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Las tropas ucranianas avanzan imparables hacia la ciudad de Jersón

Los efectivos rusos retroceden e intentan llegar a la orilla oriental del Dniéper pero miles se quedan atrapados al otro lado

Tropas rusas en el este de Ucrania

Tropas rusas atacan posiciones ucranianas en la región de Donetsk. EFE/ M. DEFENSA DE RUSIA

Las autoridades ucranianas son prudentes y se temen que los rusos hayan convertido Jersón, capital de la región del mismo nombre, en una «ciudad de muerte», sembrándola de minas. O que se dispongan a librar una batalla calle a calle. «El enemigo no regala nada», ha dicho el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. Pero el avance de las tropas ucranianas es un hecho: horas después de liberar la localidad de Snihurivka, en las redes sociales se han visto imágenes de cómo la Brigada Mecanizada 28 tomaba Kyslivka, a 15 kilómetros del centro de la ciudad de Jersón. Van con cautela por si hay zonas minadas, pero sin freno. Incluso hay fuentes que sitúan a las fuerzas especiales ucranianas ya en la ciudad.

El jefe del Ejército ucraniano, Valeri Zaluzhni, ha reconocido que no podía confirmar si las tropas rusas habían dejado la ciudad, pero ha asegurado que los soldados ucranianos han avanzado siete kilómetros en las 24 horas previas y han liberado hasta 12 emplazamientos: Pravdyne, Bruskynes’ke, Kyselivka, Ischenka, Bezvodne, sadok, Chkalove, Novokairy, Yevgenivka, Bobrovyi Kut, Stanislav y Tamaryne. Las escenas se repiten: la población se abraza a los soldados y ellos dejan señales del cambio de mando.

«Los rusos están evacuando poblaciones porque los ucranianos han avanzado más en 24 horas que en las últimas semanas. Debe de haber nerviosismo entre las tropas rusas. Eso les ocurrió en Kupiansk y en Izium», señala Jesús Manuel Pérez Triana, analista de inteligencia y autor de Guerrasposmodernas.com y FlancoSur.com.

El ministro ruso de Defensa, Serguei Shoigu, anunció el miércoles que había dado orden a las tropas rusas de salir de Jersón, la única capital de región ucraniana que habían capturado desde la invasión el pasado 24 de febrero. Es uno de los puntos de inflexión de la guerra. El comandante de las fuerzas rusas en Ucrania, Serguei Surovikin, reconoció que había sido una decisión «difícil», pero dio a entender que era inevitable. No se podía mantener la defensa en la parte occidental del Dniéper.

Fue una puesta en escena que aún despierta dudas, sobre todo, porque la retirada de las tropas rusas es una operación muy complicada. No quedan puentes convencionales, tan solo puentes de pontones y emplean barcazas. Es decir, la anunciada retirada es más un deseo que una posibilidad para los rusos, que han ido cediendo terreno en esta región a los ucranianos por el norte, donde hoy ha caído Tamaryne en manos ucranianas, por el centro y por el sur, donde está la capital.

Caída inminente

Hacia Jersón se han desplazado los rusos, porque es por allí por donde podrían cruzar con medios bastante precarios, y es el destino de los ucranianos. La caída de Jersón en manos ucranianas parece inminente. Aunque no se sabe lo que les espera allí. «Evidentemente no van a entregar la ciudad llave en mano a los ucranianos. Cabe esperar todo tipo de trampas explosivas y fuego de artillería», señala el politólogo Victor Vasilescu, quien está preocupado por la posibilidad de que los rusos decidan volar la presa de Nova Kajovka. Tendría un efecto devastador.

¿Cómo se ha ideado la ofensiva de Jersón? «El plan para liberar Jersón en el sur se anunció en el verano. Con los HIMARS fuimos destruyendo los puentes para que los rusos tuvieran problemas de suministro y comunicaciones. Los rusos enviaron sus mejores tropas allí, miles y los más capacitados. Justo coincidió con la ofensiva en Járkov, que fue un gran éxito y muy rápida. Vimos la debilidad y la explotamos», señala el ucraniano Mark Savchuk, coordinador de la Iniciativa de Periodistas Voluntarios.

Las tropas rusas no están dejando la zona, sino que están retrocediendo porque no pueden parar a los ucranianos»

mark savchuk, analista militar ucraniano

«La ofensiva en Jersón no fue una forma de distraer la atención, sino que tomó mucho tiempo porque había muchas tropas y mucha artillería. No podíamos avanzar rápido. Había numerosas fuerzas de defensa. Rompíamos una y había otra. Estaban ahí las mejores tropas. Una vez que saltó por los aires el puente de Kerch, tuvieron aún mayores dificultades para los suministros», añade Mark Savchuk.

«Lo que vemos ahora es una retirada organizada de los rusos. No están dejando la zona, sino que están retrocediendo porque estamos presionando. No pueden pararnos. Ha llevado mucho tiempo porque eran los mejores y estaban muy bien pertrechados. Muy pronto liberaremos toda la zona y empezará una nueva fase de la guerra», asegura Savchuk.

El ministro ruso de Defensa, Oleksi Reznikov, ha señalado que gran parte de las tropas rusas no se han movido de la ciudad de Jersón y alrededores, y siguen en la parte occidental del río Dniéper. Según el ministro ucraniano, necesitarán al menos una semana para salir de la capital.

Tanto fuentes ucranianas como rusas han informado de que una gran cantidad de tropas rusas, hasta 20.000, han quedado atrapadas en el lado derecho del río Dniéper. Ucrania está barriendo con artillería y los HIMARS los lugares de cruce del Dniéper.

Hay una gran expectación sobre lo que puede pasar en Jersón a partir de ahora, como ha señalado el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. Según Jesús M. Pérez Triana, el alto mando militar ruso escenificó que no tenía sentido militar mantenerse en la zona occidental y ordenaron la retirada. Es una forma de tratar de evitar una rendición.

Los rusos han de retroceder bajo presión enemiga y a través de dos cuellos de botella. Puede darse una estampida catastrófica»

jesús manuel pérez triana, analista de inteligencia

«La salida es una labor complicada. Hemos de ver si los rusos pueden realizar la evacuación de forma organizada porque tienen que hacerlo bajo presión enemiga y han de hacerlo a través de dos cuellos de botella. Un escenario que puede darse es una estampida catastrófica, o bien los rusos lo hagan de forma brillante y sean capaces de sacar a los soldados y renunciar al material pesado. La presión ucraniana se va a incrementar cuanto más pequeña sea la bolsa y más a tiro esté la zona donde se concentren los rusos», concluye.

A esto se suma que los soldados rusos están retrocediendo desde una región que acaban de anexionarse, una región que consideran en su territorio. Deberían defenderla. Como decía el presentador de televisión Andrei Norkin, poco sospechoso de ser crítico con el Kremlin hasta ahora, «si respaldo la decisión de la retirada de Jersón, voy a la cárcel por cuestionar la integridad territorial rusa. Si me opongo, voy a la cárcel por desacreditar a las Fuerzas Armadas». Es el surrealismo mágico ruso.

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