Cuando empezó la guerra el multimillonario polifacético Elon Musk mostró su apoyo a Ucrania facilitando rápidamente su sistema Starlink de conexión a Internet de banda ancha a bajo costo al gobierno de Kiev. Rusia había situado en su objetivo a Viasat, la vía de conexión a Internet por satélite de Ucrania. Los ciberataques para inutilizarlo fueron las primeras acciones contra el enemigo. Sin comunicaciones cualquier país en guerra queda desamparado. La CNN ha informado en exclusiva que el dueño de Tesla ha escrito al Pentágono que no puede seguir con estas contribuciones caritativas. La dependencia digital también influye en la guerra.

Musk puso a disposición de Ucrania 50 satélites listos para usarse en Europa del Este apenas iniciada la invasión rusa de Ucrania. A principios de abril la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional compró 1.300 antenas parabólicas para Starlink, y SpaceX, la empresa de Musk, donó 3.600 estaciones. «No hay comunicación para nosotros con el mundo exterior sin Starlink», decía Alisa Kovalenko a Bloomberg hace unos meses.

Gracias a Starlink, Putin no pudo silenciar a Zelenski porque sirve sobre todo para evitar los cortes en las comunicaciones. «Tenemos más de 11.000 estaciones y nos ayudan en todos los frentes. Incluso sin luz ni internet fijo, a través de generadores que usan Starlink, para renovar cualquier conexión en Ucrania», decía a Politico el viceprimer ministro de Ucrania, Mijailo Fedorov. El también titular de Transformación Digital llevó a cabo los contactos con los empresarios de las tecnológicas, entre ellos con Elon Musk, a quien pidió apoyo por Twitter.

Hasta ahora Musk ha donado 20.000 unidades satelitales de Starlink, una operación que, según el multimillonario, ha costado a SpaceX 80 millones de dólares y superará los 100 millones a finales de año. La carta al Pentágono data del mes pasado. En julio el comandante en jefe ucraniano, general Valeri Zaluzhniy, reclamaba otros 8.000 terminales.

«No estamos en disposición de seguir financiando terminales como demanda el general Zaluzhniy«, contestaban fuentes de SpaceX. Starlink reclama al Pentágono 120 millones por el resto del año y más de 400 millones por los siguientes 12 meses. Expertos del sector señalan que es un sobrecoste.

Este cambio de Elon Musk es anterior a su tuit del 4 de octubre en el que preguntaba a sus seguidores si Ucrania debería negociar la paz con Rusia y dejar sus avances para liberar los territorios ocupados por las tropas del Kremlin. Planteaba que Rusia abandona las cuatro regiones ucranianas anexionadas si lo decidieran así sus habitantes tras unas elecciones supervisadas por la ONU. Ucrania tendría que renunciar a Crimea y no entrar en la OTAN.

La respuesta de las autoridades ucranianas fue unánime. Ni hablar. Y la indignación quedó de manifiesto en sus cuentas en redes sociales. Zelenski hizo otra encuesta en la que preguntaba si preferían al Elon Musk que apoya a Ucrania o el que no lo hace.

El ministro de Transformación Digital, Myjailo Podolyak, propuso otro plan. «Ucrania libera sus territorios, incluida la anexionada Crimea. Rusia se somete a desmilitarización y desnuclearización y así no puede seguir amenazando a otros». Y el embajador ucraniano en Alemania, Andrij Melnyk, conocido por sus improperios poco diplomáticos le contestó: «Vete a la m…». «Solo estamos siguiendo el consejo del diplomático ucraniano», ha replicado Musk, si bien la decisión parece anterior.

Ha llegado a especularse con que Musk había hablado con el líder ruso, Vladimir Putin, quien le habría convencido sobre su simulacro de pan de paz. Ian Bremmer, a cargo de Eurasia Group, dijo que Musk le había comentado que había conversado con Putin y que le había expuesto sus líneas rojas. También que iba a ganar la guerra «sin importarle nada». Musk asegura que la última vez que lo hizo fue año y medio y la conversación trató sobre el espacio.

Rusia y China habrían expuesto a Musk sus recelos por el uso de Starlink por parte de Ucrania. Rusia por el hecho que facilita la conectividad del enemigo, aunque también queda más expuesto, más visible. Y China, como dice Musk en una entrevista en Financial Times, porque no quiere que pueda servir de ejemplo a los disidentes y recurran a Starlink para saltarse el control estatal.

Musk está jugando un doble juego en la guerra en Ucrania. Y en el Parlamento británico ya hay quienes plantean si no habría que sancionarle. Ha pasado de declararse orgulloso de apoyar a Ucrania, a decir que Starlink solo se usa para fines pacíficos. Musk siempre sorprende. Ahora quiere vender su perfume, Burnt Hair (pelo quemado) para poder comprar Twitter. Y nada es ficción.