Ha sido excepcional durante su mandato y en su despedida. La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, ha anunciado su dimisión al tiempo que confirma la convocatoria de elecciones para el 14 de octubre. «Ya no tengo fuerzas suficientes. Ha llegado el momento», ha dicho Ardern, en un sorprendente anuncio. Dejará de ser primer ministra antes del 7 de febrero.

En una reunión anual del Partido Laborista este jueves, Ardern ha dicho: «Me voy porque un papel tan privilegiado conlleva responsabilidad. Hay que saber cuándo eres la persona adecuada para dirigir y cuándo no lo eres. Sé lo que requiere este trabajo y ya no me quedan fuerzas para hacerlo bien». Seguirá siendo diputada hasta finales de año.

«Soy humana, los políticos son humanos. Damos todo lo que podemos durante todo el tiempo que podemos. Y para mí es el momento», ha añadido. Asegura que no se va porque crea que su partido lo tiene difícil. Al contrario, se dice confiada en la victoria con un nuevo liderazgo. El Partido Laborista ahora ha de buscar quién logra el suficiente apoyo para ser nuevo líder y nuevo primer ministro.

El líder de la oposición, Christopher Luxon, ha reconocido su «encomiable labor» y ha destacado la labor de Ardern como «embajadora de Nueva Zelanda en el mundo».

«Ellos son los nuestros»

En 2017 Jacinda Ardern, experta en Comunicación y militante laborista desde los 17 años, se convertía en la jefa de gobierno más joven del mundo. Tenía 37 años. Durante su mandato ha tenido que lidiar con la pandemia del Covid y el ataque terrorista contra dos mezquitas en Christchurch.

Su reacción en el atentado llamó la atención al mundo. Murieron 51 personas en el ataque contra la comunidad musulmana. Acuñó el lema They are us (ellos son los nuestros. En su discurso, que leyó con hiyab por respeto a las familias, dijo: «Eligieron Nueva Zelanda porque era segura, porque no había lugar al odio o el racismo. Nosotros representamos la diversidad, la amabilidad, la compasión, somos el hogar para los que comparten nuestros valores. El refugio para quien lo necesita». Y se dirigió al asesino: «Deberías habernos elegido a nosotros». No se dio a conocer el nombre del criminal, un australiano que buscaba notoriedad.

La propia Ardern hacía balance, según relata The Guardian: «Han sido los cinco años y medio más gratificantes de mi vida. Han tenido sus retos: una agenda centrada en la vivienda, la pobreza infantil y el cambio climático… Sufrimos un acto terrorista interno, una gran catástrofe natural, una pandemia mundial y una crisis económica». En el último año se ha enfrentado a un aumento de las amenazas de violencia, sobre todo relacionadas con grupos conspiranoicos.

Ha confesado que le gustaría ser recordada como «alguien amable, pero fuerte, empática, pero decidida, optimista pero centrada». Asegura que no tiene planes salvo dedicarse a su pareja, presentador de televisión, y su hija Neve, a la que dio a luz en 2018, estando en el cargo. «Son los que más se han sacrificado en este tiempo». Ha prometido a Neve que a partir de ahora la llevará al colegio y a Clark le ha dicho que es hora de casarse.