Doce meses de guerra son muchos meses y aún no hay señales de que se alcance la paz en un futuro cercano. Con motivo del aniversario de la invasión rusa a gran escala de Ucrania, que comenzó en la madrugada del 24 de febrero de 2022, China ha querido mostrar que es un "actor imprescindible" con su documento de 12 puntos, recibido con frialdad por Occidente. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, se ha mostrado dispuesto a reunirse con el líder chino, Xi Jinping, así como a sumar también a la India, y países latinoamericanos y africanos a una cumbre sobre el conflicto. Sabe que son los más reacios a las tesis ucranianas, como se aprecia en las votaciones en la Asamblea General de la ONU. Sobre la mesa estaría el plan de paz de Zelenski. Esa conferencia debería ser en un país que "sea capaz de reunir a tantos países del mundo como sea posible". ¿Qué país y qué líder mantiene sus lazos tanto con Ucrania como con Rusia?

Lo vimos este viernes, cuando se conmemoraba este trágico primer aniversario. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, habló por teléfono con el líder ruso, Vladimir Putin, y con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. A Putin le dijo que era necesaria "una paz justa para evitar más pérdidas de vidas humanas y más destrucción". A Zelenski le expresó que seguía dispuesto a colaborar en que hubiera negociaciones entre las dos partes y confirmó su apoyo al pueblo de Ucrania.

Tanto Rusia como Ucrania enviaron ayuda a Turquía, cuando sufrió los peores terremotos de este siglo. Los seísmos del 6 de febrero y sus réplicas se han cobrado más de 47.000 vidas en Turquía y Siria. Erdogan, que se juega la reelección en las elecciones del 14 de mayo, impuso el estado de emergencia en diez provincias afectadas.

Turquía hizo posible, junto con la ONU, el acuerdo que facilitó la exportación en barco de cereales de Rusia y Ucrania desde el Mar Negro. Así se evitó una crisis alimentaria que habría afectado sobre todo a países africanos. Está pendiente de renovación a finales de marzo. 

También Turquía fue la anfitriona en marzo de las negociaciones entre ucranianos y rusos, a las que llegaron a participar los ministros de Exteriores, el ruso Lavrov, y el ucraniano Kuleba. Finalmente se malograron cuando se conocieron las masacres en Bucha e Irpin. Ha facilitado los pactos sobre intercambios de prisioneros, que han favorecido la liberación incluso de algunos supervivientes de Azovstal. 

Turquía defiende la integridad territorial de Ucrania y la retirada de Rusia, incluso de Crimea, donde vive la minoría tártara. Nada más empezar la guerra facilitó el envío de drones Bayraktar TB2, vitales en esa primera fase. El soldado Taras Borokov escribió una canción en honor de estos drones de combate de fabricación turca, a instancias de la Fuerzas Armadas ucranianas.

A su vez, el gobierno turco no ha aplicado sanciones a Rusia y ha mantenido el comercio con el Kremlin. Sus exportaciones a Rusia han aumentado un 45% en este año. Y Rusia ha aportado una liquidez muy necesaria en un momento de grave crisis económica en Turquía, agravada ahora por el terremoto. En julio pasado, Rusia transfirió unos 5.000 millones de dólares para la construcción de una planta nuclear y están pendientes otros 10.000 millones. Moscú estudia posponer el pago de unos 20.000 millones por importaciones de gas natural ruso. 

Turquía forma parte de la Alianza Atlántica. Y las fuentes aliadas y europeas confían en su papel mediador. Consideran que Erdogan puede actuar de puente. Ven su posición más equilibrada que la de China, que en su documento habla de reconocer la soberanía y la integridad territorial de todos los países y alude a contención en el uso de armas nucleares, pero no denuncia la agresión rusa. Tampoco pide la retirada de Rusia del territorio ocupado antes de que se levanten las sanciones como sí demanda. China e India se abstuvieron en la última votación en la ONU en la que se pedía una paz justa y que se respete la soberanía de Ucrania, mientras que Turquía votó a favor, al igual que otros 140 países. Siete lo hicieron en contra: Rusia, Bielorrusia, Siria, Eritrea, Corea del Norte, Nicaragua y Mali. 

Erdogan reiteró a Zelenski este 24 de febrero que estaba dispuesto a colaborar para que hubiera negociaciones entre las dos partes

En el primer aniversario de la invasión Erdogan pidió a Putin "una paz justa para evitar más pérdidas de vidas humanas y más destrucción"

Un juego hábil a dos bandas

“Es relevante que China se refiera a la defensa del derecho internacional, pero no distingue entre agresor y víctima. Ponen al  mismo nivel a Ucrania y a Rusia. China quiere recuperar su protagonismo internacional y presentarse como un actor internacional constructivo, pero pone al mismo nivel al invasor y al invadido”, señala Mira Milosevich, investigadora principal en el Real Instituto Elcano.

Turquía tiene una asociación estratégica con Ucrania y a la vez conoce muy bien a Rusia"

mira milosevich, r.I.elcano

"Turquía, sin embargo, sí que juega a los dos bandos. Tiene una asociación estratégica con Ucrania, pero también conoce muy bien a Rusia, con quien ha mantenido innumerables guerras. Ha recibido migrantes rusos y no ha aplicado sanciones. Turquía quiere el final de este conflicto porque  sufre sus consecuencias al afectar al Mar Negro". 

Para Eduard Soler, investigador senior del CIDOB y profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Barcelona, "Turquía ha logrado la cuadratura del círculo. Los ucranianos consideran que Turquía ha estado a su lado. Para Turquía era clave: no quería ser visto como un creador de problemas en la comunidad occidental, y tampoco podía romper con Rusia, algo que tendría efectos en seguridad, por el papel del Kremlin en Siria, y en la economía. Un líder tan controvertido como Erdogan ha sido capaz de aparecer como alguien capaz de proporcionar bienes globales como los conseguidos con el acuerdo de los cereales”. 

Erdogan ha conseguido el respeto de Zelenski, que percibe que el líder turco “no es neutral hacia la guerra”. Y sabe cómo tratar con Putin, que le ve como un líder fuerte, como él. “Putin y Erdogan se tienen tomadas las medidas. Han pasado por momentos complicados, pero Erdogan no olvida que Putin fue de los primeros en mostrar su apoyo en el intento de golpe del verano de 2016. Erdogan ahora lucha por su supervivencia política y a Putin le interesa que siga en el poder”, añade Soler.

Con Ucrania por un lado Turquía tiene lazos históricos y son vecinos. "Para los ucranianos es un país tradicionalmente amigo pero también a Turquía le sirve la ayuda militar para posicionar su industria de defensa", dice el investigador. Ankara también ha entregado vehículos blindados, ha bloqueado la entrada de barcos rusos al Mar Negro y negó el acceso al espacio aéreo turco a los aviones rusos desde Siria.  

A Erdogan mostrar fortaleza le sirve en el contexto electoral: así aparece como un líder respetable y centrado"

eduardo soler, UAB y cIDOB

Esa agenda mediadora permite a Erdogan presentarse ante el mundo como un líder necesario y fuerte, a la vez que facilita que se dejen de lado sus partes más oscuras, como las violaciones de derechos humanos, la persecución de periodistas y activistas, o la corrupción. “Mostrar fortaleza le sirve en el contexto electoral porque le hace aparecer como respetable y centrado”, añade Soler. 

Estos pasos los da Turquía porque es una política que favorece sus intereses. La conexión con Rusia le permite beneficiarse del comercio con un pais cada vez más aislado y a su vez evitar que Moscú actúe en su contra en la guerra de proxys que aún se libra en Siria. El vínculo con Ucrania le ofrece ventajas para su industria militar y que la OTAN le vea como un socio díscolo pero necesario. 

  • PLAN DE PAZ DE ZELENSKI
  • Zelenski asegura que Ucrania ofrece a todas las naciones del mundo participar en la consecución de la paz. Sus propuestas son:
  • 1. Seguridad radiológica y nuclear
  • 2. Seguridad alimentaria
  • 3. Seguridad energética
  • 4. Liberación de presos y deportados
  • 5. Aplicación de la Carta de la ONU y restauración de la integridad territorial de Ucrania y del orden global
  • 6. Retirada de las tropas rusas y cese de hostilidades
  • 7. Restablecimiento de la justicia
  • 8. En contra del ecocidio
  • 9. Prevención de la escalada
  • 10. Fijación del fin de la guerra

Putin le ve como un quintacolumnista en la Alianza Atlántica, y así ha puesto obstáculos a la entrada de Suecia y Finlandia, pero lo ha hecho con argumentos de política interna que no despiertan sospechas de injerencia rusa. En realidad, es la política de Suecia sobre los refugiados la que critica Turquía y es una cuestión a la que recurrirá en la campaña electoral. Es posible que sus reticencias se diluyan cuando EEUU cierre la venta de una nueva remesa de F-16. De nuevo, se trata de mostrar fortaleza en la escena internacional. 

Turquía está rediseñando su relación con Occidente con gran habilidad. “Si todo el mundo quema los puentes con Rusia, ¿quién hablará?”, decía Ibrahim Kalin, portavoz de la Presidencia turca a Francisco Carrión en El Independiente en marzo del año pasado. Turquía quiere ser el puente, establecer un corredor de la paz, entre Kiev y Moscú. Erdogan sueña con una ceremonia en su palacio otomano junto al Bósforo en la que el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, Zelenski y Putin le aclamen como gran benefactor global. El acuerdo del trigo fue un ensayo. 

No es el momento aún, sobre todo, porque Putin no ha dado ninguna señal de estar dispuesto a negociar. Su paz sigue siendo la misma que tenía en mente cuando invadió, una paz en la que los ucranianos han de someterse a los dictados del Kremlin. Y esa paz no va a darse. Putin juega al desgaste y Zelenski a convencer a los todavía resistentes de que han de definirse si quieren que la guerra termine. 

Como señala la periodista ucraniana Anna Korbut, aunque Turquía pueda actuar como mediadora, ”la resolución del conflicto depende de la voluntad de terminarlo. Y Rusia por ahora no demuestra que quiera acabar”. Hay que lograr que el Kremlin asuma que esta guerra no la puede ganar. Como ha dicho Zelenski a la comunidad internacional: "Reclamamos el derecho a vivir en nuestro territorio".