Alemania es el país de la Unión Europea que más tardó en dar un giro a su política con Rusia. La razón es fundamentalmente económica: el acceso a energía barata pesaba más que las señales que daba Vladimir Putin sobre su afán neoimperialista. Angela Merkel hablaba en ruso con Putin y sabía que era poco fiable. Sin embargo, mantuvo la política de "wandel durch handel (cambio a través del comercio)". Merkel quiso creer que a Putin siempre le iba a interesar mantener buenas relaciones con Occidente. Ni siquiera cambió tras la anexión de Crimea en 2014. La invasión a gran escala de Ucrania, en febrero de 2022, marcó un punto de inflexión. Alemania es hoy un país que apoya claramente a Kiev. Es una de las razones por las que está en el objetivo de los ataques híbridos de Rusia.
Por primera vez el Gobierno federal responsabilizó el martes a Rusia del intento de atentado en el aeropuerto de Leipzig el pasado 4 de agosto. El ministro del Interior, Alexander Dobrindt, fue tajante. Después de cuatro semanas de investigación apuntó al Kremlin. Y añadió: "No consideramos Leipzig un hecho aislado, sino que lo vemos en conexión con otras acciones híbridas".
Represalia contenida contra Rusia
Hay dos detenidos, un ruso con pasaporte letón y un bielorruso que habría entrado con un visado expedido por el consulado italiano en Minsk. Es un primer paso relevante identificar al agresor, pero ha de ir acompañado de medidas claras y contundentes. Dar sensación de fragilidad a Putin es un error. Solo le sirve para crecerse.
Alemania ha convocado al encargado de negocios de la Federación Rusa y va a cerrar el consulado en Bonn. También se clausurará la institución cultural Casa Rusia en Berlín. Y también las autoridades alemanas estudian cómo actuar contra la llamada flota fantasma rusa, con la que burlan las sanciones de la UE. Precisamente, la UE estudia ampliar las sanciones a 1.600 ciudadanos rusos, e incluso imponer restricciones a la entrada en la UE a ex combatientes rusos. España forma parte del grupo de países que aboga por congelar los activos rusos, a lo que se opone Bélgica, donde se encuentran.
"La atribución importa. Es un primer paso en la dirección correcta. Lo próximo es que Rusia pague un precio y así la disuasión sea realmente efectiva. Pero la respuesta de momento no es robusta a pesar de que Rusia está atacando objetivos en suelo europeo. Se necesitan medidas mucho más contundentes", afirma el investigador Robert Pszczel, ex diplomático y ex funcionario polaco en la OTAN, en su cuenta de X. Hay quienes demandan que Alemania debe enviar misiles Taurus a Ucrania.
Miedo a la escalada
El Consejo de Seguridad Nacional rechazó invocar el artículo 4 de la OTAN en relación con el ataque fallido en el aeropuerto de Leipzig. La razón: evitar una escalada, según ha informado el semanario Die Zeit. El artículo 4 de la OTAN establece que los países miembros se reunirán para consultarse mutuamente cuando cualquiera de ellos sienta que su seguridad, su territorio o su independencia política están amenazados.
"Mientras el Gobierno federal siga teniendo miedo a la escalada, será imposible disuadir a Rusia", afirma el ex número dos de los servicios secretos alemanes Arndt Freytag von Loringhoven. El ex diplomático sostiene que si Alemania se muestra débil, Putin se va a envalentonar. Como señala en una entrevista en el diario austriaco Der Standard, Wolfgang Ischinger, presidente del Consejo de la Fundación para la Conferencia de Seguridad de Múnich, "los rusos nunca declararán oficialmente la guerra a Europa, pero en cierto modo ya está teniendo lugar".
Putin exalta la debilidad de Merz
El líder ruso ha intervenido personalmente para negar cualquier relación de su país con los sabotajes en Alemania. Sus palabras son reveladoras porque indican precisamente por qué Putin puede estar interesado en promover ataques híbridos en Alemania. Putin ha subrayado que el Gobierno alemán responsabiliza a Rusia por su propia debilidad, sobre todo del canciller Friedrich Merz. Incluso se ha referido a los "errores económicos" de las autoridades alemanas.
"Las empresas cierran, la gente pierde sus empleos y el nivel de vida cae. No está claro por qué se hace todo esto. Solo lo pueden explicar con la necesidad de contrarrestar a una Rusia agresiva", ha dicho Putin. Curioso que lo diga el líder de un país hipotecado por una guerra que iba a durar semanas y ya encara su quinto año.
En realidad, está trasladando cuál es el objetivo de Rusia: debilitar al Gobierno alemán, mostrar su talón de Aquiles y transmitir a los ciudadanos alemanes una sensación continua de inseguridad y desconfianza en sus gobernantes. Y deja caer la referencia a la economía y el nivel de vida.
Campaña soterrada por AfD
Putin sabe bien, porque vivió en Dresde como funcionario del KGB y habla alemán, lo importante que es para los ciudadanos alemanes saber que está controlada la inflación. Entre líneas se lee su mensaje: si sus gobernantes continuaran comprándonos gas y petróleo su situación económica sería mejor y si no apoyaran a Ucrania, no tendrían estos problemas de seguridad. Está haciendo campaña por la extrema derecha de Alternativa para Alemania (AfD).
Al conocerse la noticia de un nuevo ataque a una central eléctrica, esta vez en las cercanías de Colonia, en el estado federado occidental de Renania del Norte-Westfalia, el mismo ministro Radman afirmó en una entrevista con la cadena regional RBB que hay que partir de la base de que estos incidentes tienen algo en común.
Desde el martes se han producido incidentes, calificados como sabotajes por las autoridades locales, tanto en el este, Brandemburgo, como en el oeste, Baviera y Renania del Norte-Westfalia. El martes se encontraron explosivos cerca de una subestación eléctrica situada junto a la mayor central eléctrica de Brandeburgo, Jänschwalde. "Nos enfrentamos a una amenaza híbrida; no podemos descartar que detrás de ella se encuentren potencias extranjeras", ha dicho Jan Radman, ministro del Interior de Brandemburgo.
Al conocerse la noticia de un nuevo ataque a una central eléctrica, esta vez en las cercanías de Colonia, en Renania del Norte-Westfalia, Radman decía que partían de la base de que estos incidentes tienen algo en común. El miércoles, se registró una explosión cerca de la estación de Augsburgo que finalmente se ha atribuido a un origen distinto. Pero la sensación de paranoia es cada vez mayor.
Rusia entra en campaña en Sajonia-Anhalt
Y todo esto sucede en el mes de septiembre, cuando se celebran tres elecciones regionales en Sajonia-Anhalt, Berlín y Mecklemburgo-Antepomerania. Alternativa para Alemania (AfD) aspira a ganar en Sajonia-Anhalt este domingo y contar con mayoría suficiente para gobernar. Sería la primera vez que la extrema derecha logra el poder en un Land en Alemania. En los últimos sondeos AfD llega al 43%. Dependerá de cuántos partidos entran en el Parlamento regional: cuantos menos sean, mayores será las opciones de AfD de contar con suficientes escaños sin contar con nadie más.
La actitud hacia Rusia se ha convertido ahora en el principal tema de enfrentamiento entre el Gobierno federal (CDU/CSU y SPD) y la AfD. La postura prorrusa de la AfD en Sajonia-Anhalt es excepcional. Varios diputados de este partido en el parlamento regional llegaron incluso a celebrar el año pasado el cumpleaños de Vladímir Putin en la embajada de Rusia en Berlín.
En el este de Alemania tienen mayor eco las tesis de acercamiento a Rusia. Por un lado, por su recelo sobre Occidente, heredado de su época comunista, pero también por razones económicas. Sienten que les perjudica el apoyo a Ucrania y haber dejado de comerciar con Rusia.
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