La reunión de líderes mundiales que está teniendo lugar esta semana en la idílica ciudad francesa de Évian-les-Bains llega este miércoles a su fin. Durante estos tres días, los dirigentes de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido han puesto posturas en común sobre los principales temas de actualidad, junto con algunos países invitados a la cumbre del G7. Pero entre todos ellos, el protagonista no podía ser otro que Donald Trump, que llegó el lunes a Francia exultante tras haber firmado el memorando de entendimiento que ha puesto fin a su guerra con Irán.

PUBLICIDAD

Todavía no se conoce el contenido oficial del acuerdo, aunque los canales oficiales del régimen iraní han desvelado algunos detalles, como la suspensión de las sanciones al crudo persa o un supuesto desembolso millonario que EEUU y sus aliados harán para sufragar la reconstrucción del país. Trump ha negado este último punto, asegurando que se trata de "noticias falsas difundidas por los demócratas". Así como sea, las filtraciones iraníes no han minado los buenos ánimos del presidente norteamericano, que ha vuelto a tender puentes con sus socios europeos.

En un comunicado emitido este miércoles, los líderes del G7 se han deshecho en elogios hacia el inquilino de la Casa Blanca. Sus homólogos han celebrado el acuerdo con la República Islámica: "Alcanzado gracias al firme liderazgo del presidente Trump". Tras pedir un alto el fuego inmediato en el Líbano y asegurar que Irán nunca obtenga el arma nuclear, han abogado por un seguimiento del memorando asegurado por el norteamericano "que pueda traer paz y seguridad" para toda la región de Oriente Medio.

A su llegada a la reunión de este miércoles, centrada en el desarrollo económico, Trump lo ha dejado claro: "I'm the boss", ha dicho al entrar en la sala. El presidente norteamericano ha sido el último en llegar y ha enfatizado su papel de "jefe" del grupo delante del resto de líderes, que han reído al escuchar sus palabras. Lejos quedan las imágenes de la anterior cumbre, celebrada el año pasado en Canadá, cuando Trump abandonó el encuentro antes de lo previsto. En esta ocasión sí parece satisfecho con el trascurso de las reuniones y ha alabado a sus anfitriones, que han hecho todo lo posible por mantenerle contento. "Francia ha hecho un trabajo fantástico", ha asegurado durante una reunión con el presidente egipcio,  Abdelfatah al Sisi.

Cena de despedida al estilo Luis XVI

Emmanuel Macron ha hecho todo lo posible por agasajar a Trump desde su llegada a Francia el lunes. Y la despedida no podía ser menos. Para celebrar el 250 aniversario de la independencia de EEUU, el presidente francés le ofrecerá esta noche una cena en el Palacio de Versalles. Un encuentro que se produce tres días después del cumpleaños del norteamericano, que el domingo hizo 80 años.

Con la predilección de Trump por el dorado, cabe esperar que el mandatario disfrute de una velada en un escenario único, construido por los monarcas franceses como símbolo de su poder. De hecho, el presidente estadounidense tenía previsto regresar a la Casa Blanca este miércoles por la noche, pero ha decidido retrasar su vuelo para acudir a la cena con Macron. Tras declararse admirador de los "lugares hermosos" como lo es Versalles, Trump aseguró ayer que el palacio "no es una imitación dorada, es el auténtico".

El presidente francés no es el único de los líderes del G7 que han tenido detalles con Trump. En pleno furor futbolístico por el Mundial, el canciller alemán Friedrich Merz le ha regalado una camiseta de la selección alemana con su nombre y el número del 47 mandatario de EEUU. Todo el mundo quiere ganarse al "boss".

Zelenski vuelve a tener a Trump de su lado

Otro de los líderes que se han reunido con Trump estos días ha sido Volodímir Zelenski. El presidente ucraniano se ha esforzado por reconducir sus relaciones con la Casa Blanca desde su encontronazo en el Despacho Oval a comienzos de 2025. En la presenta cita, el ucraniano logró ganarse el favor del estadounidense, hasta el punto de que Trump ha abierto la puerta al restablecimiento de las sanciones al petróleo ruso.

En su encuentro cara a cara, Zelenski le pidió a Trump su beneplácito para que Ucrania fabrique por sí misma los sistemas antiaéreos de patente estadounidense que necesitan para defenderse de la invasión rusa. Lejos de enfadarse, el norteamericano aseguró después que Rusia debería intentar alcanzar un acuerdo porque "ha perdido una enorme cantidad de personas", en unas declaraciones que probablemente no hayan gustado a su amigo Vladimir Putin.

También queda en entredicho su relación con Benjamín Netanyahu. Aunque Trump haya dicho en Francia que sigue siendo "fantástica", los constantes ataques israelíes contra El Líbano están poniendo en riesgo el acuerdo con Irán, lo que ha provocado la indignación del mandatario estadounidense. En declaraciones al medio Axios el domingo, llegó a decir que el primer ministro israelí "no tiene jodido criterio". Aunque en los días siguientes ha rebajado el tono, el acercamiento a los socios europeos puede indicar que las prioridades de Trump han vuelto a cambiar.