asegurados. El SVP tirolés obtendría dos diputados y dos senadores. 

Recordemos que las elecciones son el domingo 25 de setiembre. Queda más de un mes para esos comicios, pero la situación que se va plasmando poco a poco es la de una centroderecha fuerte, consolidada a nivel de relato y candidatos, y un centroizquierda desaparecido que entra a confrontar las partes más banales de las declaraciones que hacen Meloni o Berlusconi. Los efectos de una trama rusa alrededor de Salvini solo hacen confirmar rumores que llevan tiempo escuchándose en los pasillos palaciegos italianos, pero la contundencia de Meloni y Forza Italia con el asunto de la crisis de Ucrania ha hecho que no implique pérdida de votos por este motivo.

La nula oposición de la izquierda a las políticas derechistas de Draghi y el hecho de no saber situar un discurso alternativo, hacen perder votos a las coaliciones izquierdistas y centristas

Es más, la nula oposición de la izquierda a las políticas derechistas de Mario Draghi, como el hecho de no saber situar un discurso alternativo, sino a remolque del que hace el centroderecha, hacen perder votos a las coaliciones centristas e izquierdistas. 

En conclusión, a pesar de que el Rosatellum fue un sistema para reforzar el papel del centro político, su funcionamiento ha beneficiado principalmente a los partidos centroderechistas y derechistas. Y a pesar de que lleva aplicándose desde las elecciones del 4 de marzo de 2018, las primeras con esta ley electoral, la izquierda y la centroizquierda aún no han sabido cómo conseguir no ir divididos para sumar más.

La división de las izquierdas y el centroizquierda en más de diez listas y cuatro coaliciones articula que una sola de centroderecha siempre sume más por concentrar más votos. Cuatro años, y algunos aún no lo han aprendido. 


Guillem Pursals es politólogo, máster en Seguridad, especialista en conflictos, seguridad pública y Teoría del Estado.