Es la primera declaración oficial sobre Ceuta y Melilla tras la entrada de cerca de 80.000 personas desde Marruecos a los territorios españoles en los últimos días de julio. Y es clara y cristalina. El ministro de Justicia de Marruecos, Abdellatif Ouahbi, ha reconocido en una entrevista en la cadena de televisión saudí Asharq News que el régimen de Rabat aspira a que las dos ciudades autónomas españolas acaben integrándose en el reino alauí. "Seguimos reivindicando nuestros territorios. Es un asunto que está sobre la mesa. Cada vez que nos reunimos con los españoles planteamos la cuestión", asegura Abdellatif Ouahbi.
El titular de Justicia ha explicado que la política de Marruecos pasa por mantener la reivindicación pero sin plazos. "Nuestra política respecto a este asunto es de largo aliento", ha matizado el ministro. "Queremos resolver el problema mediante el diálogo".
Estas declaraciones dan peso a una de las tesis sobre la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos a Ceuta en los últimos días de julio. Rabat habría permitido que se difundieran bulos sobre la acogida de migrantes en España, o bien lo habría instigado, con el fin de que se instale la idea de que no se puede mantener el statu quo. Los socios europeos, alarmados por las imágenes de los miles de inmigrantes sin control en Ceuta, pueden empezar a sopesar esta opción.
Ceuta y Melilla tienen un estatus especial y para salir de las ciudades autónomas hay controles. No se han detectado pasos a la Península de los que entraron a Ceuta. La mayor parte los 80.000 ya están de vuelta, pero aún quedan unos 5.000 migrantes por las calles de la ciudad autónoma.
Los lobbys marroquíes en EEUU e Israel
Los lobbys marroquíes han logrado que esa tesis se instale entre algunos destacados ideólogos MAGA, como Michael Rubin, antiguo funcionario del Pentágono, investigador del American Enterprise Institute y director de análisis del Middle East Forum. En marzo, Rubin pidió públicamente que Trump declarase Ceuta y Melilla territorios marroquíes ocupados. Su tesis es que constituyen los últimos vestigios coloniales españoles en el norte de África y que su estatuto es incompatible con la doctrina descolonizadora de la ONU.
Incluso el congresista Mario Díaz-Balart, republicano afín a Marco Rubio, ha introducido ese planteamiento en un documento oficial del Departamento de Estado. También el embajador israelí en la ONU se hizo eco de la misma tesis.
La cuestión es que Ceuta y Melilla jamás fueron territorio marroquí, por mucho que se encuentren en África. La presencia de la Corona española en Melilla se consolidó en 1497 con una conquista sin violencia de la ciudad. En cambio Ceuta quedó incorporada definitivamente a la Monarquía Hispánica en 1580 (ratificada en el Tratado de Lisboa, 1668), tras más de siglo y medio bajo control portugués. El Estado moderno del Reino de Marruecos no nació hasta su independencia de Francia en 1956. Los juristas apuntan que no tiene ninguna lógica reclamar un territorio sobre el que nunca antes se tuvo soberanía.
Estos argumentos racionales chocan con el recurso a ataques híbridos como el que se vivió a finales de julio. Lo peor es que puede repetirse en cualquier momento.
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