Cuando la empresa Continental Towers decidió expandirse en 2015, todo remaba a su favor. En aquel entonces, el negocio de torres de telecomunicaciones fundado por una familia española poseía cerca del 80% del mercado en los países donde operaba. Sin embargo, la entrada de los nuevos socios inversores desató un infierno para los propietarios de la compañía, que se encuentran inmersos en una batalla judicial en varios países para conservar su empresa.
En un primer momento, la oferta de capital de la firma estadounidense Peppertree y del banco Goldman Sachs prometía ser un gran paso a futuro. Más aún cuando la compañía logró duplicar su valor en unos pocos meses. Sin embargo, a los pocos meses la familia se dio cuenta de que el único interés de sus nuevos socios en la empresa era venderla. Fue entonces cuando comenzó la odisea por conservar su negocio. A raíz de las amenazas recibidas durante todo este proceso, han pedido permanecer en el anonimato en conversación con este periódico.
Tras la entrada de los inversores, la estructura accionarial quedó repartida entre los propietarios originales, que controlaban el 55% de las acciones de la compañía, y los recién llegados. Aun así, Peppertree y Goldman Sachs operaron para hacerse con el control de la empresa, con presencia en ocho países de América Latina.
De acuerdo al relato de los hechos trasladado por la familia a El Independiente, estas entidades empezaron a maniobrar en la sombra cuando vieron que no estaban interesados en vender Continental Towers. Gracias al control de la mitad de la junta directiva, los inversores norteamericanos comenzaron a bloquear la construcción de nuevas torres de telecomunicaciones de la compañía.
El objetivo era desesperar a la familia hasta que accediese a la venta de la empresa. Los propietarios originales se dieron cuenta de que, lejos de su objetivo de llevar las telecomunicaciones a las zonas más aisladas de la región, lo único que querían Peppertree y Goldman Sachs era duplicar el valor de la compañía para lucrarse con su traspaso.
Los inversores de EEUU rechazaron una oferta mil millonaria
La familia logró llegar a un acuerdo con los inversores: se retirarían de la empresa por el doble de su inversión inicial, unos 240 millones de dólares. Así, los propietarios originales recibieron ofertas de compra de Continental Towers por valor de 1.000 millones. En ese momento, los norteamericanos se dieron cuenta del valor real de la compañía y sabotearon el proceso de compra.
Peppertree propuso entonces vender la empresa a Torrecom, una compañía salvadoreña, por 300 millones de dólares. Un precio muy por debajo de lo que marcaba el mercado. La familia asegura que quienes estaban detrás de esa compra eran los fondos norteamericanos, que estaban usando una empresa afín para salirse con la suya.
Al negarse la familia, el conflicto de interés acabó en un tribunal de arbitraje en Nueva York. Peppertree y Goldman Sachs habían puesto como condición para la entrada de la compañía que las posibles disputas se dirimieran en suelo norteamericano. Esperanzados en un primer momento, los empresarios españoles no eran conscientes de que el verdadero calvario no había hecho más que empezar.
Un tribunal de arbitraje comprado
El proceso de arbitraje comenzó en marzo de 2022. Con las cifras de la oferta, la familia estaba convencida de que iba a salir victoriosa del proceso. Sin embargo, los inversores norteamericanos lo habían diseñado todo para salirse con la suya en el robo de la empresa.
Según ha podido saber la familia, uno de los miembros del tribunal, el presidente del proceso de arbitraje, tiene vínculos con Goldman Sachs a través de un familiar. Además, descubrieron también que la abogada que habían contratado para representarlos estaba también a sueldo del banco de inversiones estadounidense. Por lo tanto, todas las personas que se sentaban en la mesa de negociación respondían a los intereses de los inversores norteamericanos.
El juez federal que se encarga de supervisar las acciones del tribunal tampoco ha resultado de gran ayuda para la familia. Según denuncian, Lewis Kaplan ha operado durante todo este tiempo en la sombra para crear jurisprudencia a favor del tribunal de arbitraje que posibilite el secuestro de la empresa. Este polémico magistrado ha presidido casos tan controvertidos como el del príncipe Andrés del Reino Unido, acusado de abusar de una menor de edad víctima de la red de explotación sexual del magnate Jeffrey Epstein.
La Justicia latinoamericana interviene
En una de sus decisiones más controvertidas, el tribunal de arbitraje impuso a la fuerza un gerente general y a una gerente de operaciones. El nombramiento de estos dos hombres, que habían trabajado para la empresa anteriormente, no contó con el aval de la junta directiva de Continental Towers. La familia denuncia que estas personas robaron dinero de la empresa y realizaron graves amenazas contra ellos.
Estas intimidaciones, que llegaron a incluir fuertes amenazas de tortura y muerte, han puesto a la familia en tal estado de alerta que se han planteado cambiar su residencia. No obstante, mientras el proceso de arbitraje no daba ningún resultado en EEUU, la Justicia latinoamericana se ha movilizado para frenar el secuestro de la compañía y proteger a sus dueños.
En la actualidad, Guatemala, El Salvador, Panamá y Costa Rica han iniciado procesos penales contra Goldman Sachs y Peppertree. Entre los delitos por los que se les investiga, estafa, asociación ilícita, extorsión, tráfico de influencias, obstrucción de la justicia, encubrimiento e intento de soborno a funcionario público o manipulación de procesos judiciales, entre otros.
En el caso de El Salvador, la Fiscalía de este país ha emitido órdenes de captura internacional para los directivos de Peppertree, incluidas tres remitidas a la Interpol, y ha detenido a uno de los gerentes nombrados por el tribunal de arbitraje, por considerarlo como cómplice principal de la operación para robar la empresa. A pesar de su arresto, este hombre -Jorge Gaitán Castro- seguía enviando amenazas a la familia desde prisión.
A pesar de todas estas decisiones judiciales y de que la familia se salió hace un año del proceso de arbitraje, el juez Kaplan decretó en mayo que todas las acciones de la empresa debían ser transferidas a Peppertree y Goldman Sachs. Pero la familia resiste a las embestidas de los tiburones de Wall Street. Y es que la Justicia de las Islas Vírgenes, país donde está registrada la empresa, ha frenado esta decisión. Así, los inversores estadounidenses no han logrado ganar en su batalla por robar Continental Towers a sus dueños originales.
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