La destrucción parcial del puente de Crimea producida durante la madrugada del viernes ha sido un duro golpe de autoridad sobre la mesa que escenifica el cambio de tornas que la guerra de Ucrania está experimentando para Rusia

El ataque demostró que Crimea no era intocable, haciendo ver que Rusia es más vulnerable de lo que pretende aparentar, provocando incluso que los sectores más ‘duros’ de la cúpula rusa hayan exigido a Vladimir Putin una implicación más firme en Ucrania.

La voladura del puente ha sido, de hecho, aparte de una victoria estratégica, una especie de victoria moral para el ejército ucraniano que como tal lo ha celebrado.

El puente de Kerch era un símbolo político de la anexión rusa de Crimea en 2014. Con 19 kilómetros de longitud, es el puente más largo de Europa y un enclave con un importante valor estratégico, sobre todo en un contexto bélico como es el actual.

Ante tal emergencia, Rusia ha querido ocultar cualquier tipo de debilidad, afirmando que la destrucción parcial del puente no ha impedido su utilización.

La realidad es que al menos tres personas murieron en la explosión de un camión en el puente de Kerch y la explosión fue tan aparatosa porque el explosivo se detonó al paso de un tren de transporte de combustible.

Al menos dos tramos de una de las dos calzadas del puente se derrumbaron por la explosión y la vía férrea paralela resultó dañada, pero está operativa. Lo El canal ferroviario fue abierto pocas horas después del ataque y también pueden circular coches solo en un sentido.

Respuesta rusa en Zaporiyia

La respuesta no tardó en llegar, al día siguiente del ataque al puente, también se ha conocido que Rusia respondió con un ataque sobre Zaporiyia. Al menos 17 personas murieron por el nuevo bombardeo del ejército ruso sobre la ciudad ucraniana donde se encuentra la principal central nuclear del país.

Putin habla de atentado terrorista

En la tarde del domingo el propio Vladimir Putin señaló a los servicios secretos ucranianos del «atentado terrorista» perpetrado contra el puente de Kerch el pasado sábado y que lo ha dejado parcialmente inutilizado.

«No cabe duda de que es un atentado terrorista que buscaba destruir una infraestructura civil de vital importancia para la Federación Rusa», afirmó Putin durante una reunión de trabajo con el director del Comité de Investigación ruso (FSB), Alexander Bastrikin, recogido por la agencia de noticias rusa Interfax.

«Los responsables y los autores materiales son los servicios secretos de Ucrania», el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), aseveró.

La realidad es que Rusia se está viendo cada vez más acorralada en una guerra que se ha dilatado más de lo que tenía previsto Putin. De momento, una de las consecuencias más directas ha sido el nombramiento nombramiento de Sergey Surovikin como comandante único de las tropas rusas en Ucrania, mientras las tropas de Zelenski avanzan y Rusia trata de minimizar el impacto de un ataque tan simbólico como el de Crimea.