España y Reino Unido afrontan esta semana un hito largamente negociado: la publicación del acuerdo entre la Comisión Europea y Londres que redefine el encaje de Gibraltar tras el Brexit. El texto —606 páginas y 336 artículos— dibuja una arquitectura jurídica mixta que deja de facto al Peñón dentro del espacio Schengen y del mercado único, pero sin alterar la soberanía británica ni resolver el contencioso histórico con España. Para lograrlo, España ha optado por inhibirse y dejar en manos de Bruselas un documento que ni siquiera pasará por el Congreso de los Diputados.

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La clave simbólica y operativa es el derribo definitivo de la verja, que dejará de funcionar como frontera exterior de la UE, según adelanta El Confidencial. Los controles se trasladarán al puerto y al aeropuerto gibraltareños mediante un sistema de doble verificación: primero actuarán las autoridades británico-gibraltareñas y, en una segunda línea, agentes españoles aplicarán los controles Schengen con carácter acumulativo. España podrá aceptar o denegar la entrada al espacio Schengen e incluso ejercer medidas coercitivas conforme al acervo europeo. Bruselas se reserva además la posibilidad de reinstaurar controles estrictos en caso de amenaza grave. Gibraltar, por su parte, no tendrá acceso a las bases de datos de la UE.

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El texto otorga potestad a España para aceptar o negar la entrada al espacio Schengen de una persona al margen de la vía británica (Artículo 32.2 32.3) y a ejercer arrestos y otras medidas coercitivas. Sin embargo, también permite a personal militar británico (y de terceros países, invitados o trabajando para Reino Unido) entrar y salir del espacio Schengen sin necesidad de pasaportes, visas o chequeos (Artículo 38).

El artículo 2 del acuerdo congela la cuestión de fondo: nada de lo firmado “constituirá base alguna para afirmar o negar la soberanía” sobre Gibraltar. Londres preserva el statu quo y la disputa queda jurídicamente encapsulada para las próximas décadas. A cambio, Madrid logra uno de sus objetivos prioritarios: una frontera fluida para el Campo de Gibraltar y los más de 30.000 trabajadores transfronterizos.

No se logra armonización fiscal

En el plano económico, el pacto establece una unión aduanera específica con la UE. Sin barreras físicas y bajo legislación europea en materia de mercancías, como establece el artículo 7, Gibraltar incorporará a su derecho interno los actos legislativos pactados y aceptará la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Si incumple, la UE podrá suspender automáticamente el acuerdo. La fiscalidad, no obstante, avanza con cautela: se refuerzan los mecanismos contra el fraude —con capítulo específico sobre el tabaco— pero no se consuma una armonización plena, lo que ha suscitado reservas en sectores diplomáticos españoles.

En paralelo a la publicación inminente del texto, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, celebró este lunes en Grazalema (Cádiz) que el acuerdo vea la luz. La también ministra de Hacienda calificó el paso de “magnífica noticia para la provincia de Cádiz y más concretamente para el Campo de Gibraltar” y subrayó que el Ejecutivo lleva años trabajando “para definitivamente tirar la verja”. Montero avanzó además que próximamente se celebrará un acto en la comarca al que espera que acuda el presidente del Gobierno, en lo que definió como “historia de España”.

Desde el Ministerio de Hacienda, añadió, se ha trabajado para evitar que el nuevo marco genere “competencia desleal entre comercios” de ambos lados de la frontera, una de las preocupaciones recurrentes en la zona.

El acuerdo tendrá aplicación provisional a partir del 10 de abril para evitar la entrada en funcionamiento del nuevo Sistema Europeo de Entradas y Salidas sin un marco adaptado a la singularidad gibraltareña. La tramitación se realizará como EU-Only, lo que implica que será ratificado por el Parlamento Europeo y el británico, sin pasar por el Congreso de los Diputados.

También el Gobierno de Gibraltar ha celebrado la inminente publicación. El ministro principal, Fabián Picardo, afirmó que desea que “por fin” se conozca el texto íntegro del tratado, del que ya se ha informado confidencialmente a distintas entidades y al líder de la oposición. Picardo recordó que el acuerdo es consecuencia de “un Brexit que no elegimos”, pero sostuvo que puede convertirse en “un punto de inflexión real y positivo para Gibraltar”.