Europa

Drones en el mar: Ucrania revoluciona la guerra naval

Los vehículos marinos no tripulados han permitido a Kiev mantener a la flota rusa alejada de las costas ucranianas

Dron naval ucraniano

Dron naval ucraniano UNITED24

¿Cómo puede un país sin poderío naval acabar con la tercera Armada del mundo? Ucrania ha logrado acabar con el dominio de la Federación Rusa en el Mar Negro gracias a los drones navales, los vehículos no tripulados (USV) que se deslizan a ras de agua y son difícilmente detectables. Con los drones en el mar Ucrania ha revolucionado la guerra naval. Y la OTAN observa atentamente esta evolución, ya que es una tecnología que le plantea un desafío.

Esta semana Ucrania informó de un golpe certero perpetrado con drones navales: el hundimiento del patrullero tipo corbeta Sergey Kotov en Feodosia, en la península de Crimea, con misiles de crucero y una tripulación de 60 personas. De ellas siete perdieron la vida. En este caso se usaron los Magura V5, drones navales diseñados y construidos en Ucrania.

Es el último éxito conseguido con estos artefactos que han revolucionado la guerra naval. En el mar, paradójicamente ya que Ucrania no tiene Armada operativa, es donde empezaron con el golpe al crucero Moskva hace dos años y siguen sin tregua.

"Es una innovación desde cero. Nadie había hecho algo similar en la historia", asegura Juan Chulilla, CEO y cofundador de Red Team Shield. Chulilla es el mayor experto en drones en España.

Éxito sin bajar la guardia

En 2022 el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, creó la primera Flota de Drones Navales del mundo con el objetivo de proteger el Mar Negro. Ivan Lukashevych, brigadier general del Servicio de Seguridad de la Contrainteligencia de Ucrania, asegura a El Independiente que el SSU ha logrado en apenas año y medio sus objetivos.

"Hemos conseguido reducir las capacidades militares del enemigo en el mar y la zona de control de fuego de los territorios ucranianos por los portadores de misiles rusos; hemos logrado desbloquear las rutas comerciales que pasan por la parte noroccidental del Mar Negro y, como resultado de las operaciones especiales, hemos conseguido que los rusos cambien de ubicación sus fuerzas en el Mar Negro", señala Lukaschevych, quien reconoce que no hay que bajar la guardia. El 20% de los misiles rusos sobre Ucrania se han lanzado desde el Mar Negro.

Acaba de cerrarse con éxito un crowfunding, organizado por la plataforma United24, que ha recaudado más de 8 millones de euros destinados a comprar 35 Sea Babys. Cada Sea Baby cuesta unos 215.000 euros. Tiene una longitud de seis metros y se leva poco más de medio metro por encima del mar. Su velocidad máxima es de 90 kilómetros por hora y puede cargar más de 850 kilogramos de explosivos.

Los rusos no estaban preparados para que utilizáramos este tipo de armas y todavía no pueden contrarrestarlas totalmente"

Ivan Lukashevych, brigadier general del Servicio de Seguridad de Ucrania

Los 'Sea Baby'

çEl general brigadier Lukaschevych explica que estos drones navales, que ahora son sistemas polivalentes cada vez más sofisticados, han atacado y dañado hasta ahora numerosos buques rusos, como las fragatas Almirante Makarov y Almirante Essen, así como el dragaminas Ivan Golubets y el patrullero Ladny.

El 17 de julio de 2023 el Servicio de Seguridad de Ucrania logró volar por segunda vez el puente de Kerch. El 14 de septiembre del año pasado el acorazado de misiles Samum recibió un fuerte impacto con Sea Babys en el costado derecho. Tuvo que ser remolcado y reparado.

El 13 de octubre de 2023 resultaron dañados el acorazado de misiles Buyan, el buque Pavel Derzhavin y el gran remolcador militar Profesor Nikolai Muru. El 27 de octubre le tocó al buque de reconocimiento Vladimir Kozitsky.

El objetivo es mantener a la flota rusa alejada de las costas ucranianas, y se está consiguiendo. Si bien el frente en tierra está estancado, e incluso los rusos han reforzado sus defensas y han logrado avances en Adviidka, por ejemplo, en el Mar Negro han tenido que retirar sus buques más valiosos de la bahía de Sebastopol y llevarlos al la zona oriental. De este modo, los lanzamisiles rusos que operaban desde el mar no pueden llegar a zona ucraniana.

"Los drones navales son una de las posibles herramientas para contrarrestar al enemigo y destruir sus capacidades militares en el mar, sobre todo si hablamos de la plataforma que es Sea Baby. Los rusos no estaban preparados para que utilizáramos este tipo de armas y todavía no pueden contrarrestarlas totalmente", señala el brigadier general de la SSV. Pero añade que los drones no son la panacea. "Para una protección integral de la zona acuática es necesario aumentar las capacidades tanto de la Armadas como de las Fuerzas Aéreas ucranianas".

La primera modificación de los Sea Baby con respecto a drones marinos precedentes es un aumento del tamaño de la ojiva. Según el gobierno ucraniano, los drones son capaces de transportar una carga explosiva pesada de 860 kilos. También han mejorado su navegabilidad: pueden surcar olas hasta de metro y medio.

Además ahora pueden recorrer una distancia que sería el triple de la existente entre Odesa, en el sur de Ucrania, y Sebastopol, en Crimea, anexionada por Rusia, unas 200 millas. El alcance de los Sea Baby es de 600 millas. Están buscando también cómo hacerlos reutilizables.

Difíciles de detectar y de bajo coste

Juan Chulilla, experto en drones y CEO de Red Team Shield, destaca el éxito de Ucrania: "Ha logrado que la primera Armada en el Mar Negro, que es la tercera del mundo, quede neutralizada en la zona de combate. El ritmo de evolución es frenético. Y la ventaja que tienen es que los rusos no pueden responder destruyendo la Armada ucraniana porque no existe tal Armada".

El ritmo de evolución es frenético. Y la ventaja es que los rusos no pueden responder la Armada ucraniana porque no existe tal Armada"

juan chulilla, ceo de red team shield

Chulilla indica que en sus distintos modelos son buques que pueden alcanzar una velocidad considerable, unos 80/90 km por hora, y portan varios cientos de kilos de explosivos. Lo más significativo es que son difíciles de detectar porque sobresalen poco del agua. Al impactar contra los buques provocan daños catastróficos. "Aunque se utilicen diez en una operación, el coste es muy reducido (unos 200.000 euros cada uno) comparado con lo que cuesta un destructor (cientos de millones) o un buque de asalto anfibio. Ya van por la tercera generación. Están desarrollando drones que van por debajo de la superficie, en los que solo asoma un pequeño elemento y no todo el tiempo. Estos aparatos serían imposibles de detectar prácticamente".

El problema de la proliferación

Estos vehículos no tripulados marítimos tendrían como precursores la Decima Flottiglia Mezzi d'Asalto de la Guerra Mundial han sido la salvación de Ucrania en el mar. Gracias a estos drones navales, Ucrania ha parado los pies a Ucrania en el Mar Negro, algo impensable hace dos años, cuando empezó la guerra, y ha limitado su acción sobre la emblemática ciudad de Odesa, por ejemplo.

Sin embargo, este avance en Ucrania plantea un problema para la OTAN. "La proliferación plantea un desafío. Los iraníes o sus proxys como los hutíes podrían tomar nota y emplear los drones navales de la misma forma que lo hacen los ucranianos. Los hutíes ya recurren a ellos pero aún no tienen una tecnología tan avanzada", afirma Juan Chulilla, experto en drones.

Y añade: "Para España también supone un reto. Esta tecnología está al alcance no solo de actores estatales, sino también no estatales. No sería complicado cruzar el estrecho de Gibraltar. En resumen, es una amenaza no prevista contra el tráfico marítimo y plantea una amenaza contra una Armada en puerto o aguas marrones (costeras). Los drones aéreos se han copiado y estos también se copiarán o ya se están copiando".

La OTAN ya está preparándose para contestar a esta nueva amenaza. Es cierto que son difícilmente detectables, pero una vez que se localizan son fácilmente eliminados. "Cualquier buque de guerra dispone de armamento adecuado para neutralizarlos, si bien depende del número. Si son 15 los que atacan, una patrullera tendría un problema para responder, no así un destructor. La industria ya se está preparando para perfeccionar la detección. Mientras tanto, dependemos de los marinos que están en cubierta".

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