América Latina

Lula, presidente: "Voy a gobernar para los 215 millones de brasileños. No hay dos Brasiles; somos un único pueblo"

Bolsonaro se mantiene en silencio, si bien varios de sus aliados políticos reconocen la victoria del líder del PT

Lula da Silva, presidente electo

Lula lanza un beso a sus simpatizantes tras ganar las elecciones a la Presidencia. EFE

Y 12 años después resucitó. «Me considero un ciudadano que ha vivido un proceso de resurrección. Intentaron enterrarme vivo y aquí esto». Fueron las primeras palabras ante sus seguidores de Inácio Lula da Silva, una vez reconocida su elección para un tercer mandato. Aludía, sin mencionarlo, a sus 580 días en la cárcel condenado por corrupción a mediados de 2017. Una vez anulada la pena a finales de 2019 ha podido renacer de sus cenizas. Lula, que ha superado los 60 millones de votos, más que nunca antes, ha logrado la victoria por la mínima, menos de dos puntos (50,9% frente a 49,1%), 2,1 millones de votos de diferencia. Es la primera vez que un presidente en el poder pierde la reelección desde que se reinstauró la democracia en los 80. Y Lula empezará el 1 de enero próximo un tercer mandato inédito. Ya fue presidente entre 2003 y 2010.

Ha prometido gobernar para todos los brasileños, no solo para los que le han votado. El presidente del Tribunal Superior Electoral ha hablado con Lula y con Bolsonaro, sin que el presidente le haya comentado sus intenciones. De momento, guarda silencio, aunque varios de sus aliados políticos, como el presidente de la Cámara de Diputados, Arthur Lira, y el gobernador electo de Sao Paulo, Tarsicio Gomes de Freitas, han tendido la mano a Lula. La abstención ha sido del 20,5%.

En un discurso medido, que Lula leyó pausadamente, lo que no suele ser su tónica ya que suele improvisar, Lula ha hablado de triunfo de la democracia y ha sido conciliador con el pueblo brasileño, sin citar por su nombre al presidente Bolsonaro. «Gobernaré para 215 millones de brasileños. No hay dos Brasiles, hay un solo país, un único pueblo, una gran nación», ha dicho.

No es una victoria mía, ni del PT, ni de los partidos que me han apoyado. Es la victoria de un gran movimiento democrático que va más allá de partidos o intereses personales»

lula de silva, presidente electo

«No es una victoria mía, ni del PT, ni de los partidos que me han apoyado. Es la victoria de un gran movimiento democrático que va más allá de los partidos o de intereses personales», ha subrayado. Junto a él, le pasaba las páginas su tercera esposa, Janja da Silva, con quien se casó en mayo pasado. También ha remarcado la necesidad de recomposición institucional guiados bajo el compromiso constitucional. Ha subrayado que el pueblo brasileño ha votado por la democracia. «Llegamos al final de una de las elecciones más importantes de la historia. Unas elecciones que colocaron dos proyectos opuestos de país y que hoy tiene un único vencedor: el pueblo brasileño», ha señalado.

«En este 30 de octubre la mayoría del pueblo brasileño quiere más democracia, más entendimiento entre los brasileños, más libertad y fraternidad. Desea escoger quién les va a gobernar». Su primer tuit, una vez que reconocía el Tribunal Superior Electoral su victoria, reproducía una sola palabra: democracia. Y la bandera de Brasil, una bandera que reivindica para todos los brasileños, no solo para Bolsonaro y los suyos. La fiesta de los lulistas se ha prorrogado hasta altas horas de la madrugada en la Avenida Paulista.

El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha señalado en su primer discurso que acabar con el hambre es su principal objetivo: «Si somos capaces de exportar comida al mundo entero, tenemos que ser capaces de hacer que los brasileños desayunen, almuercen y cenen todos los días. Ese es mi mayor compromiso». En Brasil, tercer productor de alimentos del mundo, considerado uno de los graneros del mundo, hay 33 millones de personas que pasan hambre.

«Hay que reunir de nuevo a las familias. Hay que restablecer los lazos rotos por el odio. Este país necesita paz y unión. Este pueblo no quiere seguir peleando. Está cansado de mirar al otro y ver al enemigo. Las armas matan y nosotros hemos elegido la vida», ha dicho Lula, en alusión a la cultura de violencia alentada por su rival. Como muestra el fin de semana sorprendió cómo una diputada del partido de Lula perseguía a un hombre a punta de pistola por una calle de Sao Paulo.

«Brasil ha vuelto»

Ha reconocido Lula que el desafío es «enorme» y entre los cambios que ha mencionado ha sido la mayor atención a los más vulnerables y la protección de la Amazonía, que ha sufrido una pérdida de 60% en el mandato de Lula. A su vez, ha asegurado que Brasil «ha vuelto» a la escena internacional. Ha recibido la felicitación del presidente de EEUU, Joe Biden, el Alto Representante de Política Exterior y Seguridad, Josep Borrell, entre otros mandatarios, en una señal clara dirigida también al presidente saliente, Jair Mesías Bolsonaro.

No se ha olvidado de mencionar a Jesucristo. «Me acuerdo a diario de las lecciones de Jesús: sobre todo del amor al prójimo. En este país no faltará amor. Viviremos un nuevo tiempo de paz, amor y esperanza».

Queda por saber qué hará ahora el presidente saliente, Jair Mesías Bolsonaro, que recibió el apoyo entusiasta del ex presidente Donald Trump apenas horas antes de la votación. La sombra del asalto al Capitolio estremece a los brasileños. Pero varios de sus aliados, entre ellos el juez que condenó a Lula, el senador Sergio Moro, han reconocido la victoria de Lula. «Así es la democracia», ha escrito en Twitter.

En 2014, cuando el conservador Aecio Neves se quedó a tres puntos de la petista Dilma Rousseff pidió revisión de los datos. Bolsonaro puso en cuestión el sistema de voto electrónico ya antes de la primera vuelta. Pero después del último debate, el viernes, decía: «Quien gane más votos es el que se lo lleva». En este caso ha sido Lula por algo más de dos millones de votos, en un censo de más de 156 millones.

Bolsonaro vive

De este modo, Bolsonaro no ha sido derrotado y mucho menos el bolsonarismo. De hecho, ha ganado en 14 estados mientras que Lula lo ha hecho en 13. El estado con mayor poder económico y más votantes, Sao Paulo, tendrá como gobernador a Tarsicio Gomes de Freitas, ex ministro de Infraestruturas con Bolsonaro. Y se enfrentaba al que fue candidato del PT a la Presidencia en 2018, Fernando Haddad, uno de los grandes valores del partido de Lula. En las presidenciales, Bolsonaro ha ganado en este estado pero Lula se ha quedado con la capital. El estado de Minas Gerais ha vuelto a reflejar el resultado de todo el país, incluso con una mayoría más ajustada de Lula (50,2% frente al 49,8%).

La distribución geográfica del voto divide el pais en el nordeste, que apoya a Lula, y el sur y centro con Bolsonaro, quien ha asegurado que se reunirá con gobernadores de todos los signos políticos.

Fue precisamente en el nordeste donde el PT presentó queja porque la policía de carreteras impuso retenes que finalmente retrasaron el voto pero no lo impidieron, según Alexandre de Moraes, presidente del Tribunal Superior de Justicia.

Además, el Partido Liberal de Bolsonaro cuenta con 99 diputados en la Cámara de Diputas y suma hasta 240 con aliados. El PT y aliados serían unos 115. El llamado centrao, diputados pragmáticos que pueden pactar con unos y otros dependiendo de lo que logren, siguen controlando 200 puestos que les dan gran poder. Lula ha de desplegar toda su habilidad como tañedor de consensos para lograr impulsar sus políticas. En el Senado el dominio de los bolsonaristas es aún mayor porque los petistas apenas cuentan con 16 representantes. El riesgo de impeachment le forzará a estos pactos.

«Lula va a tener que negociar mucho y hacer concesiones. No podrá hacer todas las políticas que ha propuesto, pero sí puede promover cambios sobre la explotación del Amazonas o educación, pero será muy complicado», asegura Anna Ayuso, investigadora senior sobre América Latina en el CIDOB.

Lula tiene suerte y la suerte es un elemento fundamental en política, pero va a ser necesario un proceso de reconstitución institucional que llevará su tiempo»

rodrigo rodrigues-silveira, i. iberoamérica

Para empezar Lula ha de formar gobierno y poner de acuerdo a esa plataforma de diez partidos que han avalado su candidatura. En segunda vuelta, el papel de la senadora Simone Tebet, que quedó tercera en primera ronda, ha sido clave para atraer al electorado más centrista, como la inclusión de Geraldo Alckim, un garante para el empresariado del sur y del centro. Esa moderación va a irritar a sus seguidores más radicales. Para Rodrigo Rodrigues-Silveira, profesor de Ciencia Política en el Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca, «Lula tiene suerte y la suerte es un elemento fundamental en política. Es un momento económico favorable para Brasil. Pero va a ser necesario un proceso de reconstitución institucional que llevará su tiempo».    

Lula acaba de cumplir 77 años el 27 de octubre. Ha asegurado que cumplirá un solo mandato y su «resurrección» ha de ser un momento para que Brasil se reencuentre. Es un desafío enorme porque muchos de esos 58 millones de votos de Bolsonaro son anti Lula. Brasil ha de recuperar la ilusión y la alegría y dejar de lado la violencia y el odio.

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